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Casas en alto riesgo en la Guarenas-Guatire / Raúl Romero

Casas en alto riesgo en la Guarenas-Guatire / Raúl Romero

Más de la mitad de las viviendas de la Gran Caracas están construidas en zonas vulnerables

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La temporada de lluvias no ha comenzado oficialmente, pero con las precipitaciones de las últimas dos semanas ya se han encendido las alarmas en zonas de riesgo de la capital, entre ellas las carreteras Petare-Guarenas y Caracas-La Guaira; el barrio La Línea, a las orillas del Guaire; la zona rural de El Hatillo, y Colinas de Bello Monte. Ángel Rangel, presidente de la Fundación Red de Solidaridad Ciudadana y ex director nacional de la antigua Defensa Civil durante el deslave de Vargas, recuerda que el circuito vulnerable a las lluvias incluye puntos álgidos como Gramovén, Las Mayas, Nueva Tacagua, La Vega, Antímano, Carapita, Fila de Mariches y Catia.

En las próximas semanas la situación puede empeorar. De acuerdo con el estudio Modelo de Precipitación en Caracas para 2013, diseñado por la gerencia de Ambiente de la Alcaldía Metropolitana, los meses de más lluvia serán junio y septiembre. Se calcula que en junio, por ejemplo, se dupliquen las precipitaciones con relación a mayo. Aunque las últimas semanas se han superado los pronósticos: los primeros siete días del mes llovió  68% por encima del promedio esperado para el lapso. “Preocupan muchas viviendas que están en riesgo porque fueron construidas de forma muy precaria. Sin embargo, son las personas que viven a orillas de quebradas o del río Guaire las que tienen más posibilidades de perderlo todo”, señaló Rangel.

Jorge Vergara

Vecino del sector Jóvita de la Línea de Petare

 “Tengo 9 años viviendo en las orillas del Guaire y, en ese tiempo, se ha salido como 20 veces. Nunca lo han atendido, aunque siga desbordándose. Continúa igual de sucio, pues no recibe el mantenimiento adecuado. Esta semana, por ejemplo, subió 7 veces; ya está anunciando que se saldrá. Nosotros sabemos que eso es una alerta. En mi caso empiezo a sacar carros de mi taller mecánico, pues en una ocasión se llevó uno. Solamente le pedimos a Dios que se desborde en el día, pues en las noches es peor. El lunes se salió un poco, a las 2:00 am, y con velocidad salimos. Ya conocemos al río, es como un familiar más. Pienso que si algún día me voy de Jóvita, me llevaré un pedacito del Guaire porque, en fin, uno aprende a quererlo. Estamos adaptados al río, aunque en ocasiones nos trate mal. Al final, los culpables de que se desborde son autoridades y personas que no lo cuidan y lo llenan de desechos”.