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“No queremos que nos quiten nuestro sitio de esparcimiento”

 La Concha Acústica de Bello Monte se deteriora por la falta de mantenimiento | Foto: Ernesto Morgado

La Concha Acústica de Bello Monte se deteriora por la falta de mantenimiento | Foto: Ernesto Morgado

Los habitantes de Bello Monte recibieron el año nuevo con la preocupación de que el Inavi desaloje la Concha Acústica

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Olivia Oriol es una de las vecinas de Bello Monte que visita con frecuencia la Concha Acústica para hacer ejercicio, disfrutar del aire libre y para pasear a sus perros. Los hace cristianamente, pues asegura que, entre otros aspectos, ir a ese espacio público le permite reencontrarse con la naturaleza. Sin embargo, ella, al igual que los visitantes asiduos, teme perder ese lugar, pues desconoce qué uso le dará el Instituto Nacional de Vivienda.

Si bien en 2011 el instituto anunció que desalojaría las instalaciones de la Concha Acústica a mediados del año pasado, y posteriormente aplazaron la medida hasta el 31 de diciembre, hasta ayer la Alcaldía de Baruta no había recibido un comunicado que ratificara la medida. No obstante, los habitantes de la zona están dispuestos a dialogar con las autoridades para defender lo que aseguran es el pulmón de Bello Monte.

El año pasado los vecinos de la urbanización realizaron vigilias en el área y aunque tenían planificado recibir el año nuevo en esas instalaciones, cancelaron los preparativos para respetar la suspensión de actividades que el Gobierno y algunas alcaldías hicieron.

“Estamos muy preocupados. No queremos que nos quiten nuestro sitio de esparcimiento porque es el único que tiene Colinas de Bello Monte. Este es nuestro parque para hacer ejercicio y para traer a mis perros que además son queridos por los vecinos, que ya los conocen. Todos los días a las 6:00 am aquí vienen aproximadamente 100 personas a ejercitarse”, manifestó.

Gabrielle Gueron también acude a la Concha Acústica frecuentemente. Al igual que Oriol, está dispuesta a hacer todo lo que sea posible para defender el espacio público: “Queremos defenderlo y estamos dispuestas a hacer lo que sea negociable y legal. El Gobierno no tiene el mejor récord administrando algo y no sabemos si van a concretar la amenaza, pero no queremos que nos quiten este espacio. Cualquier persona que desde aquí ve el Ávila y escucha la cascada, se siente en un paraíso tropical”.

Cultura y recreación. Olivia Oriol destacó que todos los días en la Concha Acústica se llevan a cabo actividades culturales y deportivas: “Los vecinos tenemos la oportunidad de escuchar los ensayos y de contemplar las presentaciones de la orquesta municipal, pero también podemos hacer taebo y otras actividades. Algunas personas hacen yoga, taichí y meditación como yo. La concha tiene que ser considerada patrimonio. Tienen que ayudarnos a conservarla. A lo mejor eso es lo que quiere hacer el Gobierno; si es así, nos gustaría. Pero no queremos perderla y que mucho menos construyan viviendas aquí”.

La Concha Acústica es visitada a diario por jóvenes, adultos y personas de la tercera edad. Aunque Carmen Sousa, de 72 años de edad, tiene dificultades para caminar y utiliza bastón, disfruta caminar en esa área cada vez que uno de sus hijos la puede llevar: “Me gusta venir para relajarme y disfrutar de la paz y del silencio. Tengo años viniendo, desde que mi hija era soltera y no tenía hijo”.

Un jardín ecológico en la concha

En 2011 los vecinos de Bello Monte que hacen vida en la Concha Acústica recibieron una noticia mala y otra buena. La mala es la amenaza de desalojo del espacio, por parte del Inavi, pero la buena fue ver materializado el proyecto de jardín ecológico que el biólogo Luís Levín construyó en una de las áreas verdes con el apoyo de algunos residentes de la zona.

El jardín tiene varios banquitos para que los visitantes observen cómo las ardillas y pájaros comen las frutas y alimentos que algunos vecinos les colocan en los recipientes que fueron ubicados estratégicamente. En un extremo hay un estanque de ranas que fue construido con piedras y bolsas negras. Además, hay un camino que algunas personas utilizan para subir una pendiente. “Es nuestro pequeño Ávila que tenemos por aquí escondido”, dijo Olivia Oriol.