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La zona protectora de Caracas está lesionada

75% de los terrenos en los que se asienta Ciudad Caribia no son aptos para construcciones/Leonardo Noguera

75% de los terrenos en los que se asienta Ciudad Caribia no son aptos para construcciones/Leonardo Noguera

La construcción de viviendas, especialmente en el área que ocupa Ciudad Caribia, ejerce presión sobre terrenos que no son aptos para edificar y deberían preservarse

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La ubicación de Ciudad Caribia, en construcción desde 2008 para albergar a 20.000 familias damnificadas, podría considerarse envidiable: está en una colina a aproximadamente 1.000 metros de altura, entre los viaductos 2 y 3 de la autopista Caracas-La Guaira. No pasa desapercibida por su verdor, pese al movimiento de tierra hecho con maquinarias pesadas en el terreno. Sin embargo, las apariencias engañan. 

La localización del complejo residencial representa riesgos porque ocupa 99,85 kilómetros cuadrados de los 843 de la zona protectora del Área Metropolitana de Caracas. “Casi 75% de ese sitio no está apto para construir, menos grandes urbanismos porque implica construir un sistema de cloacas y carreteras que afectarían su condición natural. Ha sido erróneo permitir concesiones para edificar viviendas”, señala la arquitecta Saskia Chapellín, integrante de la comisión que evaluó el decreto n° 1.064 publicado el 20 de julio de 1972 en Gaceta Oficial n° 29859, en el que se estableció la creación de la zona protectora.

No obstante, el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso, publicado en Gaceta Oficial n° 35133 el 18 de enero de 1993, hizo concesiones. En el sitio, definido como Áreas Bajo Régimen Especial, se permitió el desarrollo de actividades de recreación, agricultura y residencia de forma limitada. Zulma Bolívar, presidenta del Instituto Metropolitano de Urbanismo, considera que se abusó de la norma: “Se tenía que acatar de manera estricta, pero no fue así. Un ejemplo es Ciudad Caribia”.

Ningún metro escapa a los movimientos de tierra en el desarrollo. “Si se quiere construir debe hacerse en pendientes menores a 60 grados. La vialidad debe ser rural y no se recomienda instalación de sistemas de tuberías. Eso no se cumplió”, indica Bolívar.
El predominio de los suelos frágiles caracteriza a la zona protectora. Chapellín asegura que las construcciones debilitan el terreno: “Cuando se hacen obras en ese tipo de suelos, se cuenta con una cohesión de 30 a 40 años. Eso significa que luego de superar ese período se pueden presentar problemas”.
 
Controles. La zona protectora comprende parte de la capital, Vargas y Miranda. La ocupación de mayor magnitud que hay en ella es precisamente la de Ciudad Caribia, aunque existen otros asentamientos, por ejemplo en la zona rural de El Hatillo y en Baruta.

Una de las causas de que ocurran es la falta de vigilancia. Un estudio de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, elaborado en 2009, muestra que la zona protectora se ha ocupado de manera progresiva. “La falta de control sobre las invasiones es preocupante. Se observa que ocurren desplazamientos de familias hacia esos sitios”, señala Sandra Ornés, profesora del Departamento de Planificación Urbana de la Universidad Simón Bolívar.

Ornés, el educador Roger Martínez y la urbanista Érika Camero, investigaron los asentamientos en la zona protectora el año pasado. Se concentraron en el municipio Baruta, donde constataron el crecimiento de las ocupaciones. “Son asentamientos de carácter residencial que no han tenido una previa planificación, y por lo tanto no cumplen con las normas requeridas. Equivalen aproximadamente a una superficie de 436 hectáreas, lo que representa 10% de la superficie total de la zona protectora”, demuestra el estudio.

Resguardar el área es competencia de la Guardia Nacional y del Ministerio del Ambiente. Ornés, sin embargo, considera que se debe reflexionar sobre la posible descentralización de la gestión: “Se tiene que evaluar si ha sido eficiente el control y custodia de la zona”.
 

Disminuir el impacto La recuperación de la zona protectora del Área Metropolitana de Caracas es posible. Una de las recomendaciones de los expertos es incluir a las comunidades que residen en esos sitios en planes de resguardo. Señalan que es prioritario controlar las invasiones a través de la implementación de mayor presencia de guardias nacionales en algunos puntos.

Proponen además reforzar las actividades turísticas y de recreación en el lugar. “Hay que disminuir el impacto ambiental generado por la actividad humana. También se puede establecer áreas de protección integral y reubicar viviendas en alto riesgo. Esto se puede lograr con apoyo de las comunidades”, asegura Sandra Ornés, profesora de la Universidad Simón Bolívar.