• Caracas (Venezuela)

Carlos Aguilera

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¡Conspiradores!

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“Las cualidades eminentes que caracterizan al hombre grande: valor para arrostrar el peligro, inteligencia para vencer, amor a la patria y odio a la tiranía”

Simón Bolívar

El pueblo es el único soberano si nos atenemos al concepto del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Y si el significado de conspirar es unirse algunos contra su soberano, llegamos a la conclusión de que los conspiradores en nuestro país son todos aquellos que han defraudado las legítimas aspiraciones populares.

Entonces veremos una extensa lista de conspiradores que atentan contra las más elementales normas legales y morales, impidiendo que el país encamine sus pasos hacia una verdadera institucionalización, evitando en consecuencia el ejercicio de un auténtico Estado de Derecho.

Conspiradores son aquellos que violentan la Constitución de la República al confiar cargos de alta responsabilidad a militares que los divorcian de su función primigenia, que no es otra que velar por la seguridad y defensa de la nación y de su soberanía, y también designar en cargos de relevancia a personas que no tienen capacidad ni preparación, lo cual deja mucho que desear para el desempeño de tan altas responsabilidades.

En estos 17 años hemos visto desfilar por ministerios –por cierto, el triple de los que había en la llamada cuarta república– y que el difunto comandante galáctico había anunciado en su campaña serían reducidos más de un centenar de oscuros personajes cuyo paso por dichos cargos solo sirvió para que algunos se enriquecieran.

Conspiradores son aquellos que llegaron al poder con un discurso que ofrecía villas y castillas, dizque preocupados fundamentalmente por los problemas sociales, pero tan pronto lo hicieron suyo, e inmersos en la revolución socialista del siglo XXI, por cierto marxista, han desgobernado el país apoyados por los estratos más retardatarios, a los que les inocularon el veneno del comunismo disfrazado de la mal llamada revolución bolivariana, aprovechándose de la ignorancia de quienes cayeron rendidos a sus pies, embelesados por la arenga populista y demagógica del desaparecido hijo de…Barinas.

Conspiradores son quienes mantienen tal estado de inseguridad jurídica que impide a los inversionistas extranjeros instalarse en el país, porque impera la incertidumbre y la inseguridad, además de la falta de estado de ánimo lo cual implica llevar una vida de sobresaltos que únicamente se observa en una sociedad que, como la venezolana, es víctima de los errores de quienes la gobiernan (¿).

Conspiradores son los que se muestran indiferentes ante la situación que confrontan miles de venezolanos, huérfanos de la administración de justicia; niños de la calle, que jamás desde que Chávez llegó al poder fueron alejados de las mismas, a los que vemos hurgando en la basura en procura de sobras; hombres y mujeres deambulando en calles y avenidas en búsqueda del sustento familiar y un sinfín de calamidades que jamás ocurrió en nuestra nación generosa y con tantos recursos naturales, todo lo cual obviamente concita la natural indignación ciudadana contra quienes defraudaron con sus monsergas populistas y demagógicas, para alimentar la ilusión, esperanza y fe de venezolanos crédulos.

Conspiradores son aquellos legisladores del oficialismo que engreídos utilizan su alta envestidura para hacer negocios, tráfico de influencias y para obtener contratos con empresas e instituciones del Estado, como si el “modesto” salario que perciben no les alcanzara para llevar una vida digna, ajena a las tentaciones de la “dolce vita”, como viajar con frecuencia a vecinas islas en las que se alojan en lujosos hoteles 5 estrellas, y se deleitan ingiriendo costosos platos como langostas termidor y otros que, en Venezuela, cuestan un ojo de la cara.

Conspiradores son los funcionarios del gobierno que en altas y medianas posiciones, han hecho del erario nacional una caja chica para su beneficio personal, y que cuando afloran determinadas informaciones sobre dichos ilícitos acusan perversamente a los medios de comunicación privados, sin asidero alguno, pues la mayoría de las noticias que sale a la luz pública sobre estos hechos, generalmente proviene de fuentes allegadas a sus propios círculos socialistas, acciones que por cierto, además de vergonzosas, colocan al país como uno de los más corruptos del planeta.

Conspiradores son aquellos que pretenden seguir engañando al pueblo (soberano) con sus mentirosas prédicas, vendiendo supuestas bondades del socialismo del siglo XXI, que contrariamente tiene al país en el más deplorable estado de miseria y abandono, pero que empalagados por su tozuda e irreductible posición lo niegan todo, por lo que se hacen merecedores del rechazo natural de ese mismo pueblo, tal como ahora observa en las redes sociales y algunos medios de comunicación que no se flagelan periodísticamente y no temen a la censura del régimen.

Conspiradores son aquellos que impávidos frente al aparato productivo, que en los actuales momentos se encuentra totalmente destrozado, siguen fantaseando sobre una supuesta competitividad que no es otra cosa que la adquisición de productos importados lo cual, en consecuencia, genera una balanza comercial cada vez más deficitaria, amén de la cortina que tapa los negocios con los cuales se enriquecen a la luz de los dineros del Estado.

Conspiradores son los que burlan los tributos e impuestos de ley y operan bajo el manto de la impunidad; aquellos funcionarios públicos que mudaron sus enseres de humildes viviendas a costosos inmuebles en lujosas urbanizaciones; los que visten trajes de marca, lucen relojes de oro, liban whisky de 18 y 24 años, y desplazan su humanidad a bordo de lujosos vehículos importados, muchos de ellos incautados a sus propietarios por indebidos trámites aduaneros.

Conspiradores son aquellos que no tienen ni la más peregrina idea, o simplemente se hacen de la vista gorda, de todo cuanto ocurre en materia de salud pública por la falta de insumos en hospitales y centros de salud en todo el territorio nacional, lo que ha originado el fallecimiento de hombres, mujeres y niños a la espera de tratamientos coronarios, hepáticos, cáncer, tensión, diabetes, renales y otras. Vidas humanas que deambulan aferrándose al último halo de su existencia.

Conspiradores son los que como Maduro, Cabello, y otros capitostes del régimen, mantienen en vilo al pueblo con supuestos atentados contra su integridad física, invasión de tropas extranjeras, paramilitares, desconocimiento del Poder Legislativo, mediante el secuestro de los poderes como TSJ. CNE, Procuraduría General de la República, Defensoría del Pueblo y demás, engañando al soberano como les da la gana para su propio y particular beneficio, sojuzgando, además, a las masas populares precisamente a las que más dicen defender.

Conspiración en el ámbito político es uno de los contextos en los que más se ha utilizado este término, dado que muchos gobiernos, a lo largo de la historia, han sucumbido como consecuencia de una conspiración o, en su defecto, alcanzaron el poder gracias a ella. Lo cierto es que la conspiración –y así lo aplica el régimen de Maduro– es una de las estrategias que utiliza para la consecución de un fin determinado como el Decreto de Emergencia Económica y de Estado de Excepción aprobado por el TSJ y desaprobado por la AN por su inconstitucionalidad.

Generalmente la teoría conspirativa, tal como la exhibe olímpicamente en sus diarias peroratas Nicolás Maduro, en algún momento será desvalorizada por aquellos que detrás de bastidores ocultan ciertas verdades como la que exhibe a nuestro país, otrora tan rico y ahora pobre, convertido en un Estado mafioso, si se toma en cuenta que detrás de las cifras macroeconómicas aflora la inflación, deudas impagables y tensiones sociales como consecuencia de un socialismo ideológico disfuncional, que abusa de la ignorancia, del poder y de una galopante corrupción suficiente como para liquidar cualquier riqueza o nación.

careduagui@gmail.com // @_toquedediana