• Caracas (Venezuela)

Carlos Aguilera

Al instante

La verdadera misión de las FF AA

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Un militar no tiene virtualmente que meterse sino en el ministerio de sus armas. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos!”. Simón Bolívar.

 

En 37 de 54 años de ejercicio profesional periodístico, tuvimos la gran oportunidad de conocer en su esencia los cuatro componentes de las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN): Ejército, Armada, Aviación y Guardia Nacional, a través de la columna “Toque de Diana”, con la cual al mismo tiempo cultivamos la amistad de oficiales, suboficiales, cadetes y soldados. La primigenia tarea, obviamente, fue la de dar a conocer la labor que cada una de ellas cumplía en función de su sagrada misión, amén de su lucha encausada por el respeto, la libertad y demás derechos inherentes a su condición humana y por los derechos del hombre, en el marco de una genuina democracia representativa con sus respectivos valores éticos, que la hacen deseable y la justifican como sistema político, ante alternativas opuestas como el autoritarismo o el totalitarismo.

En la institución castrense de aquel entonces observamos y comprobamos valores como la libertad, igualdad, civilidad, justicia, participación, pluralismo, tolerancia, legitimidad, respeto y solidaridad, piedras angulares y fundamentales para el buen funcionamiento de nuestra sociedad, valores que ahora en estos 17 largos años hemos visto desaparecer, por la activa participación en la política de los hombres de uniforme, que han desvirtuado la esencia y espíritu de sus postulados, hoy más que nunca ausentes y de espaldas al principio de la soberanía del pueblo, con derecho de autogobernarse.

Cuando vemos y escuchamos al ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, pronunciarse sobre los recientes acontecimientos ocurridos en el país, y advertir sobre presuntas amenazas que a su juicio “buscan pervertir y fracturar las instituciones democráticas del país, para arremeter contra la paz de Venezuela”, notamos la ausencia  de la disciplina, tolerancia, autocontrol, cooperación y solidaridad, para convivir con un sentimiento de responsabilidad compartida y de respeto, que hagan viable la necesaria colaboración para alcanzar objetivos comunes, y superar las diferencias o contradicciones de forma pacífica y legal, y el logro de soluciones colectivas, legítimas y aceptables.

Padrino López sostiene que “se ha señalado sistemáticamente ataques contra nuestra institución y hemos observado cómo actores de la vieja política degradan y hacen señalamientos sobre lo que ellos llaman la cúpula militar que no la hay, sino un alto mando militar en la calle haciendo lo que tiene que hacer, para tener siempre patria”. Pero qué patria podemos tener, si el estamento civil no disfruta de los derechos que la Constitución Nacional le otorga, sin distinción de sexo, edad, fe religiosa, ocupación o rango socioeconómico. El jurista romano Domicio Ulpiano (10-228) define justicia como la “constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo suyo”. En consecuencia, es una virtud universal, la que le pertenece a cada individuo como la de disfrutar de la igualdad y de la libertad, así como el hecho de que sea “constante y perpetua”, lo cual  posibilita la estabilidad del sistema en términos de seguridad, compromiso y paz.

Manifiesta Padrino López que “Venezuela requiere de un liderazgo de mayor altura, que se proponga resolver los problemas del país (….) y que la FAN está por encima de la politiquería”. En primer lugar, pone en duda la actuación al frente de los destinos del país de su comandante en jefe, Nicolás Maduro, y en segundo lugar, no se encuentra al margen de la política una institución militar cuyos miembros manifiestan abiertamente su apoyo incondicional a un régimen socialista, marxista, bolivariano y comunista, como lo invocan en sus arengas nombrando a su comandante supremo con la consigna de “Patria y socialismo, venceremos… ¡Chávez vive, la patria sigue!”. ¿Acaso esto no es proselitismo político, general Padrino López? Cómo pretende negar que las FF AA no mantienen una posición abiertamente política, si respalda a un gobierno nacido de las entrañas del partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), identificándola en consecuencia con el programa socialista y revolucionario del siglo XXI, cuyo mentor fue Heinz Dieterich, quien tras haber sido asesor del difunto Chávez renunció y se marchó defraudado por lo que calificó de fracaso, la gestión de su pupilo comandante.

