• Caracas (Venezuela)

Carlos Aguilera

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Venezuela en estado terminal

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 “No quiero más glorias, no quiero más poder, no quiero más fortuna, y si quiero mucho, mucho, mi reposo, Me queda un tercio de vida y quiero vivir” Simón Bolívar

A fin de tener una idea exacta del término metástasis, consulté textos de medicina para comprender mejor en que consiste,  y luego hacer uso del mismo en el presente artículo, a fin de comparar tan delicada situación que padecen quienes por desgracia se encuentran en extrema situación de salud, con la crítica y también dolorosa realidad que atraviesa el país, la cual tiene a los venezolanos en un estado de shock, o lo que es igual en un estado terminal, sin posibilidad alguna de mejorar porque no se conoce solución, o porque la condición no representa retroversión posible.

En el cuerpo social de nuestro país, los desequilibrios económicos, como los del organismo humano son sistémicos. La virulencia puede variar en intensidad y las medidas para contrarrestar los efectos de la recesión, inflación, desempleo, inseguridad, desabastecimiento de medicinas y alimentos y déficit fiscal, deben actuar a manera de los antibióticos que combaten a las bacterias, por lo que sus ejecutores deben estar conscientes de que toda acción conlleva una reacción, y por tanto demanda el debido cuidado para evitar que la curación sea peor que la enfermedad.

Si amigos, Venezuela enfrenta en los actuales momentos un estado extremadamente crítico, por la metástasis que está incrustada y dañando todos los órganos de su cuerpo social, político, económico y militar, pues una vez que se haya propagado será difícil tratarlo para reducir, detener o retrasar su crecimiento, ya que por desgracia la cura ya no es posible, por lo que irremediablemente tocará fondo en cualquier momento y nada podrá ayudar o prevenir para controlarla.

¿Qué pudo haber originado que nuestro país llegase a estos extremos?. Faltaría espacio para dar respuesta. Sin embargo, comenzaremos por referir que una de las razones primordiales fue el engañoso, populista y demagógico mensaje que durante casi 18 años, desde que el socialismo revolucionario y mal llamado bolivariano, copó el cerebro de miles de incautos venezolanos con su mejor mensajero, el propio Hugo Chávez, quién aprovechándose de su carisma, lenguaraz y mal hablado verbo,  sacó provecho político para ir copando poco a poco importante espacio, hasta saciarse de poder y adueñarse de la mayoría de los poderes públicos: CNE, TSJ, Defensoría del Pueblo, Ministerio Público, Contraloría General de la República, Fuerza Armada y otros.

Para colmo, en sus días finales y ante la eminente partida al infinito, Chávez desgració aún más a Venezuela, al designar a su hijo putativo Nicolás Maduro como heredero político, tras endosarle el privilegio de ser el candidato presidencial por él elegido. El partido oficialista y la “tramparencia” infinita del Consejo Nacional Electoral manejado diestra y hábilmente por la militante del PSUV, Tibisay Lucena con su manager el psiquiatra Jorge Rodríguez, hicieron posible que ganara las elecciones por un estrecho margen, cuya victoria aún se tiene en duda. Apenas 200.000 y tantos votos.

Cabe recordar que ningún país estatista o socialista es desarrollado, y es falaz el ejemplo del “socialismo progresista”, que sólo se observa en los países nórdicos, pues estos fueron prósperos, antes de poner en vigencia políticas sociales redistributivas. Lo fueron con una economía libre, no intervenida por el Estado. Los supuestos socialistas venezolanos de nuevo cuño, probablemente desconocen este detalle y por tanto tienen una confusión generalizada al respecto, y por ello confunden el capitalismo de “libre mercado” con el socialismo “intervencionista-estatal”.

