• Caracas (Venezuela)

Carlos Delgado Flores

Al instante

Soñar y resistir

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Es costumbre entre las universidades jesuíticas de todo el orbe, que al inicio de cada año académico, el rector dé un discurso inaugural –la Lectio brevis– donde aporte algunas claves a las comunidades de estas casas de estudio, para comprender el tiempo que se vive dentro y fuera de los recintos. En la UCAB, el rector Virtuoso dedicó la correspondiente, el pasado martes 6 de octubre, a reflexionar sobre la universidad en tiempos de guerra.

Mientras escuchábamos, este escribidor tomó algunas notas mentales que ahora intentará compartir con el lector, interpoladas entre las citas del discurso, memorable por varias razones, pero entre ellas esta: porque es la primera vez, en 16 años, que una alta investidura venezolana describe nuestra situación en una escala diferente a la acostumbrada (conflicto, crisis, polarización, etc.), conectando nuestro conflicto local con el global.

Dijo Virtuoso: “Estamos en guerra. Una tercera guerra mundial por etapas, ha dicho el papa Francisco en su reciente viaje por las Américas. Lo que pudiera parecer una exageración a favor de la retórica, desgraciadamente, no lo es. Una simple mirada exploratoria al mapa geopolítico mundial puede detectar que para mediados del año en curso, la casi totalidad del territorio africano, con excepción de pocos países, está sufriendo una gran variedad de conflictos bélicos de diversa intensidad. Lo mismo se puede decir de toda la región conocida como oriente medio, a lo cual se agregan algunos conflictos de mayor y menor intensidad en Europa del este y en regiones del oriente… En la actualidad se desarrolla también otro tipo de guerras, distintas a las convencionales. Una de ellas es la guerra del narcotráfico, que afecta de manera especial a regiones como México, Colombia y Centroamérica. Otra es la brutal guerra del Estado Islámico que se extiende a 11 países, siendo ésta una variable de una dimensión mucho mayor: la guerra de los fundamentalismos religiosos y nacionalistas”.

 

NM1. ¿Cuál es el hilo conductor de estos conflictos? ¿El narcotráfico? ¿Se estarán aliando las subalternidades contra la modernidad como proyecto civilizatorio? ¿Cómo está cambiando el mapa geopolítico del mundo y cuáles son sus expresiones en los estados nacionales? ¿Será posible que Europa responda al conflicto abierto con el estado Islámico con un resurgimiento de los nacionalismos, ahora en clave populista? ¿Será verdad que la socialdemocracia europea está en crisis afectada por la subalternidad? ¿Puede surgir un proyecto progresista alternativo?

 

Virtuoso continua: “Lamentablemente Venezuela no escapa de la lógica de la violencia que caracteriza al mundo de hoy. Vivimos una guerra sin cuartel que se libra día a día en nuestra cotidianidad. El número de muertes que la violencia social y policial genera anualmente en el país se compara fácilmente con el saldo que dejan los más significativos conflictos bélicos del mundo. Ante el horror de la guerra, la respuesta ha sido el desplazamiento forzoso de pueblos enteros en búsqueda de seguridad y de los bienes más elementales para la subsistencia. Las grandes migraciones se dirigen hacia el norte desarrollado y éste se defiende alzando sus muros de protección, con lo cual se ha generado una suerte de nueva forma de guerra, en la cual mueren a diario miles de personas. Dentro de esas grandes migraciones se encuentran los refugiados, que huyen de la persecución en búsqueda de seguridades básicas. En Venezuela, desgraciadamente la vida no vale nada. En las últimas semanas de agosto pasado, fuimos testigos, aquí mismo en Venezuela, de una pequeña muestra de lo que significa el horror de la inmigración forzada y de la deportación en las fronteras entre dos pueblos vecinos. El cierre de la frontera colombiana en el Estado Táchira fue el escenario para que pudiéramos presenciar la arbitrariedad, la exclusión y la violación de derechos humanos como resultado de sórdidos intereses políticos”.

 

Para ampliar la mira del espejo donde el conflicto nacional y el global se miran, Virtuoso abunda: “De las guerras podemos decir mucho, pues no hay época del mundo que no la haya conocido. Pero quedémonos con algunas pocas lecciones:

  • En las guerras campea la razón de Estado. Las guerras son actos públicos, pero las decisiones son las del soberano en guerra que representa la voluntad general como si fuera la suya propia. (NM3. ¿La voluntad general o la voluntad del general?)
  • En las guerras, la primera baja es la verdad. La lógica de la guerra es evitar que quien se considere enemigo conozca información veraz. Hay que engañar siempre y por principio. (NM4: ¿La hegemonía comunicacional y la propaganda son, entonces,  estrategias de guerra?)
  • En las guerras, la máxima es la polarización: “Quien no está conmigo está contra mí” es la consigna de los bandos que se enfrentan por la supremacía y en donde las opciones intermedias quedan descartadas y son denunciadas por cada bando, acusadas de ser formas encubiertas del bando contrario. (NM5. Esto es válido tanto para los colectivos del 23 de enero como para las doñas de El cafetal)
  • En las guerras todo se sacrifica por el objetivo a lograr, especialmente la vida, la dignidad y los derechos.
  • Las guerras generan terribles diásporas. La migración forzosa forma parte de ella de manera indisoluble.
  • Las guerras ponen el futuro en suspenso. Por una parte son una catástrofe que obliga a reinventarlo, por la otra son un cese del tiempo histórico, una disolución general que obliga a resituar y a reubicar”.

