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Gran Caracas

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De mixturas y posibilidades

El uso residencial, el tradicional y el nuevo, se combina con la actividad industrial y de servicios para generar un momento particular al lado de una de las avenidas más interesantes de Caracas

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Entre la avenida Victoria y las calles en torno a ella hay armonía. Eso quizás tenga que ver con los modos urbanos de la época de su desarrollo (años cuarenta y cincuenta), que alentaban una ciudad de mixturas, menos fragmentada que la actual. En buena medida, esa armonía viene dada por una trama arquitectónica (obra de desconocidos constructores, en su mayoría inmigrantes) en la que resaltan edificios de baja altura con atractivos elementos decorativos y locales que permiten el comercio de proximidad, por lo que es fácil tropezarse a cada momento con abastos, cafés, terrazas o peluquerías que hacen grato transitar por las calles.

A esa identidad se añaden espacios en los que sobresalen las casas o los galpones y edificios industriales que crean "momentos" que sintetizan y profundizan la diversidad de usos que caracteriza a la zona. Las calles que caminamos son muestra de esa mixtura de origen (residencial, comercial e industrial), que se fue instalando progresivamente, pero también otra en proceso que tiene acento social.

La calle Chile, que se extiende en una suave pendiente en forma de L al norte de la avenida, tiene un paisaje en el que se suman la construcción que realiza la Gran Misión Vivienda Venezuela (en un gigantesco terreno que se mantuvo baldío por muchos años), una estación de gasolina casi en desuso, el edificio industrial Domus, que va subiendo a lo largo de casi toda la cuadra, y unas dependencias del Ipasme que ocupan una exagerada cantidad de metros cuadrados.

Sin embargo, esas presencias muestran poca actividad, al menos a media mañana. El pulso vivencial viene dado por los talleres mecánicos, una cantidad inusual de camioneros que estacionan en la zona y un tarantín que sirve comida.

Son ellos los que aprovechan la sombra que proporcionan un par de generosos jabillos.

Desde el pequeño trecho de la avenida Internacional que tocamos tenemos en perspectiva una imagen urbana que es réplica casi exacta de la avenida Victoria, sólo que aquí se agregan algunos galpones que, por suerte, mantienen cierto respeto por la arquitectura de la zona. Es extraño que un lugar así, con fuerte potencial urbano, esté tan extraviado en la memoria de la ciudad, siendo como es un extraordinario punto de interacción e integración entre San Agustín y Las Acacias, o para decirlo de otra manera: entre el barrio y la urbanización.

Lo que caracteriza a la calle El Escorial es la existencia de un par de edificios tomados.

Es difícil predecir cuál puede ser el destino de este tipo de acciones, y menos aún, sin vivir in situ, saber cómo se desenvuelve esa vecindad forzada, pero que ahora son una realidad. También es grosero el amurallamiento con láminas de metal de un galpón que rompe cualquier relación con las edificaciones circundantes.

Es notable (y lamentable) en este corto recorrido esa textura de fierros y soldadura que cerca retiros, clausura espacios en una gris y dura estética de latonería. Por suerte la presencia vegetal, de caobos y jabillos, hacen contrapeso y suavizan esa imagen carcelaria.

Un recorrido que abre la posibilidad de pensar en una ciudad mezclada en sus usos, pero también socialmente, que ofrece una oportunidad de convertir en bisagra urbana una de las avenidas más hermosas de la ciudad, la Victoria (o Presidente Medina) entre barrio y urbanización.