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Los regalos serán pocos en estas Navidades

Los consumidores caminan por los centros comerciales y se consiguen con vidrieras vacías y precios muy altos/ Raúl Romero

Los consumidores caminan por los centros comerciales y se consiguen con vidrieras vacías y precios muy altos/ Raúl Romero

Es limitada la oferta de bienes en los centros comerciales de la capital y los clientes se quejan por los altos precios

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José Gregorio Seijas ha entrado a siete tiendas de ropa para caballeros porque quiere comprar una camisa talla M para regalársela a su hijo en Navidad. “No he podido conseguirla y la única tienda en la que hay variedad los precios son demasiado caros. Esto nunca me había pasado”, lo cuenta como una anécdota, pero se le nota ansiedad cuando habla. Igual le sucede a Cecilia Sarmiento, que tiene días tratando de conseguir un Play Station III. “Se lo quería regalar a mi hijo, pero ya estoy pensando en cambiar de obsequio porque en los pocos sitios donde lo he visto está carísimo”. Las dos situaciones se vivieron en el Centro Ciudad Comercial Tamanaco y en el Sambil, sitios tradicionales para las compras navideñas y donde los consumidores encontraban posibilidades.

 “Este año noto algo raro. La gente reconoce que mis precios son más bajos, pero aun así ven la mercancía y no se deciden. Dudan porque dicen que antes deben conseguir los otros regalos y que todo está muy caro”, dice el dueño de una pequeña tienda de artículos deportivos en el CCCT. En el centro Líder las historias no son distintas. Las tiendas de bisutería, que era una opción tradicional de regalos para mujeres, no tienen la afluencia de clientes como en otros años. “Hemos vendido, pero no en las cantidades de antes”, asegura una de las vendedoras. Los collares tienen un precio promedio de 1.700 bolívares, una pulsera no baja de 1.000 bolívares y los zarcillos oscila entre 800 y 3.000 bolívares.

“Antes veníamos y le comprábamos a todas las mujeres de la familia un detallito para dárselo el 24 de diciembre, pero los precios han subido mucho y decidimos más bien hacer un intercambio. Ahora es un regalo por familia y por eso estoy comprando este collar”, señala una joven al salir del local.

Uno de los comercios de ropa interior femenina en el Sambil rebajó 70% los precios de la mercancía, pero las clientas pasan hasta hora y media haciendo la cola. Cuando entran se consiguen conque no hay tallas promedio sino las más grandes. Se agotó la existencia de pijamas y batas. “Con todo y rebaja un sostén no baja de 400 bolívares. A mí me gustaba regalarle a mis cuñadas, pero este año opté por comprarle unos zarcillos”, indica una de las clientas.


Los electrónicos. A pocos metros de la tienda de ropa íntima hay un local de artículos electrónicos. Tiene cámaras fotográficas Sony a 8.000 bolívares, pero no hay walkman ni radios. Solo cornetas pequeñas para celulares y accesorios para fotografía profesional. “Yo resolvía los regalos de mis sobrinos comprando detallitos como radios, MP3 o camaritas de fotografía, pero todo está muy caro este año. La verdad es que se me ha hecho muy difícil”, afirma Liza Di Castro.

En la tienda se pueden conseguir cámaras de video Handycam a 34.900 bolívares. Luego los precios saltan a 85.900 bolívares por un equipo Canon Rebel. Al preguntarle a una clienta que estaba a las puertas del establecimiento qué quería comprar la respuesta fue: “Con estos precios quién puede comprar”. En el Sambil no se consigue el Play Station que busca Sarmiento, pero en el CCCT sí. El de 250 gigas está entre 18.990 bolívares y 21.190 bolívares en tiendas a las que les separan menos de 10 metros. “Ya ve usted lo que cuestan los regalos. El año pasado los juegos como Assasin Creed tenían un precio de 1.000 bolívares y ahora pasan de 4.500 bolívares”, asegura un papá que sale de la tienda con su hijo. 


Los celulares, grandes ausentes  

Uno de los regalos tradicionales en Navidad eran los teléfonos celulares. La entrada de Samsung en el mercado para competir con el iPhone había creado expectativas entre los venezolanos que esperaban las utilidades para adquirirlos, pero no hay. La existencia se agotó en noviembre en los principales centros comerciales de Caracas. Ni siquiera hay en los distribuidores autorizados de las telefónicas nacionales. Ninguna de las tiendas del Sambil dispone de celulares.

“Se agotaron desde noviembre”, afirma una expendedora. En la vidriera el Vergatario tiene el honor de exhibirse solo. En el Centro Comercial Ciudad Tamanaco los vendedores responden con fastidio que lo que hay es lo que está en exhibición; mientras que en el centro Líder el encargado de una tienda se limita a decir: “Si tiene 50.000 bolívares le puedo conseguir uno”.