• Caracas (Venezuela)

Carlos Delgado Flores

Al instante

Plenos poderes

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Uno no puede menos que estar exultante con el resultado del 6-D, exultante y agradecido, porque llena de esperanza, porque significa muchas cosas. Intentaré mostrar algunas, con el especial interés de que los muchachos puedan comprender a qué me refiero cuando la nombro, cuando digo esperanza en medio de la guerra.

La semana pasada en Cátedra de Honor, en la UCAB, discutíamos el escenario, no por no trabajado, improbable, de que el oficialismo ganara las parlamentarias, así no haya habido encuesta que reflejara esa posibilidad. En un momento álgido de la exposición yo señalaba: “Más muertos que en la guerra de Bosnia, desplazados, migrantes forzados, padres que envían a sus hijos al extranjero por temor a lo que pueda pasarles, desabastecimiento, hiperinflación, colas, zonas de exclusión, los barrios convertidos en campos de concentración… ¿Y no lo llamamos guerra todavía porque hay elecciones?”.

112 diputados elegidos de 87 circuitos sobrerrepresentados, constituidos en mayoría absoluta de 2 tercios, investidos con plenos poderes, son consecuencia de un consenso social que trasciende la polarización. La gente intenta desmontar los bandos y se desmarca de los burócratas mandantes, pero a diferencia del 2-D de 2007 que son los comicios de referencia, la abstención de entonces (44%), que no podía aprobar la reforma de la Constitución, ni votar contra Chávez, esta vez dio un voto de confianza al contrincante (un crédito, así lo llamó Ramón Guillermo Aveledo), desencadenando la transición. Tanto el 2-D como el 6-D hubo una efectiva intervención militar para resguardar la voluntad popular, aunque los niveles de presión externa que los movilizaron no son equiparables. Similitud adicional: de cara al 2-D, el movimiento estudiantil convocó a la deliberación en los hogares y a tomar una decisión autónoma, previo al 6-D las colas fueron el espacio de la deliberación pública no institucionalizada ni agendada por los medios ni regida por el caudillo. ¿Espacio eficaz para un republicanismo deliberativo? Cualquiera diría que la decisión es movida por los intereses particulares antes que por el bien común, pero ¿no ocurre así en las democracias liberales? Es verdad que no somos una, ni por asomo, pero Oscar Schemel sostenía, ya en 2007, que del proceso no estaba emergiendo un ciudadano socialista sino un ciudadano liberal. Eso fue antes de que se pusiera fáustico y le vendiera el alma al diablo.

Fue ese evento marcador el que nos llevó a Iria Puyosa y a este servidor a intentar tipologizar al elector venezolano en cuatro grupos: el elector integrado familiarmente, el elector ideologizado, el elector racional privatista y el elector racional socializador, que ella luego confirmaría en su estudio Conectados & Politizados. ¿El socializador convenció al privatista? Así parece: ambos compartieron las colas, ambos profundizaron la conversación que ya durante las protestas de 2014 habían iniciado y que estudiamos junto a Gaby Arenas en el estudio #rebelión12F.

El 6-D, no menos de veinte medios digitales venezolanos produjeron en promedio una información por minuto; el canal de Youtube de la unidad transmitió televisión digital en videostreaming aceptando hasta 100.000 personas conectadas sin caerse ni ralentizarse. Las redes se usaron eficazmente para dar información en tiempo real, para reportar las incidencias (Guachimán Electoral geolocalizó, verificó y publicó 936 de ellas usando ushashidi), para organizar la movilización (en ello fueron eficaces dos hashtags #rematetricolor y #cumplelaleycierratucentro), pero principalmente para dar voz a la intención de cambio, una muestra de lo cual fue el hashtag #6DCambiemosVzla, que ocupó ese domingo el primer lugar del trending topic mundial por 16 horas según datos de Trendinalia.com. El oficialismo se enfocó en el usufructo abusivo del sistema nacional de medios públicos, haciendo campaña extemporánea, amenazando, ordenando movilización, ¿y el resultado? Solo los estados más rurales muestran representación oficialista a la Asamblea, conforme se han venido ruralizando la televisión de señal abierta y las redes de radio estadales… El aparato de propaganda está fallando, gravemente.

Por esas razones, tengo esperanza: porque emergió un ciudadano donde no solemos verlo; porque hubo una acción civil generalizada y no violenta contra la guerra y fue eficaz. El 6-D, Chávez se murió, a los 33 meses de su siembra y a los 17 años de su primera victoria. A la máquina de producir identidad que es el chavismo, se le averió el engranaje. La burocracia que celebró en el cuartel de la montaña el día de la lealtad a Chávez más luce como una secta que como un cuerpo institucionalizado. Han perdido poder, pero todavía son muy peligrosos.

Por eso, aún es muy pronto para cantar victoria. Hay que leer toda la carga de futuro de esta decisión; hay que reivindicar el derecho que tienen los electores de estar vigilantes y supervisar la acción de sus representantes ante el parlamento; hay que aprovechar la coyuntura para sumar esfuerzos para democratizar a la sociedad civil y, desde ella, abrir opciones para la democracia, para hacer avanzar el proyecto histórico nacional.

 

@cardelf