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2 horas de cola a diario cumplen 33.000 vehículos en la Petare-Guarenas

La autopista Gran Mariscal de Ayacucho es un canal lleno de tropiezos que incluyen escarificaciones y derrumbes

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El viaje a la autopista Gran Mariscal de Ayacucho está lleno de tropiezos. Luis Gerardo Rodríguez, vecino de Guarenas, en el estado Miranda, sabe que es un mito que pueda atraversarse en 15 minutos sin ser víctima de huecos, escarificaciones y derrumbes. “Cada 200 metros, aproximadamente, uno se encuentra con una tranca debido a algún obstáculo en la vía. Eso hace que pases 2 o 3 horas en el tráfico, quizás más, dependiendo de lo que ocurra”, asegura.

La autopista que comunica a Guarenas-Guatire con Caracas, es una de las que sufre mayor colapso en el Área Metropolitana de Caracas. “Es una de las vías que tiene más puntos negros, como solemos llamar a los embotellamientos. Esto se debe a que comunica a una ciudad dormitorio con la capital, a la carencia de un sistema de transporte masivo como el Metro y a las condiciones de deterioro”, asegura Eddy Luz Cristiani, presidenta del Instituto Metropolitano de Transporte.      

Es un flujo de 33.000 vehículos, aproximadamente, que se mueven por la vía a diario, según David Viana, presidente del Comité de Usuarios de la Gran Mariscal de Ayacucho. “Nosotros elaboramos un informe anual sobre la situación de la vía con datos de la Gobernación de Miranda, reportes de usuarios en nuestra cuenta de Twitter (@UsuariosGMA) y otras instituciones. El año pasado se pudieron contar más de 850 huecos en la autopista, algunos han sido tapados. Sin embargo, consideramos que el estado de la ruta continúa con 40% de deterioro”, señala.

Los puntos de tranca son identificados con facilidad por los conductores habituales: el sobreancho Ochoa, Terminal de Oriente y el Distribuidor Metropolitano. El origen de los colapsos en estas zonas es diverso. “En el terminal, por ejemplo, tenemos salida y entrada de autobuses de pasajeros. En el distribuidor confluyen conductores de Mariches, Petare, Terrazas del Ávila, entre otros. Además, este último sitio, suele ser escogido para manifestaciones. Todo en conjunto logra ocasionar pesadas colas”, explica Viana.  

Rodríguez pareciera tener un mapa mental de los obstáculos. Señala, durante el viaje en la autopista, que el hueco en el canal rápido, frente a Viasa y Parque Caiza, es respetado por conductores. “Ya tiene dos años y sólo un novato cae”. Advierte sobre un derrumbe, que tiene casi ocho años, en sentido Guarenas y Guatire-Caracas, unos metros antes de atravesar el túnel, como uno de los enemigos de la circulación.

Pese a que los vehículos podrían transitar por la carretera vieja Petare-Guarenas, son muchos quienes se abstienen debido a los riesgos. “Prefiero 20 horas de cola en la autopista a 20 minutos de peligros en la carretera vieja”, asegura Rodríguez.


Trabajos incómodos. Una de las quejas de los usuarios de la autopista son los horarios de los trabajos de asfaltado. Viana asegura que las obras complican el tránsito de vehículos: “Son varios factores los que producen lentitud en la movilización. Pero destaca, últimamente, los horarios escogidos por el Ministerio de Transporte Terrestre para ejecutar trabajos de corrección en la vía. El problema está en su duración, pues tienen más de un año en operativos y no culminan”.

No es extraño que se ocupe un tramo con maquinaria pesada y obreros en plena mañana. “Eso es muy común, según los reportes que manejamos. Es una autopista que podría mejorar solamente si se mantiene en buen estado”, concluye.  


Tramo mortal

El número de accidentes reportados en la autopista Gran Mariscal de Ayacucho disminuyó. Entre enero y julio se reportaron 74, mientras el año pasado en el mismo período ocurrieron 125, según Protección Civil Miranda.

Enero y julio son los meses que presentan mayor cantidad de accidentes. Las colisiones provocaron 6 muertes y 109 lesionados. La mayoría iba en automóvil, 21 en motocicletas y 9 en vehículos de carga pesada. 

Quizás la disminución de los accidentes se deba a los trabajos de recuperación de la autopista desde el año pasado. “No hay que negar que hubo una mejora si lo comparamos con años pasados. Ya no se ven tantos accidentes, pues antes podía presenciar uno o dos a la semana. Sin embargo, se nota más cola”, cuenta Lisbeth Cardona, quien transita la vía a diario.

Con el levantamiento de la restricción de horario de circulación de carga pesada, en enero, se generó mayor caos, según usuarios. Nicolle Velásquez, que recorre con frecuencia la autopista, opina que ha empeorado el tránsito: “Ya no son sólo los motorizados. Ahora se ve a toda hora una gandola intentando pasarse de un canal a otro, sin importar lo que pudiese pasar. Aunque muchos manejamos con precaución, preocupa mucho los accidentes que pueden ocurrir debido a esto”.