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Desde el lunes en la madrugada están en alerta en Carpintero

Cada vez que llueve los vecinos del barrio Carpintero de Petare limpian tierra y escombros para evitar que el alcantarillado se tape | William Dumont

Cada vez que llueve los vecinos del barrio Carpintero de Petare limpian tierra y escombros para evitar que el alcantarillado se tape | William Dumont

Residentes del barrio exigen que la alcaldía termine un muro de contención. Las lluvias recientes provocaron deslizamientos y despertaron el temor de los vecinos por un derrumbe

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Cada vez que llueve, los vecinos del sector Valle Verde, del barrio Carpintero de Petare, se ven afectados por el deslizamiento de un talud que colinda con sus viviendas y que también sirve de andamio para algunas casas que fueron construidas en el sector Las Casitas.

El lunes en la madrugada las precipitaciones provocaron otro deslizamiento de tierra y, como de costumbre, los habitantes de la zona se organizaron para evitar consecuencias más graves. Oscar Urbina tiene 40 años viviendo en el sector. Junto a otros vecinos se ocupa de limpiar la tierra y la basura que suele drenar en el alcantarillado cuando llueve.

"Cuando este terreno cede también se rompen las tuberías de aguas negras de las casas del sector Las Casitas. Queremos que las autoridades nos ayuden y que hablen con la junta comunal para buscar soluciones. Tenemos miedo que una casa se venga para abajo", expresó.

Urbina explicó que hace cuatro años la Alcaldía de Sucre hizo estudios en la zona para construir un muro de contención en el área afectada. Pero sólo lo construyeron en el extremo izquierdo.

El testimonio de Oscar Urbina coincide con el de Belkis Suárez, quien ayer al mediodía todavía limpiaba restos de tierra en la calle del sector Valle Verde: "Desde hace años la alcaldía ha planteado la construcción del muro de contención, pero lo dejaron así y todavía está la pantalla que dice construcción de obras de contención. Necesitamos que lo arreglen porque cuando llueve nos caen las aguas negras y los escombros".

Josefa Rodríguez asegura que ella es una de las vecinas más afectadas cada vez que se registran precipitaciones. Frente a su casa está la alcantarilla que recibe las aguas servidas de la zona.

"¿Uno limpia para qué? Cuando llueve me entra barro en la casa, y aunque hay vecinos que nos ayudan, me tengo que poner con mi esposo a quitar la basura de la alcantarilla porque si se tapa, se me inunda la casa", destacó.

Prevención en Altagracia

Las 37 familias que fueron desalojadas la semana pasada de sus viviendas, localizadas en el sector El Hueco del barrio La Esperanza, en la parroquia Altagracia, recibieron ayer un taller sobre medidas preventivas que funcionarios de Protección Civil les impartieron en las instalaciones del Mercal de la zona.

En ese local fueron dispuestas 45 literas para las 90 personas que están albergadas allí de manera preventiva. El lugar cuenta con 2 baños, que no tienen duchas. “Los que pueden entrar a sus casas, se bañan ahí, y quienes no, lo hacen en casa de un vecino”, explicó la vecina Yamileth Sánchez. Agregó que desconocen si deben abandonar la zona o si serán enviados a un albergue.

El dato

Una casa en Macaracuay sufrió daños debido a las precipitaciones registradas el fin de semana. Funcionarios de Protección Civil Sucre informaron que la vivienda, localizada en la calle Buena Vista, resultó afectada por la saturación de los suelos. En un recorrido por el sector, El Nacional intentó entrevistar a los dueños de la casa; sin embargo, no quisieron declarar por motivos de seguridad.

Daños en Catia

Las lluvias también dejaron huellas en el sector San Isidro de Altavista en Catia. El lunes al mediodía, una vivienda tuvo que ser desalojada debido a que el terreno trasero y la casa adyacente cedieron. La zona es considerada vulnerable por Protección Civil Libertador. Johana Urrea, vecina de ese sector, teme que su hogar sufra más daños.

Además de que las paredes de la casa de Urrea tienen filtraciones, el olor a humedad les impide dormir a ella, su madre y su esposo: “Cuando llueve nos ponemos nerviosos. En 2010 el vecino que vivía al lado tuvo que desalojar porque la casa se desplomó”.