• Caracas (Venezuela)

Carlos E. Aguilera Arteaga

Al instante

A propósito de Guyana: la insurrección del Rupununi

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Según calificados internacionalistas la insurrección de Rupununi en Guyana constituyó una oportunidad para que Venezuela realizara a partir de entonces una efectiva lucha de nuestros intereses sobre el territorio Esequibo, usurpado a nuestro país por Inglaterra.

Corría el último trimestre del año 1968, meses antes de la insurrección del Rupununi, y coincidían las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Venezuela y Guyana, y según entendidos calificados internacionalistas y desde el punto de vista histórico la rebelión de esta porción de habitantes del Rupununi estaba condenada al fracaso, debido al interés de Estados Unidos y de Brasil de estabilizar la República de Guyana, fortaleciendo con la presencia del PNC a la cabeza de Forbes Burnham, en el poder, frente al PPP de Jede Jagan, marxista leninista apoyado por Fidel Castro.

Como periodista y en aquel entonces reportero del noticiero de Venevisión (El Informador), seguimos paso a paso y con detalle los pormenores de este acontecimiento, pues estamos al tanto de que en plena campaña electoral en Venezuela los rancheros del Rupununi hacían contactos con Caracas a mediados del mes de noviembre de 1968, en procura de ayuda para poder ejecutar una serie de planes, ante la inseguridad de ser desalojados de las tierras que tenían arrendadas desde hacía décadas, y la incertidumbre de no tener ninguna repuesta de una serie de peticiones y exigencias que por escrito, la “Asociación de Ganaderos del Rupununi” le había hecho desde el mes de marzo al Parlamento guyanés y a Forbes Burnham.

En las elecciones del 1° de diciembre de 1968 es electo presidente de Venezuela el Dr. Rafael Caldera, quien al tener conocimiento de la solicitud de ayuda de los líderes del Rupununi el 20 de diciembre se opuso en forma tajante porque no quería bajo ninguna circunstancia iniciar su gobierno con un conflicto internacional, por lo que encargó a su secretario privado, Gonzalo García Bustillo, para que les informara a los implicados su decisión.

 

Sublevación del Rupununi

Rupununi es una región ubicada en el sur de la Guayana Esequiba, y está conformada por grandes extensiones de sabanas que a la vez están rodeadas de selvas, por lo que tiene un difícil acceso y solo posee comunicación al exterior por vía aérea. Lethem es su ciudad y centro de comercio más importante, ubicada en un punto fronterizo con Brasil y a unos 500 kilómetros al suroeste de Georgetown, capital de Guyana. Sus habitantes viven de la producción agropecuaria y ella fue determinante en la estrategia trazada por los rancheros y dirigentes en el Rupununi, para iniciar la sublevación y declarar a la región un territorio independiente.

Cabe significar que Rupununi, además, es una región muy diferente con respecto al resto del territorio de Guyana, debido a los diferentes tipos de razas que componen la población, mientras que en la zona costera o del norte está poblada predominantemente por habitantes de raza negra y asiática, en Rupununi predominaban los asentamientos o comunidades de origen amerindio o indígena. Los problemas raciales eran las principales bases de la política ejercida por los grupos o fuerzas que tenían el control del gobierno, para manejar a la nación guyanesa en favor de intereses propios.

Era conocida la posición asumida por el primer ministro Forbes Burnham, en su  intención de convertirla en una república negra exclusivamente, con el atenuante de que la población de esa raza representa 30% del total, mientras que 51% la forman descendientes de hindúes, y el resto, de mestizos.

La sublevación en Rupununi se produjo el día 2 de enero de 1969,y  todo su territorio es una extensión del tamaño del estado Guárico, que estaba controlado por el movimiento hacia las 10:00 de la mañana de aquel día, hora en que fueron tomadas las estaciones de radio y capturado todo el personal al servicio del gobierno, entre ellos 20 policías, todos de raza negra, y también tomaron el control de los aeropuertos de la zona, bloqueados con obstáculos y pipotes de gasolina, que impedía el aterrizaje de aeronaves provenientes de la capital. El aeropuerto de Lethem fue el único que provisionalmente quedó abierto, en espera de la llegada de un avión DC-3 de Guyana Airways que aterrizaría para transportar carne; y en él se habían desplegado los rebeldes con la finalidad de capturar la nave, pues de esa forma contaban con un medio de transporte rápido, al mismo tiempo que tendrían el control de otras poblaciones.

