• Caracas (Venezuela)

Carlos E. Aguilera Arteaga

Al instante

El ejercicio periodístico en democracia

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Hemos echado al mar los grillos de los pies. Ahora, vayamos a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía”. Andrés Eloy Blanco

 

Tema obligado en los actuales momentos, en los que se pone en duda la objetividad de quienes ejercemos este apostolado: el periodismo, nos induce a formular algunas consideraciones particulares, por cuanto aun cuando la objetividad es condición esencial del periodismo, nunca satisfará a quienes detentan el poder y se creen dueños absolutos de la verdad, usando a su libre arbitrio los recursos del Estado para adquirir diarios, televisoras, emisoras, semanarios y medios comunitarios, que ponen al servicio de sus ilimitados y perversos fines.

Claro está que quienes conforman este maléfico poder mediático, que incluye hasta una empresa que controla y distribuye el papel periódico que requieren los medios de comunicación independientes, desconocen la visión valorativa de los medios y del comunicador social que califican los sucesos de acuerdo con su mayor o menor densidad social, ética o estética, verdadera función del periodismo crítico.

La ignorancia de algunos personeros del régimen, empotrados en el poder desde hace 16 años, y que desconocen absolutamente algunos temas como el periodismo, los induce a cometer dislates que ponen en evidencia más su perverso fin, ajeno a la crítica propiamente dicha, pues están divorciados del hábito de la libre expresión del pensamiento, lo cual los induce a pretender soslayar dicha función valorativa  y atribuir la visión de la violencia a un malintencionado culto que “contraría los valores de una supuesta revolución socialista”, mal llamada bolivariana y marxista, que el propio Fidel Castro la denominó en cierta ocasión comunista.

Angustiosos espacios democráticos, después de la efervescencia inicial, han demostrado –como en el presente momento que vivimos los periodistas venezolanos– poseer una certera intuición de los límites legales y morales de la autonomía expresiva, conscientes del papel preponderante que jugamos en la sociedad como trabajadores sociales a su servicio, en los holgados territorios donde deberíamos desenvolvernos con amplitud y disfrute de una absoluta libertad de expresión y de prensa.

Desconocen también estos socialistas de nuevo cuño que un  medio de comunicación es el único documento humano capaz de recoger la memoria integral del hombre. Ignoran igualmente que, por la fuerza expansiva de sus reprimidas proyecciones, no han valorado en el periodismo la expresión del talento de quienes ejercemos una profesión que exige muchos sacrificios y que en algunas ocasiones el lector ansioso de identidad entre pensamiento y acción exalta la firmeza, audacia y civismo de quienes nos empeñamos en revelar verdades abruptas.

Por eso, todo lo significativo humano –luz y sangre de lo contemporáneo– debe ser sometido al rigor de un examen, criba y tamiz de la historia. Periodismo crítico significa no solo el afloramiento y análisis de la verdad, sino enjuiciamiento de todo testimonio con valor colectivo. Cabe recordar que el periodismo crítico realiza una doble valoración: la del acto humano, como esencia vivencial, y la del conocimiento, como expresión del saber.

Bien decía Voltaire que la libertad de prensa consiste en solo depender de las leyes, pero se refería a la ley como expresión razonable y justa del ordenamiento colectivo y no a la norma singular de la libertad y ofensa al espíritu, hecho espurio del acto legislador. La libertad de expresión garantizada en todas las cartas constitucionales, está concebida en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, de las Naciones Unidas, que reza textualmente: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión, lo que implica el derecho de no ser agobiado por sus opiniones, y el de buscar, recibir y difundir, sin consideración de fronteras, las informaciones, las ideas de cualquier medio de expresión que sea”. Y esta declaración hace ostensible dos consideraciones fundamentales de la libertad de pensamiento: derecho de información, para y por la prensa, y autonomía de opinión, es decir, libre valoración crítica, sujeta a responsabilidades por delito de difamación y derecho a réplica.

Lo cierto es que la cruda realidad que vive en los actuales momentos el periodismo venezolano se resume en una desgarradora y dramática insurgencia contra la violencia opresiva del régimen, y que el ordenamiento que la regula tiene más bien carácter penal, punitivo, de la que poco o nada se ocupa de garantizarla, protegerla y hacerla eficaz.

La libertad de prensa no solo es un derecho sino también un poder del hombre. Su censura es un artificio contra la propia naturaleza humana, y bien lo decía un eminente periodista y jurista Luis Sojo, fundador del primer periódico jurídico venezolano: “No puede haber gobierno popular sin libertad de prensa”, pues la experiencia adquirida a través de los sucesivos ordenamientos que han regido el derecho a la libertad de prensa y el abuso, solo es posible a posteriori y nunca a priori”. En otras palabras, la censura previa a la publicación o transmisión radial o televisiva, es ilegal y moralmente intolerable.

En memorable discurso pronunciado en sesión solemne del Congreso Nacional el 4 de mayo de 1945, el poeta cumanés Andrés Eloy Blanco, seleccionado unánimemente como orador de orden en homenaje al general José Gregorio Monagas, al referirse a las constituciones venezolanas, subrayó: “La Constitución de 1936, como ustedes saben, trae una disposición conocida bajo el nombre de Inciso VI, según la cual se consideran contrarias a la independencia, a la forma política y a la paz social de la nación las doctrinas comunista y anarquista y los que la proclamen, propaguen o practiquen, pues serán considerados como traidores a la patria y castigados conforme a las leyes”.

¡Lástima que fue derogada en el año 1945!

 

Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas  (CNP-122)

careduagui@yahoo.com // @_toquedediana