• Caracas (Venezuela)

Carlos Delgado Flores

Al instante

Jugando a las sillas

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De entre las escaramuzas que acompañan los episodios de la mesa de diálogo, la anterior al “ultimátum” de la Mesa de la Unidad fue el rumor de que el gobierno se levantaba y luego la negativa del gobierno de que, por el contrario, se sentaban, con lo cual fue imposible evitar pensar que el presidente, más que a Chávez, pudiera estar emulando a Charlot, en un gag prolongado donde ni puede sentarse (¿cómo le explico a los radicales que me estoy sentando a discutir una salida electoral del gobierno?), ni puede dejar de hacerlo: con lo cual flotan, entonces, sus cuartos traseros, atraídos por la gravedad de la silla.

Ahora la MUD amenaza con levantarse, si no se atienden los acuerdos anunciados en la sesión de trabajo anterior: libertad para los presos políticos, apertura del corredor humanitario, elección consensuada de dos rectores el CNE; convocatoria a elecciones en Amazonas, para los diputados elegidos democráticamente. Mientras, el dólar supera la barrera de los 4.000 bolívares, el Consejo Nacional Electoral se va de vacaciones colectivas, el gobierno declara en abandono la carga de medicamentos de donación traída por Cáritas y se la apropia; mientras una OLP sirve de marco para el exterminio de 12 personas y su entierro en una fosa común. Fidel Castro muere su muerte definitiva y el gobierno decreta 3 días de duelo nacional. Y en el ínterin, connotadas figuras de la academia y la sociedad civil venezolana suscriben la iniciativa ciudadana que fuera presentada ante la MUD y aceptada con beneplácito, que le dice, con un tono más directo, más o menos lo mismo que les dijo el informe de la Comisión Hospedales a finales de 2013: “a. No hemos sabido darnos una identidad en relación a nuestra tradición política democrática. Hemos cedido al clima de opinión construido por el Estado-corporación que niega el pasado republicano de Venezuela, sus luchas por la libertad, la democracia, y la igualdad, que han tenido protagonistas civiles y militares, comprometidos con hacer una sociedad moderna y constitucional. Hemos sido inconsecuentes con el legado civil, en sus aciertos, y no nos hemos atrevido a hablar de sus errores. b. Durante los años iniciales de la democracia, venezolanos procedentes de corrientes doctrinarias distintas, lucharon por sus distintos modelos de país. Fue una lucha de la que nunca hablamos de cara al país, un proceso que no cerramos en su totalidad. Logramos la pacificación, pero no logramos integrar de verdad a todos quienes lucharon por la Venezuela que en su momento consideraban mejor. No disponemos en consecuencia de una narrativa clara acerca de cómo se logró la democracia moderna ni cuáles eran las fuerzas que se oponían a ella. c. No hemos enfatizado con claridad que a Venezuela la han hecho y la hacen personas de procedencia social, económica, cultural, ideológica y religiosa diversa. No hemos comunicado con fuerza que en la Unidad se encuentra esa diversidad que caracteriza a Venezuela. Personas que antes fueron adversarios políticos y que hoy comparten la misma preocupación por el país. Personas diferentes, pero que en su historia, con sus aciertos y sus errores, han aportado y aportan para hacer de Venezuela un mejor país para vivir. e. Hemos evitado el debate de las ideas porque consideramos que las necesidades del pueblo son muchas, y son muchos los que esperan una respuesta. No ha sido eficiente este enfoque pragmático porque al centrarnos solo en soluciones sin tomar en cuenta las ideas políticas, hemos dejado de lado la política y esta ha sido sustituida por estudios de opinión y mensajes publicitarios, que si bien son importantes, deben tener como piso doctrinas que le den identidad, vida, sentido, a las soluciones que en el campo de las políticas públicas ofrecemos a los venezolanos. Y esto es más agudo aun considerando que el adversario sí ofrece un universo identitario propio (mientras justifica la poca eficacia en la solución de los problemas y hace de ello una virtud)”.

(Mientras este escribidor recuerda, dos concejales opositores sacan al mercado paquetes de comida con su nombre en el empaque, en lo que constituye una muestra bastante naif del branding personal, que ni las bolsitas de los CLAP; y un funcionario nacional de partido señala que la gente tiene muchas de que preocuparse, como para hablarle de cosas que al fin y al cabo solo interesan a los partidos, con lo cual se pierde una estupenda oportunidad para la pedagogía social.)

La iniciativa ciudadana indica que “al tiempo que se desarrollan estas actividades, directamente relacionadas con la Mesa de Diálogo, es conveniente que las organizaciones políticas y sociales consideren y adelanten un conjunto de acciones populares que conformen un ambiente favorable para lograr los mejores resultados, como por ejemplo: a) Presentar a los venezolanos una propuesta clara que invite a reconstruir el país, sobre la base del compromiso de conformar un gobierno de unidad nacional con todos los sectores, amplio e incluyente, que haga énfasis primordial en la atención inmediata a la grave situación social y económica de nuestros compatriotas, y que incluya una propuesta de lineamientos principales del próximo gobierno. b) Promover la declaratoria de amplios y diversos sectores y organizaciones no partidistas a favor del cumplimiento de la Constitución, y exigir el respeto a su legítimo derecho constitucional a protestar y realizar movilizaciones en respuesta a las políticas equivocadas del gobierno. c) Convertir la mesa de diálogo en herramienta política para la organización popular, para impulsar la docencia social y la protesta ciudadana. Una forma de hacerlo es debatiendo y discutiendo en asambleas ciudadanas los detalles del proceso, recoger impresiones y recabar cuestionamientos y sugerencias. d) Impulsar un movimiento amplio de defensa de la Constitución y la democracia, para ampliar y maximizar las voluntades en favor del cambio político democrático”.

Y finalmente, este escribidor no dirá que le parece una incongruencia aplaudir el tono de este documento (que no deben haber leído, si no les recordaría el informe de la Comisión Hospedales) y dar un ultimátum. Deberían pedir la asesoría de monseñor Celli, quien es diplomático, profesor universitario en ese ámbito y viene de presidir el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, es decir: algo de vocería sabrá, ya que parecieran agotarse los nombres de quienes aquí en el patio pudieran asesorarlos ¿o será la paciencia?