• Caracas (Venezuela)

Carlos E. Aguilera Arteaga

Al instante

“Mi pluma lo mató”

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“El periodismo ha sido siempre parte fundamental de la sociedad y de todo lo que ocurre en ella. Gracias a él es posible saber algo de lo que sucedió en el pasado, de lo que registra el presente y esboza el futuro”. CEAA.

En los regímenes autoritarios, en los que el Estado de Derecho brilla por su ausencia, los medios de comunicación se convierten en su más feroz enemigo. La historia refiere algunos casos, como el del escritor ecuatoriano Juan Montalvo, una de las figuras literarias más reconocidas de Hispanoamérica, autor de varias obras como Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes, Las Catilinarias y muchas otras más, cuya celebridad no solo se debe a la elocuencia de sus escritos, sino también a su participación en el escenario político de su país, ya que utilizó la pluma en contra de la dictadura de la época. Una de sus frases célebres, “Mi pluma lo mató”, enunciada al enterarse del asesinato de García Moreno, luego de haber gobernado al Ecuador por 12 años. La historia cuenta que durante ese tiempo, Montalvo fue un duro crítico de ese gobierno, mediante publicaciones en El Precursor de El Cosmopolita y más tarde El Cosmopolita. La cita de Montalvo infiere que sus artículos presionaron y derrocaron al gobierno.

El destacado periodista y escritor colombiano Enrique Córdova publicó hace algún tiempo un excelente artículo en el que pone al descubierto su valía y capacidad, al mismo tiempo que manifiesta el auténtico sabor de este sacerdocio bien entendido que es el periodismo, practicado por muchos, y hecho realidad por pocos. Cita las palabras de Albert Camus, el destacado politólogo mundial, cuando al referirse a la práctica del periodismo expresaba que es el “el oficio más bello del mundo”, como para distinguir de las demás disciplinas sobre las cuales la expresión escrita tiende a ser superior, por el mensaje, por la proyección y por la importancia que deja a su paso, entre millones de seres que ven, oyen y escuchan el diario acontecer a través de la información, en un mundo violento y frontal.

Compartimos con Córdova quien afirma que “es imposible dejar el periodismo. Se vive con él para siempre”. Nada más cierto para aquellos que hemos trajinado el duro quehacer profesional en las salas de redacción de los medios de comunicación, en las que el mundo gira a velocidades descomunales, y se convierten en un hervidero, en el que la capacidad y el ingenio de los periodistas, fotógrafos y técnicos se pone a prueba en cada jornada. Este es un sacerdocio en el que no cuentan las horas, el espacio y el tiempo para quienes tienen el deber de informar veraz y oportunamente, contactando fuentes y profundizando sus conocimientos, puesto que la historia y el universo no se detienen.

Por eso la importancia de quienes hacemos la palabra escrita, cuando ella está asentada en la verdad, en la dignidad y en el honor, que muchas veces en regímenes dictatoriales disfrazados de democráticos, es incomprendido, vilipendiado y ultrajado sádicamente, porque no comprenden o mejor dicho se niegan a entender, que el periodismo tiene tanta importancia en el desarrollo de los pueblos, y que los grandes hombres y gestas de la historia marchan al unísono con la función epistolar del hombre de pensamiento, que conduce por lo general a las naciones a su propia identidad y realidad.

El periodismo no puede limitarse a ser una máquina de fabricar noticias, pues su misión fundamental y más fecunda es la de informar, formar y educar, por cuanto es una fuente de una categoría estética autónoma, matriz de orígenes literarios, artísticos, testimonio histórico que registra las vicisitudes democráticas y las crisis políticas, pero esencialmente, protocolo universal del humano acontecer y del mundo circundante, por lo que sin duda los medios de comunicación constituyen la dimensión social de un pueblo y la memoria integral del hombre.

