• Caracas (Venezuela)

Carlos E. Aguilera Arteaga

Al instante

El Inces-tuoso crimen de una institución

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Jamás imaginé que una observación que le hiciera personalmente a Hugo Chávez. cuando fue candidato a la presidencia de la República, luego de su intervención en la cual participó conjuntamente con los otros aspirantes a la silla presidencial, para dar a conocer sus respectivos programas de gobierno, en un acto que tuvo lugar en el ahora deteriorado Hotel Barquisimeto Hilton, tomara un rumbo distinto el Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE), por cuanto en su intervención manifestó  desconocer la función primigenia de la institución que para ese momento arribaba a su 39 aniversario, y por ello expresó que de llegar a la Primera Magistratura lo “desaparecería totalmente, porque no sirve”.

Concluido el acto organizado por Conindustria, organismo empresarial que solicitó al INCE apoyo logístico en las áreas de prensa, relaciones públicas y protocolo, adscritas a la Gerencia General al frente de la cual me encontraba, abordé a Chávez portando un dossier con abundante información sobre los objetivos, misión y función de la institución que acremente criticó, no sin antes expresarle en los siguientes términos: “Comandante Chávez, de llegar usted a la presidencia de la República, el INCE será uno de las más importantes instituciones con las que podría proseguir formando profesionalmente a miles de jóvenes venezolanos, que hasta el momento alcanzan la cifra de 8 millones 200 egresados de sus aulas en todo el territorio nacional. Le entrego en sus manos esta carpeta y le sugiero lea su contenido, porque probablemente usted está mal informado sobre el particular”

La cuestión del incesto ha sido un referente universal acerca de la preferencia de las relaciones de parentesco fuera del grupo social de origen. Por ello, el atrevimiento del columnista en titular el presente artículo de esta manera, pues no se explica que siendo el INCE una institución del estado, este a través del gobierno de turno, la haya violentado de tal manera que en la actualidad desvirtúa la esencia para la cual fue creada, pues no solo ha dejado de cumplir la misión que le fuera encomendada por ley, sino que hasta a su razón social el régimen le agregó una “S” para definirla como “socialista”.

En estos nuevos tiempos y desafíos, en menos de 50 años, buena parte de la humanidad ha transcurrido de la rigidez de las ideologías, a la libertad de creencias, de economías cerradas y pequeñas a mercados competitivos, de la degradación ecológica a la conciencia ambiental, de permanentes gastos burocráticos a urgentes inversiones sociales. En cada proceso, el hombre protagonista de la historia, es el elemento que condiciona y lo hace por medio de la educación, factor esencial que permite mantener y aumentar los beneficios sociales, económicos vigentes y futuros. Por esta razón, paralelamente a la libertad física del individuo, la educación para el trabajo brinda el rescate espiritual que desarrolla las potencialidades del hombre y la mujer.

En nuestro país, la educación para el trabajo había permitido hasta hace 17 años, que el INCE capacitara a millones de jóvenes, mujeres y hombres, con participación del sector público y privado, que coadyuvó  a reafirmar sus políticas de formación de recursos humanos. Clara era su visión, pues consideraba que los planes sociales y económicos brindaban resultados en la medida que los recursos humanos estaban capacitados para enfrentarlos, púes solo aquellas naciones que cuentan con numerosos y mejores profesionales en todas las áreas, especialmente técnicas, están en capacidad de afrontar los retos tecnológicos y actuales, por lo que se requiere de un mayor esfuerzo colectivo y una adecuada coherencia.

El otrora INCE era un organismo autónomo con personalidad jurídica y patrimonio propio, creado por Ley el 22 de agosto de 1959 y reglamentado por decreto el 11 de marzo de 1960. En el año 1990 de acuerdo con decreto publicado en Gaceta Oficial N° 34.563 de fecha 28 de septiembre de ese mismo año, se reforma el reglamento de la ley del INCE, con la finalidad de reorganizar el instituto para adecuarlo a los nuevos intereses del país y al proceso de reconversión industrial, conjugando los esfuerzos de los tres elementos claves: los trabajadores, el empresariado nacional y el Estado.

Uno de sus principales objetivos era promover, organizar, orientar y desarrollar la formación profesional de acuerdo con los requerimientos nacionales y regionales de mano de obra calificada, en estrecha colaboración con las organizaciones empleadoras y en plena sintonía con los planes y programas de la Administración Pública Nacional. Era su fin fundamental, la capacitación integral del trabajador venezolano, en el proceso productivo mediante cursos de formación (515 hasta el año 1998), especialización y perfeccionamiento en diversos oficios y especialidades, en las 23 Asociaciones Civiles y 4 Institutos Sectoriales (INCE-textil, INCE-Construcción, INCE-Turismo e INCE-Metalminero. Era común  leer en la prensa en aquel entonces, avisos de empresas solicitando personal calificado con el añadido: “preferiblemente egresado del INCE”.

Fueron las Asociaciones civiles, regionales y sectoriales, las encargadas de llevar a cabo toda la programación  bajo la tutela del Estado y con la colaboración de los patronos y trabajadores de los sectores productivos de bienes y servicios, lo que permitió lograr una eficiente formación y capacitación continua de una fuerza laboral, complementada con la educación recibida en el sistema formal.

Su lema para aquel entonces, resumía el propósito para el cual fue creado: “El INCE capacita la más grande de las empresas: El País”. Mantenía convenios docentes suscritos con diversas instituciones públicas y privadas, para en su acción formativa desarrollar programas como: Formación comercial y servicios, Desarrollo del aprendizaje, Aprendizaje dual, Educación básica, Formación industrial y artesanal, Formación a distancia, Capacitación para la juventud desocupada, Programa agrícola y fronteras, Formación de instructores en diversos oficios, Capacitación carcelaria, amén de convenios con la comunidad europea, GTZ alemana, SENA de Colombia y SENAI de Brasil.

Pienso que Chávez ya tenía en su caprichosa mente desaparecer al INCE del que hacemos referencia en párrafos anteriores, pues el INCES  que ahora hasta sus fachadas en casi todo el país la pintaron de rojo, dejó de lado la función para la cual fue creado, para dar paso a la ideologización socialista y por ende comunista, de quienes asisten a sus destartaladas aulas. Sus talleres, otrora dotados de valiosas y modernas herramientas las cuales en su mayoría desaparecieron, muestran la desidia, menosprecio y abandono, adornados con la telaraña del tiempo y la suciedad de sus espacios.

Es el momento de evitar que la tragedia  que vivimos los venezolanos se acreciente, y frustre el porvenir de nuestros hijos y nietos. ¡Estamos a tiempo!

“Un hombre sin estudios es un ser incompleto. La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante, que siempre está próximo  a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre”.Simón Bolívar

 

careduagui@yahoo.com //@_toquedediana