El avión fue avistado a las 6:00 de la tarde, pero no aterrizó como los rebeldes esperaban, pues lo que no sabían era que a la tripulación de la aeronave se le había informado acerca de lo que pasaba en la zona y por ello se devolvió para seguir rumbo a un poblado llamado Manari, en el que un espía supuestamente misionero que trabaja en una empresa multinacional canadiense, contratada por el gobierno, retiró los obstáculos de la pista para permitir el aterrizaje del avión, y esperar otros vuelos en los que se transportaron soldados para que tomaran el control de Manari, como en efecto ocurrió por la poca resistencia de los rebeldes, debido al pequeño armamento que tenían en su poder en comparación con el pesado armamento de las fuerzas militares leales al gobierno, que con lanzallamas quemaron las humildes viviendas para desalojar a cientos de familias, razón por la cual los rebeldes se organizaron para batirse en retirada y evacuar a mujeres, ancianos y niños el día 3 de enero hacia la frontera con Brasil, tras recorrer aproximadamente unos 100 kilómetros, junto con los dirigentes del movimiento, quienes fueron conducidos a Venezuela en avionetas venezolanas privadas, prestadas para el rescate, mediante operativo que demoró tres días, bajo la constante persecución de las fuerzas del gobierno de Guyana.

 

En  procura de ayuda venezolana

El día 4 de enero la señora Valerie Hart llegaba a Ciudad Bolívar a bordo de un avión de su propiedad, y al siguiente día se trasladó a Caracas en otra avioneta alquilada para solicitar ayuda del gobierno venezolano, en su condición de presidente del Comité Provisional del gobierno de Rupununi, mientras que los pocos rebeldes que trataban de huir en avionetas pudieron escuchar por radio que el gobierno guyanés giraba instrucciones para que fueran bombardeadas casa por casa las poblaciones indígenas de Pirara y Annai, las cuales en efecto fueron reducidas en cenizas por la tropas del gobierno. Trascendió que durante los enfrentamientos hubo al menos 20 muertos entre rebeldes y fuerzas gubernamentales.

Según declaraciones de Harrie Hart –esposo de Valerie Hart–, las casas fueron saqueadas y bombardeadas, y algunas aldeas indígenas fueron incendiadas por completo. Finalmente, las tropas gubernamentales tomaron el control de la zona, aunque con algunos focos de resistencia, pero prácticamente fueron sofocados en pocas semanas, mientras que los rebeldes que pudieron escapar se refugiaron en Brasil y Venezuela, en busca de protección y ayuda. De haber tenido éxito la revuelta en Rupununi, la persona seleccionada para gobernar dicho territorio, hubiera sido Harold Melville, que junto con los Hart, eran los principales jefes de la insurrección.

Valerie Hart habría explicado las razones que llevaron a la población de la región de Rupununi a sublevarse contra el gobierno, entre otras, la violación de los derechos constitucionales irrespetados por las continuas amenazas y represión contra ellos. También habría influido el hecho de que el gobierno de Burnham era de corte racista. Esta diferencia fue señalada por conocedores de la región como una de las causas fundamentales del levantamiento, pues los amerindios eran ignorados por la política económica y social de Burnham.

Esta última causa tiene estrecha relación con la de orden económico. Como se sabe, Guyana pertenecía a la Corona británica y, al ocurrir su independencia, las tierras pasaron a ser propiedad del Estado, y a quienes estaban asentados en ellas se les permitía usarlas pero no las poseían legalmente. De esta forma, las tierras fueron otorgadas a través de licencias con una vigencia de un año, lo que le permitió al gobierno desalojar a los ocupantes cuando así lo creyeran conveniente. Los dueños de las haciendas existentes en la región sabían que Burnham tenía entre sus planes el de eliminar dichas licencias, pues lo había expuesto en su programa político de las últimas elecciones.

Otro factor que habría influido en los pobladores de la región para el levantamiento, fue el hecho de que Venezuela en los últimos tiempos estuvo realizando diversas gestiones a nivel internacional, relacionadas con su reclamación sobre la Guayana Esequiba, como el decreto de las nueve millas de mar territorial, y la reafirmación de soberanía sobre la isla de Anacoco, a finales de 1968, lo que animó y esperanzó a los habitantes de la región para comenzar a preparar el movimiento independentista

Se conoció de acuerdo con declaraciones de la presidente del Comité Provisional del gobierno de Rupununi, Valerie Hart, que uno de sus objetivos en representación de los rebeldes era el de crear una región independiente bajo la protección de Venezuela, por lo que hasta un documento que llegó a nuestras manos refería textualmente: “Nosotros, los habitantes del Rupununi de la Guayana Esequiba y, en consecuencia, venezolanos por nacimiento, según el artículo 35 de la Constitución Nacional, hacemos un llamado al gobierno, al pueblo y a las Fuerzas Armadas de Venezuela para que nos ayuden e impidan que las hordas del primer ministro de Guyana nos masacren”.

Lo cierto es que, fracasada la rebelión del Rupununi, más de un centenar de familias provenientes de dicha región llegaron a Ciudad Bolívar, en cuya ciudad se les acogió fraternalmente y el gobierno del presidente saliente Raúl Leoni ordenó se les alojara en viviendas dignas y dotara de los documentos necesarios para su normal desenvolvimiento en territorio venezolano. Hoy en día son padres y abuelos que con dignidad y orgullo exhiben su descendencia, y la amarga página que marcó su anhelo de democracia y libertad.

 

Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

careduagui@gmail.com // @_toquedediana