• Caracas (Venezuela)

Carlos E. Weil Di Miele

Al instante

Soy un emigrante catire

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El tema de la emigración se ha tratado en esta columna en repetidas ocasiones, hoy nos toca volver a abordarlo, porque una vez más y con la ligereza de siempre el canal del Estado, ese de todos los venezolanos, lanzó al aire un reportaje que vuelve a pintar en las señales televisivas de nuestro país fotogramas lamentables llenos de racismo, reduccionismo y generalizaciones.

Empiezo por presentarme: yo soy catire, venezolano y emigrante. Ninguno de los tres adjetivos puedo negarlos (y ninguno quiero negarlo). Soy catire por genética, un híbrido de italianos del sur, de húngaros judíos y de americanos y venezolanos comunistas, sí, fundadores del PCV, que se encontraron en Caracas y decidieron traer descendencia a este mundo que a su vez trajo más descendencia.

Soy venezolano porque eso dice mi cédula. También soy porque digo vaina más de la cuenta, porque pienso como pienso, porque me identifico con lo que es de allá más que con lo del resto del mundo, porque tengo la dicha de saber lo que es un cara de tabla, un agarrao’ y una cotufa y la desdicha de saber lo que es matraquear, quién son el Conejo y Trino Mora.

Emigrante soy por una razón circunstancial, una razón que ese documental que VTV decidió trasmitir deja bastante clara, mi país está hundido en una espiral de locura y sinsentido. Una guerra interminable contra sí mismo. Un problema enorme que dejó en el poder a un grupo rencoroso y racista que decidió vengarse de otro grupito de poder y llevarnos por en medio a todos los demás.

Las razones de mi exilio son muchas, pero según el mensaje discriminatorio y reduccionista que transmitió con orgullo el canal 8, las causas son mi color de piel y mi ascendencia, una que es muy clara y la otra que no me enseñó a amar a la patria. Y es que para ellos amar la patria es amarlos a ellos, sus arbitrariedades y su chabacanería. Para ellos amar a la patria es amar la miseria, y no buscar solucionarla. Para ellos amar a la patria es mantenerse ahí sin importar cuántas veces te quisieron secuestrar o te trataron de robar, sin importar lo precario de los sueldos, de la calidad de vida, lo importante es quedarse porque sí, y callado, porque la crítica es siempre apátrida.

Entonces la razón del éxodo de nuestra juventud preparada es que no buscan soluciones. Los reporteros van a la UCV, que es posiblemente uno de los lugares más venezolanos de Venezuela, y preguntan a los estudiantes qué harían para resolver los problemas, y la chama que está estudiando primer año de Economía no tiene ni idea, pero no tiene ni idea no porque no quiera al país, sino porque quienes hoy gobiernan se han encargado durante 17 años de multiplicar tantos problemas que las soluciones, las de verdad, son muy complicadas de enumerar.

VTV dejó una imagen clara de lo que piensa nuestro gobierno, un gobierno xenófobo y racista que desprecia a la clase media y al que piensa distinto sin importar si somos venezolanos o no, porque en su proyecto inescrutable de patria no entramos todos y si nos vamos mejor, porque para ellos esos ojos azules o ese apellido italiano no van bien con el chicharrón, el coco frío y la cachapa.

Pero les guste o no, yo soy venezolano. Venezolano de los que critican a nuestra tierra, de los que la cuestionan y de los que odian la viveza criolla, el nacionalismo ciego y la celebración de los males haberes ligados a nuestra nacionalidad, porque sin importar dónde esté creo que de esa crítica surgirán algunas soluciones y por eso hoy escribo estas líneas, para decirle a VTV, en venezolano claro y raspao’, que están meando fuera del perol.