Han transcurrido dos años y medio desde que Maduro arribo al poder, y durante todo este tiempo los problemas del país se han ido incrementando infinitamente por su ineptitud, negligencia, prepotencia e ignorancia, por lo que la crisis en los actuales momentos arrecia diariamente por la escasez de alimentos y medicinas, racionamiento de energía eléctrica, deterioro de los servicios públicos, inseguridad, desempleo, represión y toda una laya de problemas. La crítica situación  toma más cuerpo y genera angustia e incertidumbre, por lo que se está convirtiendo en el pan de cada día, lo cual se observa en las protestas que se llevan a cabo en la capital de la república y ciudades del interior del país, y los saqueos ya sobrepasan la cifra de 175 en lo que va del año. Por otra parte, el ataque a la sede del diario El Nacional, y la irrupción de un grupo de 8O personas en la empresa Polar en Catia durante la madrugada del pasado sábado, tras someter a los vigilantes de la empresa con armas de fuego, evidencian que estamos en presencia de un país en el que la delincuencia azuzada por el verbo incendiario de quienes detentan el poder, actúa a su libre albedrío.

A lo anteriormente señalado, se suma la falta de garantías de una verdadera libertad de expresión y de prensa, así como la permanente actitud de desafío por parte del oficialismo hacia la oposición, a la que acusa de conspirar, aún cuando la violencia proviene de los propios protagonistas del fallido proyecto político al que denominaron “revolución bolivariana”, muy, pero muy distante del pensamiento e ideales del Libertador, el único por cierto, sin parangón de ninguna naturaleza, y raya en lo ridículo la pretensión de obcecados militantes del chavismo, comparar al difunto residente del Cuartel de la Montaña con quien nos legó la libertad y una patria, ajena a las mezquindades, violencia, engaños y usufructo del poder. Bolívar era ciertamente el hombre de las dificultades, pero pese a ello era enemigo de la adulación, de los bienes materiales y su entrega a la libertad fue total, pues fue su obsesión y su norte la obediencia a las leyes y al derecho. La incomprensión era su obstáculo; la calumnia su látigo y la falacia su más enconado enemigo. No pueden llamarse bolivarianos y menos en nombre de una falsa revolución dizque socialista, para en su nombre pisotear la acción creadora de un hombre que lo entregó todo sin recompensa de nada. Por eso, nos sentimos dignos hijos de nuestros padres libertadores, que son los verdaderos y únicos Próceres de la Patria.

El laberinto existente aumenta la preocupación de la comunidad internacional, que ahora –más vale tarde que nunca – pone sus ojos en nuestro agobiado país, cuyos mecanismos constitucionales son pisoteados por quienes detentan el poder, como consecuencia de la radicalización de sus acciones, lo cual dificultad un desenlace legítimo como es el referendo revocatorio, al que se niegan obstinadamente quienes se han apoderado del poder y secuestrado otros, como el TSJ, CNE, Defensoría del Pueblo, Contraloría General de la República, Fuerza Armada y unos cuantos más. Ojalá el apoyo y postura que en estos días se comienza a observar por parte de algunos países de Latinoamérica y Europa, rinda su fruto y nuestro país supere tan difícil momento. Un Jefe de Estado que se precie de ser tal, no puede exhibirse cual patán callejero, y poner en entredicho la hombría de sus adversarios políticos. Al pueblo le importa un pepino su enfermiza actitud, porque lo que anhela es la solución de los ingentes problemas que le agobian.

El régimen de Maduro esgrime absurdos argumentos con interpretaciones sesgadas para justificar el malestar social que vive el país, virtualmente envuelto en llamas, y sin menoscabo alguno despliega fuertes contingentes militares, así como Policía Nacional Bolivariana, Sebin, colectivos y secuaces encapuchados, para hacer frente a miles de venezolanos que claman desesperadamente por alimentos y medicinas. Oportuno mencionar la frase que en su testamento dejó el Libertador, poco antes de fallecer: “Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”, Bolívar quería unir lo que otros desunen, y sabía muy bien que agotada la posibilidad de una convivencia pacífica solo queda la confrontación, con el peligroso desenlace de una guerra civil, o un estallido social ahora en estos tiempos, opciones que no deseamos los venezolanos amantes de la paz, confraternidad y libertad que nos legó.

caredugui@gmail.com // @_toquedediana