• Caracas (Venezuela)

Carlos Mazal

Al instante

Venezuela esta refundid, refundémosla

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:


 

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura

 

Albert Einstein

 

Venezuela vive un paradigma inédito. Aquellos, cuyas ideologías cayeron con el Muro de Berlín en 1989, la desintegración de la Unión Soviética en el 91, Cuba hoy y cuyos modelos fracasaron estruendosamente, son los que imponen, a como dé lugar, las viejas reglas para un nuevo fracaso. Es como si no hubieran vivido la historia y aprendido sus lecciones.

Peor aún, nadie sabe si esto es izquierda o un potpurrí ideológico que cambia a diario. Vivimos en un vacío de enormes contradicciones mientras el presente nos come el futuro. Un país sin una visión, un plan, un horizonte, aunque solo sea probable, es un país sin esperanza.

Pero olvidémonos de Maduro, Cabello y sus acólitos. Son ya parte de una historia de la cual debemos aprender para no repetir. Quedan los estertores y los manotazos de ahogado como el nuevo “dialogo” con Estados Unidos.

Escuchemos a Einstein. Es un hecho indiscutible que las crisis, la adversidad, los malos momentos son también oportunidades en las que la creatividad y la innovación florecen.

Venezuela este refundida. Es el momento para refundarla. Deberemos lograr grandes acuerdos o pactos en las áreas más críticas. Lo político, lo social, lo económico, la gobernanza, la inserción externa. Y, dentro de estos grandes temas, llegar a los más críticos como el empleo, la productividad, la salud, la seguridad, la educación, el rol del estado y del sector privado, las alianzas público-privadas, la independencia de los poderes, la libertad de prensa, la libre competencia, la protección al consumidor, la auditoria permanente del Estado y muchos otros temas que fueron abandonados por un régimen autoritario y anti-democrático. En resumen, todo está por hacerse y además del desafío enorme que eso significa, pero con la gran oportunidad de empezar de cero y construir una Venezuela ejemplar.

Einstein nos dice que la “creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura”. Y solo basta con mirar a los países que perdieron o ganaron la II Guerra Mundial, una Finlandia invadida por la ex Unión Soviética, la Corea de la post-guerra, un Israel geográficamente ubicado en un ambiente hostil. Todos los que padecieron crisis severas aprendieron su lección de la desgracia, el sufrimiento y la necesidad y hoy figuran primeros en los rankings de competitividad, innovación, investigación y desarrollo, educación, calidad de vida. No es casualidad.  

Eso sí, habrá de crear instancias necesarias para la reconciliación y la cicatrización de heridas profundas para hermanar a un pueblo noble que fue polarizado por el odio.

Yo soy optimista. A pesar de todo y de todos. Venezuela, por más que en la situación actual el futuro no se logre ver claramente de cerca, no solo es un país viable, sino que tienen un futuro promisorio.

Va a haber que quererla más y la oposición deberá de tener la grandeza de abandonar posibles ambiciones por el bien común. Se necesita una tregua. Postergar las ambiciones hasta que tengamos un “programa país” basado en objetivos claros, metas con plazos, resultados medibles, costos realistas, supervisión y auditorias sobre la gestión del gobierno. Un país donde sea la innovación tecnológica y no tecnológica la que moldee el cambio gradual pero impostergable de su idiosincrasia y la inevitable apertura e inserción en los mercados externos para poder competir y ser parte de la economía del conocimiento.

Algunos dirán que es imposible. Allá ellos. Otros pensamos que es una gran oportunidad y que no hay opción. Hay que dar el salto al vacío ya y sin importar lo que piense aquella minoría que prefiere las utopías populistas, vivir de las crisis que crean y se aferran a ideologías perimidas.

Quizás el régimen diga que Einstein se equivocó. Que era un oligarca, fascista, derechista, capitalista, miembro de la CIA, enemigo de la revolución y pana de Almagro. Es trágico que el rotundo fracaso los desmienta a diario. Solo queda victimarse y culpar a los demás, lo cual resuena con cada vez menos con los venezolanos, como quedó demostrado en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015.