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La multiplicación de los Santas

San Nicolás comienza a recorrer las calles de Caracas mucho antes de la Noche Buena. Desde la segunda quincena de noviembre los barrigones de barba blanca y traje rojo se multiplican. Centros comerciales, escuelas y hospitales gozan con su presencia. Literalmente, está en las calles. Hoy aparece en la Cota Mil para saludar, pero hace rato anima fiestas y escucha los deseos de niños y no tan niños

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Hijo de Santa, reparte regalos

Lo suyo es de familia. Santa –o su alter ego Juan Márquez– saluda con un sonoro jo, jo, jo al volante de su camioneta. “¿Qué le pasó al trineo?”, le preguntan mientras él estrecha manos, sonríe y posa para más fotografías de las que se pueden contar. Su experiencia como Santa empezó en 2001, cuando su papá –famoso por haber sido el Santa por 20 años en las tiendas Sears, Maxy's y SuperMaxy's, en Bello Monte– decidió pasarle el traje rojo.

Márquez es ingeniero mecánico, para ese entonces era representante mundial de PDV Marina (filial de Petróleos de Venezuela) y le preocupaba que sus compromisos laborales chocaran con su labor de San Nicolás. Un día pidió permiso en la mañana y desde entonces es animador de fiestas y eventos. Participa en sesiones gratuitas de terapia de la risa y en Zumba Fitness.

En 2003 fue el encargado de dar comienzo a la Navidad en el centro comercial Sambil, sobrevolando el anfiteatro en helicóptero: “La idea era que bajara haciendo rapel, pero no se pudo, saludé desde el aire, me uní a un concurso de salsa casino y luego encendí el árbol”. Márquez es un Santa activo: “No me gusta esperar. Prefiero ir a donde están los niños”. Tiene barba, pancita propia y trajes rojos y verdes.

Un día para ayudar

Durante 24 horas, más de 2.000 voluntarios reparten, más que regalos, sonrisas por toda Caracas. La experiencia comienza a las 7:00 am en el colegio Don Bosco, en Altamira. Este año el llamado es para el 14 de diciembre. Los coordinadores de la Fundación Santa en las Calles están listos para recibir ropa, juguetes, zapatos y comida no perecedera; clasificar los donativos y cargarlos en camiones de acuerdo con rutas preestablecidas para entregar los obsequios en comunidades de bajos recursos, hospitales y a personas en situación de calle.

Corina Bermúdez, coordinadora de la actividad, explica que el movimiento surgió en 2006 como una iniciativa entre amigos liderada por Carlos de Veer. “Fue algo espontáneo. En 2007 se unieron más personas y en 2008 empezamos a hacer la recolección en el Don Bosco”. La actividad se replica en Cumaná, Barquisimeto, Puerto La Cruz, Maracaibo, Maracay, Maturín, Valencia y en otras 27 ciudades de todo el mundo.

A las 10:00 am sale la primera ruta y los donativos se reciben hasta el mediodía.

Los coordinadores procuran que en cada caravana vaya por lo menos una persona vestida de Santa. La última que sale es la ruta de calle: “Damos instrucciones sobre cómo abordarlos, ser respetuosos del espacio, no tomar fotos. La mayoría se conmueve mucho porque los están tomando en cuenta. Todo lo que entregamos está limpio y en muy buen estado”.

Contactos: Twitter @santaenlacalle/ Facebook www.facebook.com/santaenlascalles / Instagram @Santaenlacalle

Vía tomada por la Navidad

El Santa de la Cota Mil es catalán y dice que tiene todos los años del mundo. Su niñez fue accidentada por ser huérfano, por eso disfruta vestirse de Santa para retribuir la buena fortuna que lo ayudó a salir adelante. “Me gusta dar a la gente”, asegura. Ramón Canela llegó a Venezuela en 1951, después de haber vivido en Nueva York. Le gusta subir al Ávila y caminar en el Parque del Este, por eso dice que es un Santa sin barriga. Tiene cuatro trajes traídos de Europa.

La idea de pararse en la Cota Mil a saludar a los niños una vez al año surgió en una de sus expediciones a la montaña hace una década. La tradición va acompañada de cierta congestión. El que cruce hoy, entre las 5:30 am y las 9:00 am, por esa vía a la altura de El Marqués seguramente bajará la velocidad para saludar a este Santa. Ese es el único momento del año en que se pone el gorrito con la borla blanca, se calza las botas y viste el mono rojo. Hoy se asomará por el distribuidor de Los Dos Caminos.

De la avenida Boyacá suele ir a una casa de ancianos en Los Dos Caminos, y todo lo hace sin cobrar: “Hago un esfuerzo por complacer a los niños y lo seguiré haciendo mientras el Señor me lo permita, porque ya estoy mayor”.

Una pareja que invita a imaginar

Con el rostro sereno, esperan a que los niños que acuden al centro comercial Galerías Los Naranjos se acerquen a enumerar deseos y a tomarse la respectiva fotografía. Arnaldo Belfort y Julieta Meza están casados al igual que Santa y Mamá Santa, pero los andares de Arnaldo como San Nicolás comenzaron mucho antes que los de su esposa.

La primera aparición de Belfort en ese rol fue hace 18 años en una fiesta organizada por el condominio de su edificio. Nadie estaba dispuesto a ponerse el traje, así que él sí lo hizo.

Cuando inauguraron el centro comercial, hace 10 años, lo llamaron para participar en el encendido de la Navidad. Su esposa se unió un año después. “Ella venía a ayudarme. Todos la llamaban Mamá Santa, así que lo oficializamos”, narró Belfort, quien fuera de la temporada decembrina mantiene su barba y cabello largos y blancos. Cuenta con dos trajes y Meza con cuatro (rojo, verde, morado y azul celeste).

Cuando algún niño le teme a Santa, Mamá Santa sale al rescate para que les puedan hacer la foto. En su experiencia ha hecho partícipe a la familia, como si tratara de duendes y elfos:  “Nuestros nietos más pequeños, que nos han visto en el centro comercial, saben que somos ayudantes de Santa en la Tierra”.