En nuestro país, el régimen que desde hace 17 años bajo la falsa etiqueta de un mal llamado socialismo bolivariano y marxista controla los hilos del poder no ha dado cuartel con sus virulentos ataques y ensañamiento a los medios de comunicación nacional y de provincia, llegando al inaudito extremo de clausurar una de las más emblemáticas plantas de televisión como RCTV, hace 8 años, violentando leyes y la propia Constitución nacional, como suele seguirlo haciendo a menudo hasta hoy. Pese a ello, se ufanan de ser respetuosos de los derechos humanos y de la libertad de prensa, y hasta lo afirman cínicamente la propia fiscal de la república, y voceros del régimen, tanto en el gobierno como en la Asamblea Nacional.

Maduro, Cabello y otros tantos chavistas se desgañitan y acusan a la prensa independiente de prestarse a supuestas conspiraciones para propiciar un golpe de Estado, que solo en su mente enfermiza existe, pues es su pretensión hacer prevalecer el sexto de los 11 principios de Josehp Goebbels: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí proviene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

El permanente acoso al presidente editor del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero, quien valientemente encara al régimen y manifiesta su disposición de no cambiar la línea editorial, es una palpable demostración de que los capitostes del régimen, supuestos defensores de la libertad de expresión y de prensa, demuestran todo lo contrario, y para ello utilizan el monopolio mediático oficialista, que además de VTV, TVES, y un centenar de televisoras comunitarias, y cientos de medios impresos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, sirven para denostar, insultar, agraviar y exponer al escarnio público a todas aquellas personas que no comulgan con el socialismo del siglo XXI, del que no quedó sino las siglas, pero que no es otra cosa que comunismo, según confesión del propio Fidel Castro, padre de la llamada revolución socialista, bolivariana y marxista, y por ende de las políticas sociales que lleva a cabo el régimen en Venezuela,  que han conducido al país a un infausto estado de miseria. La sumisión de Venezuela al régimen castrista es evidente, y así lo demuestran las asiduas visitas de Maduro a Cuba, quien lejos de ocuparse de resolver la grave crisis que atraviesa la nación, viaja a la isla para rendirles cuenta y pleitesía a los  sátrapas de los hermanos Castro.

La crítica situación que confrontan periodistas y medios de Venezuela y otros países, ha generado natural preocupación en cenáculos internacionales, CIDH, ONU, Comunidad Europea y otros importantes organismos. Por esta razón en 2006, a pedido de Francia, el Consejo de Seguridad de la ONU (Resolución 1738) decidió prestar mayor atención a la protección de los periodistas, y si bien fue un gran paso adelante, para François Delattre, “hay que ir más allá para abordar el reto de dar seguridad a los periodistas”, e hizo notar que en el transcurso de 2015, muchos otros han sido encarcelados, torturados, sometidos a intimidación, secuestros, desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias.”.Complementó su estadística mencionando que muchísimos de los responsables viven en la impunidad total. 90% no son procesados y la principal responsabilidad recae sobre los Estados, que no han manifestado interés para enjuiciarlos. Así de simple.

No es la primera vez que un organismo vinculado a la ONU señale la crisis de derechos humanos en nuestro país. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria y el Comité Contra la Tortura también han denunciado en varias oportunidades la criminalización de la disidencia, las detenciones arbitrarias y hasta la crisis humanitaria en la frontera con Colombia, como lo expresó la CIDH.

El Libertador que no era comunista como han pretendido hacerle creer al pueblo venezolano quienes enarbolan las banderas de un falso socialismo, era un hombre que valoraba el papel de la imprenta y de allí uno de sus pensamientos: “La pluma es un fiel instrumento para transmitir con libertad los sentimientos sinceros”. En su campaña libertadora hizo uso de ella, porque era consciente de la necesidad de que el pueblo estuviese enterado de la gesta, que ameritaba grandes sacrificios para alcanzar la libertad y por ello fundo el Correo del Orinoco en Venezuela, como órgano divulgativo de la Tercera República, para contrarrestar la influencia de la Gaceta de Caracas, periódico al servicio de la Corona española.


Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

mailto:careduagui@yahoo.com

careduagui@yahoo.com

@‑toquedediana