• Caracas (Venezuela)

Carlos E. Weil Di Miele

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Gobierno cara de tabla (4 razones)

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Este gobierno tiene una característica fundamental que lo define. Es un gobierno, como se diría de la manera más coloquial posible, cara e’tabla. Su discurso es un grupo de contradicciones en la que las cosas se definen desde una ideología bipolar en la que todo es bueno o todo es malo. No hay medias tintas, ni diplomacias, ni silencios. Hay que hablar y tomar posición en todo, así sea un tema que como nación no nos incumbe.

Entonces el gobierno se pierde en un discurso inútil, contradictorio y falaz en el que un plan de gobierno contempla cosas como “salvar la raza humana” mientras nuestro país se pierde en esas palabras intrascendentes en una crisis trascendental. Aquí tenemos cuatro ejemplos del cara e’ tablismo oficial.

 Diosdado y Snowden

El gobierno se ha cansado de hablar de Edward Snowden. Un agente de la CIA que ha demostrado que el gobierno de Estados Unidos ha investigado a una parte importante de la población de ese país. El personaje es uno de los favoritos de la tolda roja, porque deja muy mal parado al “imperio” que muy probablemente viola la privacidad de gran parte de sus ciudadanos con grabaciones e intervenciones de medios de comunicación modernos.

Pero después de llenarse la boca con apoyo incondicional a Mr. Snowden, sale Diosdado en el canal del Estado, en vivo y directo, publicando grabaciones de ciudadanos venezolanos para que todo el mundo reconozca a la “canalla opositora”. Pero ahí el canalla es Diosdado, tan canalla como la CIA.

La especulación y el precio del petróleo

Otro de los favoritos del gobierno. Ante su incapacidad demostrada de manejar la economía, le ha tocado buscar culpables donde no los hay. En su discurso, los bachaqueros, los contrabandistas y los especuladores son los principales causantes de la debacle económica de nuestro país. Un especulador es un comerciante que juega con la producción para poder jugar con los precios. Por ejemplo, yo produzco menos pollo en mis gallineros verticales, y como la gente igual quiere pollos yo se los puedo vender más caros.

Algo parecido propuso Maduro a la OPEP. Recortar la producción de los países del Medio Oriente para que el precio del crudo volviera a ser el de la época dorada en la que a punta de lavadoras y comida todavía se podían comprar votos. Especulación capitalista para financiar un proyecto populista. Pero la OPEP no quiere especular y Maduro se está quedando sin votos.

Juegos bélicos y Estado belicoso

Hace ya algunos años el gobierno decidió prohibir los juegos bélicos. Sin importar si se trataba de un videojuego de invasión alienígena o de una pistola de plástico fabricada en China, el Ejecutivo decidió desautorizar su importación y venta como una medida para acabar con la “cultura de la violencia” que la mano negra extranjera y desestabilizadora ha tratado de imponer para acabar con la gloriosa revolución bolivariana.

Luego de la medida se incrementó la compra de armas de verdad, de esas que si disparas no matan monstricos en una pantalla sino a venezolanos en la calle. Porque la intención verdadera no es acabar con la violencia. No puede ser esa la intención cuando el discurso oficial habla de enemigos y de bandos, de trincheras y de guerrillas. Entre pistolitas de plástico y granadas fragmentarias, mejor las primeras para acabar con la violencia.

FMI y China

Por último, la hipoteca del país. Mucho se ha hablado durante estos 16 años de la cuarta república y de su relación con el Fondo Monetario Internacional. Para el discurso oficial, en los 40 años anteriores el país se le vendió a este ente extranjero y la soberanía económica se perdió.

Hoy, se pierde en números infinitos la cantidad de dinero que se le debe a China. El gigante asiático ha sabido aprovechar la bobería socialista de nuestros dictadorsuchos para inyectar con petróleo su economía capitalista de explotación infantil. Ahora el país está hipotecado a una deuda millonaria, que no terminaremos de pagar en ningún año cercano, así sea del tigre, de la serpiente o del dragón.

En estos discursos absurdos pierde el tiempo el gobierno. Buscando mostrarse como una ideología, se le ha olvidado que tiene que gobernar y que debió haber empezado hace 16 años. Hoy ya es demasiado tarde, y el próximo 6-D, a punta de votos, a estos cara e’tablas, hay que darles con una tabla por los dientes.