• Caracas (Venezuela)

Carlos E. Weil Di Miele

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Carlos E. Weil Di Miele

PNI: Producción Nacional Impresentable

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Somos venezolanos, y como tales decidimos olvidarnos de las cosas que nos aquejan, o si no sustituirlas, minimizarlas, convertirlas en una burla que no permite ni enfrentarnos a nuestra realidad ni resolver nuestra compleja situación. Por ejemplo, ya no hablamos de la Ley Resorte, un instrumento que con la excusa de la moral y las buenas costumbres se ha utilizado para censurar, arremeter y convertir el contenido de los medios de comunicación en un producto intrascendente, una masa de mal gusto con poco contenido y carácter dócil.

En ese proyecto de ley se introdujo la imagen del PNI o Productor Nacional Independiente. En su mayoría casas productoras con un cuarto con fondo croma en el que se fabrica a diario un contenido impresentable que irónicamente se presenta a diario en las pantallas de la televisión nacional abierta. Todo esto envuelto en la imagen de la democratización de la producción, más contenido en manos en todos, sin importar la calidad, muy al estilo de un gobierno que imprime bolívares para combatir la crisis económica, como si más billetes de cien en la calle implicaran menos crisis.

En esa competencia del mal gusto se enfrentan los pocos canales que quedan, pero como nuestro gobierno no acepta contrapartes decidió montar su propio show. Un programa en cadena que todos y cada uno debíamos ver así quisiéramos cambiar de canal. Se militarizaron las ciudades y se uniformaron hasta ciudadanos, todo para llevar a cabo un simulacro de guerra más parecido al teatro del absurdo que a cualquier otra cosa. Como si estuviéramos esperando a Godot, nos quedaremos esperando una invasión americana que obviamente nunca llegará.

La parafernalia llegó a su punto máximo en una serie de videos de un capítulo que decidieron llamar Misión Escudo, en el que se presentan a trabajadores de Pdvsa reaccionando en conjunto a la fuerza armada para enfrentar a un traidor apátrida (cabeza rapada y chaqueta negra) que buscaba desestabilizar el país apretando unos botones en una sede de la petrolera, todo grabado con una cámara que parece de celular y presentado como una gran producción educativa para enfrentar al futuro invasor. Como si no fuera suficiente, la propaganda mal hecha termina por criminalizar la protesta sindical mientras apunta a todo el que trabaje en la petrolera como un posible sospechoso.

Todo termina por presentarnos a un gobierno, que como nuestros medios, es impresentables. Bochornoso. Una imagen lamentable y triste de lo que creen que somos para tratarnos como idiotas con un par de imágenes que solo tienen la función de hacernos olvidar lo que realmente sufrimos. El PNI es todo mal gusto, la producción oficial NPI.