• Caracas (Venezuela)

Carlos E. Weil Di Miele

Al instante

Firmar sin miedo

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:


Ya hace una semana se dio inicio al proceso de recolección de firmas para el referéndum revocatorio y solo un necio podría dudar de lo abrumador de esta manifestación. La ineficiencia del gobierno se tradujo en millones de bolígrafos que trazaron en miles de papeles líneas de esperanza. El gesto es histórico y de su indiscutible naturaleza democrática se pueden hacer varias observaciones.

1) Hay poder de convocatoria.

Aquella recolección que debió haber durado treinta días pero que solo duro dos, ha permitido a la oposición unificarse en una estrategia única. Esa unificación depende mucho del trabajo que realizaron Primero Justicia y Capriles, quien una vez más demuestra en sus decisiones un tino político difícil de encontrar en la política venezolana actual.

2) Hay miedo, pero no al gobierno.

La victoria del 6-D trajo consigo un fenómeno que el gobierno apenas está entendiendo: la gente puede votar en contra, hacerlos perder y las consecuencias no son apocalípticas. Aquí la manifestación de voluntad es con nombre, apellido y número de cédula y, sin embargo, la necesidad de un cambio pacífico ha hecho que una parte importante de la sociedad venezolana responda con un carácter republicano del que pocas sociedades pueden alardear.

3) El Ejecutivo fuera de base.

La oposición parecía perder el rumbo mientras mantenía viva todas las vías para salir de Maduro. Esto generó la idea de que tanta fuerza distribuida entre partidas de nacimiento, enmiendas, renuncias y revocatorios terminaría por diluirse en nada, y nosotros, los ciudadanos, tendríamos que esperar a 2019 para ver con qué alternativas contábamos para acabar con esta tragedia.

4) Lo que viene es cuesta arriba.  

El revocatorio es la vía y a estas alturas es difícil pensar de otra manera. Sin embargo, no podemos olvidar a qué nos enfrentamos. En menos de una semana las demostraciones de autoritarismo de la animalada que nos gobierna han ido desde las amenazas de los trabajadores públicos hasta la reinterpretación absurda de las leyes. Hay que decirlo porque hay que estar preparado, sin apoyo popular, sin dinero y con una clara opción de cambio la dictadura se hará más dictadura.

La conclusión es que tenemos las de ganar. Se está haciendo el trabajo. Un trabajo titánico y cansón, pero enormemente admirable. Estamos construyendo una opción democrática que incluso si el gobierno logra boicotear lo dejará en entredicho, porque en su tarea de acabar con cualquier solución a la crisis se irá mostrando cada día más como lo que es, un grupo inepto que lo único que hace de las crisis es generarlas.