Las Fuerzas Armadas Nacionales que conocimos y vivimos en cuerpo y alma durante esos largos años de ejercicio ininterrumpido, hasta cuando arribaron al poder los autores del fallido golpe del 4 de febrero de 1992, que una vez instalados en el mismo, negaron el acceso de los periodistas a las fuentes castrenses: comandancias de las 4 fuerzas, Ministerio de la Defensa y organismos e instituciones castrenses, obligó a la columna “Toque de Diana” a cerrar un precioso ciclo que marcó una era en el periodismo castrense, según generosos testimonios de hombres de uniforme, hoy en situación de honroso retiro. Fue una invalorable experiencia, que nos permitió tener una clara visión de la otrora honorable institución, y dar a conocer la esencia y verdadera dimensión de las Fuerzas Armadas Nacionales.

Hoy, a 17 años de la ausencia de la columna que nació en el diario 2.001 y posteriormente publicada en El Nacional y El Nuevo País, han cambiado los escenarios, los medios, los protagonistas, los fines, los resultados, pero se mantiene incólume el espíritu de lucha de su autor, pues la historia de la humanidad es la lucha del hombre, al que le importa la razón, la democracia, la libertad, la bandera o el motivo generador de los cambios ocurridos durante este tiempo. La lucha es única, constante, permanente, pues la hemos transformado en sinónimo de vida, para hacer frente a los desmanes y desvaríos nada democráticos de quienes detentan el poder, en su empeño por ideologizar a un pueblo que hoy más que nunca es objeto de la más miserable ofensa, humillación y abuso, condicionándolo en gran medida a sus propias necesidades con marcado acento comunista, cuya pauta ajena a la convivencia social, en la que todos somos libres e iguales ante la ley, la dictan desde Cuba los hermanos Castro, pretendiendo privar sentimientos y propósitos como el amor a nuestra familia y el destino de una patria, que nos obliga a un necesario sacrificio en determinado momento.

Deseamos ver a unas Fuerzas Armadas Nacionales definiendo y redefiniendo su misión frente a las realidades cotidianas contempladas en el texto constitucional, que por imperativo de la misma tiene como ineludible deber asegurar la defensa nacional, la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la carta magna y a las leyes, cuyo acatamiento está por encima de cualquier otra obligación. Su ley orgánica es reiterativa del mandato constitucional, la que afirma que “estarán al exclusivo servicio de la República para asegurar la defensa nacional, a fin de garantizar su integridad, la estabilidad de las instituciones democráticas y asegurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes, como primera obligación”.

Hace falta oficiales de Estado Mayor que, por sus niveles de eficiencia y de capacidad, ofrezcan respuestas a los problemas que suelen subsistir, por cuanto pueden apreciar y valorar los cambios operados en el mundo, predecibles apenas hace poco tiempo, ya que desde su perspectiva global logran diferenciar un mundo bipolar de uno multipolar, e igualmente conocen de la muerte del comunismo, así como la sustitución de tesis, instituciones y símbolos que por décadas gobernaron buena parte del universo. Además poseen una sólida idea sobre las bases de un sistema de gobierno democrático, mejor alternativa que una dictadura inaceptable, en la que se privilegia a sus más allegados adeptos, a quienes poco o nada les importa una guerra civil o una degradación de la convivencia social, política, económica y militar.

“Y si el brazo extranjero se atreve // a infamar de este suelo el honor // antes muerte mil veces nos llegue // que rendirnos al torpe invasor, // pues de todas las patrias que el cielo // diera al hombre en morada de amor, // es la nuestra el más hondo desvelo en el sueño de un mundo mejor”. (Letra de uno de los párrafos del Himno del Ejército /Forjador de Libertades)