• Caracas (Venezuela)

Carlos Blanco

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Carlos Blanco

Dolores de la clase media

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Pocos sectores de la sociedad tan vapuleados como la clase media. El gobierno la arruina y un sector de la oposición se avergüenza de ella.

Sin duda que la clase media se ha reducido a lo largo del experimento chavista. Pero, a pesar de esta reducción sociológica y demográfica, pertenecer a esta clase ha sido aspiración de los más pobres. La democracia durante 40 años la propició y esta se convirtió en sostén del sistema político… hasta que decidió cambiarlo.

La clase media sin duda se ha mermado. A pesar de esto, ha actuado con vigor y se plantó de frente desde que se observaron las primeras manifestaciones de autoritarismo de Chávez, inicialmente en el campo educativo y en la captura de la Asamblea Constituyente a partir de los trucos electorales. En el curso de los años se constituyó en la más formidable fuerza de oposición al régimen, el cual la ataca, intenta seducirla y, ante la resistencia que presenta, la vuelve a atacar.

Lo extraño es que hay dirigentes opositores que, al invocar la necesidad de que “los cerros” se incorporen y que los “sectores populares” participen en las luchas en contra del régimen, le restan importancia o parecen despreciar el inmenso, descomunal esfuerzo que realiza la clase media en la lucha por la libertad. Fueron miembros de la incipiente clase media muchos de los que lucharon contra Gómez y, a su muerte, crearon los embriones de las primeras organizaciones políticas modernas; fueron los de la clase media los protagonistas, con los militares jóvenes, del derrocamiento de Isaías Medina y de la “revolución de octubre”, fueron de este sector social y los oficiales de la FAN, los que pusieron en fuga a Pérez Jiménez. También fue la base social para la llegada de Chávez y también para su renuncia en 2002 y en las luchas posteriores, hasta el sol de hoy. Entonces ¿cómo renegar de lo que es la fuerza opositora fundamental? ¿Por qué no aprovechar esta formidable plataforma para avanzar más hacia los sectores que han sido parte de la fuerza chavista y se desprenden, con creciente rapidez, de este nido que alguna vez les fue acogedor?

Un error estratégico monumental es considerar que la clase media ya está “en el bolsillo” opositor y hay que ir por “el pueblo”. No atender las demandas y fuerzas de lo que ha sido la vanguardia política de la lucha contra el régimen puede llevar a perderla en el desencanto y la rabia. Sobre todo, es una incongruencia que una dirección opositora que es fundamentalmente de clase media o del sector de ingresos más alto, reniegue de lo que es su propia base social.