• Caracas (Venezuela)

Carlos Nieto Palma

Al instante

Apartheid alimentario

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:


La crisis alimentaria cada día se agrava más, ya no basta con madrugar para hacer una cola para comprar comida, porque no encuentra nada y la poca que hay tienen precios inalcanzables para un gran grupo de la población venezolana. Los historiadores afirman que se trata de la crisis más grande que se ha vivido en Venezuela en la era republicana, nunca los venezolanos habíamos tenido que pasar penurias para conseguir algo para comer.

Según el último informe del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social correspondiente al mes de mayo en Venezuela se registraron 172 protestas en rechazo a la escasez y desabastecimiento de alimentos que representan 320% más con respecto a igual mes de 2015. Las protestas por alimentos van en aumento. En los primeros cinco meses de 2016 se han documentado 680 en total, realizadas principalmente por vecinos. Igualmente este informe nos hace ver que en mayo se documentaron 52 saqueos y 36 intentos de saqueo. Continúan los actos violentos en contra de locales comerciales, abastos, supermercados y transportes. Por tercer mes consecutivo los saqueos superan a los intentos de saqueo. En lo que va de año se han documentado 254 de ellos o sus intentos en todo el país.

Como respuesta a esta crisis, el régimen creo los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que constituyen la nueva forma de organización popular encargada, junto al Ministerio de Alimentación, de la distribución casa por casa de los productos regulados de primera necesidad. Cada comité de abastecimiento está compuesto por cuatro instancias articuladas: Unión Nacional de Mujeres (UnaMujer), Unidad de Batalla Bolívar-Chávez (Ubch), Frente Francisco de Miranda (FFM) y los distintos consejos comunales de cada entidad.

Es claro que con esta composición de grupos identificados con el régimen, las CLAP están dando inicio a un apartheid alimentario donde más de la mitad de la población estará excluida de recibir los productos de la cesta básica aunado a que según algunos medios de comunicación social han reseñado, la decisión de que productos como arroz, harina de maíz, pasta, aceite, azúcar, café, mantequilla, entre otros, solo sean distribuidos por las CLAP y no por supermercados, abastos, etc., como estamos todos acostumbrados.

Podemos definir apartheid como cualquier tipo de diferenciación social dentro del contexto de una nación, mediante la cual un sector de la población tiene plenos derechos y otro sector se relega a un estatus de marginalidad. Mientras la mayoría de los ciudadanos del país tienen restringidas sus libertades y derechos, una minoría privilegiada puede acceder sin límites a las opciones comúnmente generales en cualquier Estado de Derecho.

No sabemos qué es lo que el régimen se trae entre manos. Se me viene a la mente que su inspiración esta en una famosa frase del dictador soviético Josef Stalin “Si controlas la comida del pueblo, tu controlas el pueblo. Y van estar agradecidos a lo poco que le damos”. Podríamos estar en la antesala de un “Holodomor” diseñado por Stalin en 1932 donde murieron más de 3 millones de ucranianos víctima de una hambruna por no haber querido someterse a sus pretensiones de control de sus cosechas.

En días pasados la organización de derechos humanos PROVEA fijó su posición al respecto y estableció: “Con los CLAP, la gestión de Nicolás Maduro erosiona las garantías para el derecho humano a la alimentación en Venezuela. Sumado a la incapacidad del gobierno para brindar garantías mínimas para los derechos sociales como salud y acceso a servicios públicos, la promoción de este tipo de figuras fomenta la segregación social y obstaculiza la producción, distribución y obtención de alimentos en niveles adecuados y suficientes por parte de la población. El Estado venezolano, y particularmente Nicolás Maduro es directamente responsable si continúa promoviendo la discriminación alimentaria mediante los CLAP y permitiendo que agrupaciones paraestatales, en conjunto con la FANB, sigan ejecutando actividades violatorias de los DESC de la población venezolana”.

Importante también lo dicho por la profesora Magaly Huggins, estudiosa del fenómeno social y criminológico del país “Esta propuesta del gobierno nacional es una manera que se puede interpretar como ‘si controlas la comida entonces controlas al pueblo. Excluir a un sector social con algo tal delicado como es la adquisición de alimentos puede llegar a tener hasta características "genocidas”, la "discriminación" por parte de los CLAP puede considerarse como un crimen de lesa humanidad, ya que se estarían violando los derechos fundamentales y constitucionales de los venezolanos”.

La situación es muy grave, son impactantes las imágenes que vemos a diario de personas haciendo grandes colas para adquirir alimentos o más dramático aun buscando alimentos entre la basura. Las CLAP no van a funcionar, murieron antes de nacer, solo van a servir para excluir a un alto número de la población que no podrá comprar alimentos y tenga que recurrir a los bachaqueros para satisfacer sus necesidades.

Esta entrega de bolsas de comida con los artículos que el régimen decide que se va a comer es un nuevo fracaso como ya lo fue Mercal, Pdval y Abastos Bicentenario que solo ha servido para aumentar la corrupción. Somos millones de venezolanos a los que esta nueva modalidad de la tarjeta de racionamiento cubana no nos ha llegado y estoy seguro de que tampoco nos llegará.

Es sumamente grave la situación que vivimos en Venezuela, estamos en la víspera de un gran estallido social y lo que podría ser más grave una guerra civil, el régimen se niega a escuchar opiniones de expertos, se ha cerrado en un bunker donde solo escuchan sus opiniones, y va a ser el responsable directo de todo lo que ocurra en nuestra patria. Aquí no existe guerra económica, ni intervención de nadie, solo hay ineficiencia gubernamental y una clara discriminación a todos los que pensamos diferentes.