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60 niños están sin clases por cierre de Simoncito de Catia

UNES amplía sus intalaciones en sede de Catia/Daniel Palacios

UNES amplía sus intalaciones en sede de Catia/Daniel Palacios

En el plantel asistían a 120 escolares y funcionaba dentro de la Universidad de la Seguridad

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De los 120 niños que se quedaron sin la sede del Centro Inicial Simoncito Irene del Carmen Pantez, en Catia, alrededor de 60 continúan sin recibir clases, indicó Laura Medina, vocera de los representantes afectados.

Acota que el resto de los estudiantes ha sido trasladado por sus padres a otros planteles de educación maternal y preescolar, tras impedírseles el acceso a la Universidad Nacional Experimental de Seguridad, donde funcionaba el centro de cuido. El argumento usado por las autoridades para cerrar la sede fue que resguardaban la integridad física de los escolares porque la estructura presenta fallas.

Jorlenis Linares tiene una niña de 3 años de edad. Ella es uno de los 60 casos que no ha podido reprogramar la educación de su pequeña, tras el cierre del Simoncito el 17 de septiembre. “No me alcanza el dinero. Desde ese momento hasta acá he consultado varios presupuestos. Serían entre 700 u 800 bolívares que tendría que invertir para pagar su educación, pero yo gano sueldo mínimo y así no se puede. Queremos que prevalezca el derecho de nuestros hijos de recibir clases y la atención de siempre”, comentó Linares, quien vive en un albergue aledaño en el sector La India.

Se trata de una pérdida, según esta vecina damnificada. “No sólo es la alimentación que recibían los niños, sino la calidad de la educación. Tanto así que yo lo considero uno de los mejores colegios de toda la parroquia Sucre”. Laura Medina, por su parte, indicó que han agotado todas las posibilidades ante las autoridades.

“No hay lugar donde no hayamos acudido. Del Ministerio de Educación nos mandaron al Distrito Escolar 5. De ahí nos enviaron a la Defensoría del Pueblo. Luego de este sitio fuimos al Ministerio Público. Después a Miraflores, hasta ser remitidos nuevamente al Distrito 5 sin encontrar la solución. Sólo pedimos que se restituyan los derechos de nuestros hijos”, denunció Medina.

El informe

Con base en información oficial de la UNES, el 19 de septiembre se notificó a las autoridades universitarias que una comisión del Riesgos Especial del Cuerpo de Bomberos de Distrito Capital efectuó una inspección en el Simoncito Irene del Carmen Pantez. El resultado arrojó que la estructura carece de soportes adecuados para sostener la placa que mantiene la estructura en pie. Además, se detectaron grietas centrales que pasaban por el techo.

“La rectora de la UNES, Soraya El Achkar, le informa a los padres, madres, representantes y responsables de los niños, niñas y adolescentes que forman parte de la comunidad educativa, que la estructura sufre una condición de riesgo moderado, con tendencia a agravarse a nivel estructural y afectar la salud de alumnos, el personal docente, administrativo y obrero”, detalló el comunicado de la institución.

Pero la comunidad educativa no está conforme. Laura Medina se cuestiona: “¿Si existían daños por qué no observamos alguna irregularidad en las paredes y techo el año pasado? Y en caso de que así fuera, ¿por qué no se coordinó con el Ministerio de Educación una posible reubicación a tiempo?”.

Reiteró Medina que “en el Ministerio de Educación y Distrito Escolar 5 no estaban al tanto de la debilidad que presenta el plantel, según lo expuesto por las autoridades de la UNES. De cualquier forma, el derecho de los hijos está primero y por eso queremos que haya respuesta clara”.

Jorlenis Linares rescata algunos avances. “El secretario de la UNES Frank Bermúdez es el único que nos ha atendido de la mejor manera para conciliar con las autoridades. Esperemos que esto llegue a feliz término por la tranquilidad de todos”.

Atentado

Mariano Herrera, experto en educación básica, califica esta situación como un atentado contra el derecho de los 120 niños. “Cuando ocurren estos casos, inmediatamente los alumnos deben ser remitidos a otros centros educativos cercanos a su lugar de residencia. O mejor aún, ser reubicados a otra estructura provisional donde puedan recibir clases. Además, considerando los rasgos sociales de los centros Simoncitos (dirigidos especialmente para personas de bajos recursos), pues mucho menos se les puede quitar el beneficio de alimentación a esos niños. Esto se contextualiza en un escenario en el cual 40% de la población en edad de educación inicial no tiene cupo en ningún colegio”, aseguró el especialista.