• Caracas (Venezuela)

Carlos Blanco

Al instante

El relevo viene “en milímetros de segundo”

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La mayor parte del país procura el reemplazo del régimen de Nicolás Maduro lo más pronto posible, mediante vías constitucionales y pacíficas. Salvo pequeños grupos convivientes, el chavismo y las fuerzas opositoras coinciden en ese objetivo. Es claro que el país no aguanta, menos aún con la crisis humanitaria que asoma sus fauces.

Ese objetivo requiere un liderazgo capaz de plantearse el relevo, de abordar la transición en marcha, de tener un programa viable para el futuro inmediato y de abrir canales para una nueva elección presidencial lo más pronto posible. Se requiere una oposición vigorosa que sea capaz de tender puentes con aquellos representantes del régimen saliente que también buscan el cambio. La oposición no se restringe a la MUD, aunque esta ha sido la herramienta para la participación electoral. Pero no lo está haciendo bien. Más bien refleja arrogancia y sectarismo de parte de quienes la controlan.

El fracaso de la reciente convocatoria de la MUD tiene relación con su manejo político. Es obvio que han procurado deslindarse respecto de los liderazgos de Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado. Los dos primeros presos y la tercera inhabilitada por el régimen. El más reciente episodio lo demuestra. Cuando MCM propuso a Isabel Pereira no solo lo hizo porque debía aplicarse la misma regla que a los otros inhabilitados (sus partidos propondrían a sus sustitutos) sino que al contar con el apoyo expreso de Leopoldo López se pensaba que su partido, Voluntad Popular, no se prestaría a sustituirla como querían los fanáticos del “deslinde”. Pero no ocurrió así. Voluntad Popular, de manera insólita, o no le hizo caso a su líder o este cambió de posición. Así se perdió la oportunidad de que una mujer como Isabel Pereira, de altos quilates intelectuales y ciudadanos, fuese candidata.

Sin duda los ciudadanos aprovecharán cualquier oportunidad que tengan para derrotar al régimen. El 6-D es una de ellas. Pero no es lo mismo movilizarse con entusiasmo en una política de victorias sucesivas hasta las elecciones y de allí en adelante, que pensar que los opositores ante la carencia de alternativas diferentes a las elecciones están atados a la MUD. Los votos no bastan, aunque son indispensables; la convicción de que vale la pena hacerlo por el futuro y que esos votos tienen un liderazgo que los defienda es fundamental. El fracaso del sábado pasado es una señal de alerta.

La unidad debe ser un raudal en el que concurran con entusiasmo muchas vertientes y no el peor-es-nada de los ciudadanos.