• Caracas (Venezuela)

Carlos E. Weil Di Miele

Al instante

Carlos E. Weil Di Miele

La crisis del formato

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Si algo nos ha enseñado la historia de Venezuela es que no importa cuánto nos empeñemos, no importa lo tercos que seamos, ni lo mucho que filosofemos, los modelos extranjeros no se aplican a nosotros. La prueba son los resultados, los intentos de establecer ideologías extranjeras en nuestro país han sido una constante. Ideales franceses, americanos, rusos, cubanos y pare usted de contar se han convertido en intentonas fallidas en nuestra vida como nación. Pero el tema es que, aunque a veces nos cueste entender, los venezolanos somos venezolanos, y como todas las nacionalidades, tenemos nuestras virtudes y defectos, que nos dan una personalidad como conglomerado que no puede atenderse con modelos extranjeros, no importa de dónde vengan.

Cuando se nos intenta dar de comer lo que no pide nuestro cuerpo, se desecha más de lo que se utiliza. Eso es lo que ha demostrado nuestra historia, y lo que seguirá demostrando. El resultado, por ahora, es un lugar en caos, al que le faltan muchas cosas, y que tiende a dejarnos con esa sensación de que podría ser mejor.

Algo parecido pasa con la producción nacional. Nuestras cultura y cultura pop tienen una tendencia repetitiva a copiar formatos extranjeros. La producción local no ha logrado, en un importante periodo de tiempo, un formato hecho en Venezuela. Intentamos sustituir a Oprah con Maite, a Steven Colbert con “Pero tenemos patria”, llenando estructuras ajenas con contenido nacional que la mayoría de las veces no funciona, dejándonos, como con el país, con esa sensación de que faltan muchas cosas y de que todo esto puede ser mejor.

Ahí es donde debemos empezar a cuestionarnos. Qué deberíamos y qué no deberíamos hacer. La literatura, con las casas editoriales como bastiones de resistencia que logran producir esquivando obstáculos, parece estar llevando la batuta en eso de proponer un formato hecho en Venezuela. Sin embargo, la producción independiente, la publicidad, el cine, el Stand Up, la música y la televisión no pueden escaparse de modelos prefabricados y terminan, con algunas pocas excepciones, produciendo un contenido poco relevante para un público al que no le queda más que consumir porque tampoco tiene demasiada oferta.

Mientras sigamos buscando afuera maneras de responder a lo de adentro seguiremos siendo un caos, una especie de traducción de novela brasileña, funcional pero incómoda. Un lugar donde producimos a medias, para sobrevivir un día más pero para despertarnos al día siguiente con la sensación de que algo falta.