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“La mejor campaña contra el cáncer fue la enfermedad del Presidente”

Felipe Gómez Jaramillo | Foto: Álex Delgado

Felipe Gómez Jaramillo | Foto: Álex Delgado

Felipe Gómez Jaramillo, urólogo que extirpó un tumor cancerígeno en la próstata al presidente colombiano Juan Manuel Santos, afirma que la decisión de informar públicamente sobre la afección disminuyó las tensiones en el paciente

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Felipe Gómez Jaramillo es un cirujano con una vasta experiencia en urología oncológica. Su pericia en el tratamiento del cáncer de próstata fue reconocida cuando asumió la responsabilidad de extirpar un tumor al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.
El especialista cree que la decisión de hacer pública la enfermedad y el tratamiento del mandatario neogranadino influyó positivamente en su recuperación y en la percepción de la afección por los colombianos.
Gómez, que es médico de Santos desde hace 10 años, destaca que el tratamiento público del asunto fue un aliciente para que los colombianos entendieran que la enfermedad puede atacar a cualquiera, independientemente de su posición social o su papel político. Subrayó que luego de la intervención practicada a Santos en octubre de 2012, se disparó el número de consultas en la especialidad de Urología en el vecino país.
—¿Cómo se manejó la información relacionada con la enfermedad del presidente Juan Manuel Santos?
—Fue absolutamente pública y se quiso hacer de esa manera para disminuir la tensión sobre el diagnóstico de la enfermedad. Todo el manejo de ese proceso se hizo de forma abierta y pública. Claramente, a nosotros como médicos tratantes y a él como paciente, le permitió tener una exposición más abierta y sin mayor conflicto en todo el proceso.
—¿Por qué el presidente Santos decide operarse con especialistas colombianos?
—Yo era su médico desde hace 10 años. Él es un hombre muy disciplinado y en el tema médico es particularmente disciplinado. Se estaba haciendo controles periódicos de cáncer de próstata y en los últimos meses, en los exámenes de rutina, detectamos que algo extraño estaba pasando.
—¿Esa rigurosidad puede tomarse como un ejemplo en el combate del cáncer?
—Yo creo que la mejor campaña que hemos hecho en Colombia contra el cáncer de próstata es haber hecho pública la enfermedad del Presidente. La exposición en los medios de comunicación social creó una relevancia y una alerta en la gente, que se dio cuenta de que si la primera persona del país lo tenía, cualquier persona lo podía tener. Eso fue impactante desde el punto de vista de salud pública y de lo que hay que hacer ante la enfermedad. Hubo un aumento importante de hombres que consultaron a los urólogos en todo el país, en forma temprana. Querían saber si tenían cáncer de próstata.
—¿Cómo fue la experiencia de ser el responsable del tratamiento de un presidente?
—Indudablemente hubo presión. El puso la confianza en nuestro equipo porque es algo que practicamos rutinariamente. A pesar de que había mucha presión, lo que se hizo con él fue exactamente lo mismo que con otros pacientes. Eso permitió tener la confianza de que los resultados debían ser similares.
Se le recomendó al Presidente buscar una segunda opinión médica. Hay que tener diferentes visiones. Si contrastan, hay que mirar con detalle por qué hay divergencias. Hay muchos factores que influyen en la toma de decisiones.
—¿Por qué se escogió la cirugía abierta en este caso?
—Porque la posición del tumor era atípica. Hubo otros factores, entre ellos el político. En ese momento, el vicepresidente colombiano se encontraba también enfermo de cáncer y el Presidente no podía perder la conciencia. La cirugía abierta permite la sedación localizada. La robótica requiere la anestesia completa, aunque la recuperación es más rápida porque las heridas son más pequeñas.
—¿Cuál es la mejor técnica?
—El paciente no debe escoger la técnica sino quien lo opera. Las tecnologías dependen de quien las utiliza. Si es un cirujano con experiencia en robótica, en cirugía laparoscópica o abierta, la diferencia la hace el cirujano. El criterio de la selección y la planeación de la cirugía son fundamentales. También las capacidades del médico que va a operar.
—¿Qué opinión tiene sobre el manejo de la enfermedad del Presidente Chávez? ¿Cree que la falta de reposo ha sido aliciente para su recurrencia? ¿Qué indica este reposo prolongado de más de 60 días?
—No quisiera especular porque no hay suficientes elementos para poder hablar. El tema del reposo es un asunto de recuperación. La recurrencia está dada por las características de la enfermedad. Son afecciones diferentes. Algunas son muy agresivas y recurren muchas veces, y otras no. Eso depende de la biología de cada tumor en particular.