 

Para luego decir, sin ambages:

 

“Lamentablemente Venezuela no escapa de la lógica de la violencia que caracteriza al mundo de hoy. Vivimos una guerra sin cuartel que se libra día a día en nuestra cotidianidad. El número de muertes que la violencia social y policial genera anualmente en el país se compara fácilmente con el saldo que dejan los más significativos conflictos bélicos del mundo. En Venezuela, desgraciadamente la vida no vale nada. Vivimos igualmente una guerra ideológica sin sentido, impuesta por quienes detentan el poder político. Una minoría intenta imponer un modelo de sociedad que más del 80% de los venezolanos rechazamos. Vivimos una guerra contra los más elementales principios de la convivencia democrática. Las consecuencias están la vista: inflación, desabastecimiento, hambre, la migración de nuestros mejores recursos, incertidumbre. Una guerra en donde la razón de la fuerza es sólo el sostén de este desorden nacional. Vivimos igualmente una guerra ideológica sin sentido, impuesta por quienes detentan el poder político. Una minoría intenta imponer un modelo de sociedad que más del 80% de los venezolanos rechazamos. Vivimos una guerra contra los más elementales principios de la convivencia democrática. Las consecuencias están la vista: inflación, desabastecimiento, hambre, la migración de nuestros mejores recursos, incertidumbre. Una guerra en donde la razón de la fuerza es sólo el sostén de este desorden nacional. Somos víctimas de la incapacidad de los organismos internacionales para hacer valer sus propios veredictos sobre la realidad que vivimos, somos un pueblo que sufre el diletantismo de la comunidad internacional sobre el carácter absoluto de los principios democráticos y de la dignidad humana representada en la exigibilidad de los derechos humanos.

 

NM6. ¿Es mera coincidencia que el conflicto venezolano tenga trazado de guerra o es deliberado? Yo recuerdo al general Raúl Salazar, primer ministro de la defensa del periodo chavista (1999) decir, ya fuera de funciones, que había elementos de una guerra de cuarta generación en la acción de gobierno. Recuerdo además que el objetivo 1.7 del Plan de la Patria (Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2919) implica la creación de un Sistema Integral de Gestión de los Estados de excepción, y que estuvo aprobado en diciembre de 2013 mucho antes de la declaratoria en agosto del  primero de ellos. ¿Son indicios acaso de una interpretación contemporánea de la doctrina de seguridad nacional? ¿Se habrán dado cuenta de ellos nuestros juristas? ¿Por qué si esta es la situación, nuestros dirigentes políticos no la denuncian abiertamente, limitándose a abordar el tema desde una óptica eminentemente electoral, o es que acaso las lógicas son excluyentes? ¿Y la incapacidad de los organismos internacionales de comprender nuestra situación, no obedecerá en algún grado a que no hemos sabido diagnosticar con claridad nuestro problema?

 

Ante tan complicado panorama, surge nuevamente  la idea de la universidad como comunidad para el discernimiento, ahora en la primera línea contra la barbarie burocrática. Virtuoso nos recuerda que nuestras universidades son anteriores a la República (NM7. Y de ellas deberá surgir un nuevo republicanismo). Y que ellas se deben a mucho más que educar:

 

“El futuro de la universidad está en su capacidad de construir futuros. Y ustedes jóvenes son la garantía para que esta universidad se renueve siempre, sea siempre joven, con su espíritu de lucha, de rebeldía, de entusiasmo, de frescura. Y aquí resuenan las palabras del Papa Francisco en su encuentro con la juventud durante su viaje apostólico a Cuba. Decía el Papa: “Los jóvenes son la esperanza de un pueblo, eso lo oímos en todos lados, pero ¿Qué es la esperanza? ¿Es ser optimista? ¡No! Optimismo es un estado de ánimo. Mañana te levantas con dolor de hígado y no eres optimista, ves todo negro. O sea, la esperanza es algo más, la esperanza es sufrida, la esperanza sabe sufrir para llevar adelante un proyecto, sabe sacrificarse ¿Tú eres capaz de sacrificarte por un futuro? ¿O solamente quieres vivir el presente y que se arreglen los que vengan? Francisco dijo más. Dijo a los jóvenes que a ellos tocaba soñar: “En la objetividad de la vida tiene que entrar la capacidad de soñar y un joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo”. “Que no nos encerremos en los conventillos de las ideologías o en los conventillos de las religiones, que podamos crecer ante los individualismos”.

 

Su discurso terminará citando a  Kailash Satyarthi, Premio Nobel de la Paz 2014, quien se refiere a “tres dimensiones para la vida, que perfectamente aplican para nosotros, aquí y ahora. Esas dimensiones son: sueños, descubrimiento y poner en práctica. Soñar, descubrir y hacer, sólo así se construye trascendencia en medio de la lógica de la guerra que nos contrapone y nos lanza al abismo.

 

Soñar y resistir.

 

@cardelf