• Caracas (Venezuela)

Carlos Blanco

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Carlos Blanco

Los 4 por el cambio urgente

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María Corina Machado, Leopoldo López, Antonio Ledezma y Henrique Capriles, unidos dentro de una misma estrategia para enfrentar el régimen de Maduro, constituyen un cuarteto poderoso y con mucha probabilidad, vencedor en la tarea propuesta.

Nadie duda de que esta aproximación reciente está rodeada de suspicacias; desde hace más de un año, los líderes de La Salida y el ex candidato presidencial se encontraron en rutas separadas y con frecuentes colisiones entre sí. Del lado de quienes participaron y apoyaron las luchas del año 2014 se echó de menos la ausencia y la reticencia de Capriles. No se puede saber si el objetivo de reemplazar el régimen se habría conseguido antes, ahorrándole al país el calvario conocido; tal vez habría sido posible, pero lo que pasó, pasó. Siempre sostuve que era inapropiada la llorantina sobre la división de la oposición, porque el único camino para la unidad era reconocer y procesar las diferencias en el marco de las luchas que recomenzaron con bríos a comienzos de 2014 y continúan hasta el sol de hoy. Unos por una vía y otros por otra han llegado a idéntica conclusión: Maduro debe renunciar, el régimen debe ser reemplazado, el país no aguanta más, y existen caminos constitucionales para lograrlo.

El cuarteto del cambio está integrado por líderes ubicados dentro de partidos mayores o menores, consolidados o en proceso de formación, más recientes o más antiguos, pero –a precios de hoy– son más que jefes partidistas y han logrado representar –con urgencias diferentes– la demanda de un país harto hasta la coronilla que requiere un cambio, ahora, ya. Su encuentro de estos días pareciera haber logrado superar las ataduras burocráticas y el cálculo que detuvo o condicionó el quehacer de algunos; es un encuentro que, de consolidarse, desatará potentes fuerzas y convencerá a los que se mantenían dubitativos ante estrategias opuestas.

Ahora, es de esperar, se unificarán objetivos (todos coinciden en el cambio de régimen), estrategias (todos coinciden en la protesta pacífica de masas) y, seguramente sin uniformidades imposibles, se adoptarán tesis comunes, formas de expresión compatibles sin codazos inútiles, y tácticas contundentes sin apelar a aventuras que nadie propicia.

Este cuarteto del cambio puede convocar al país, a todos los partidos y sectores, a los civiles y a los militares, a los radicales y a los moderados, para que el cambio sea posible pronto, en paz.

Lo que el país no admitiría es una nueva decepción.