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498 familias que invadieron edificios esperan correr con la suerte de la Torre de David

Torre David | Foto: Archivo

Torre David | Foto: Archivo

Hace ocho años por lo menos 1.000 personas invadieron 3 propiedades del Estado en Caracas. En los inmuebles, sin ascensores ni servicios, los habitantes han levantado apartamentos y siguen invirtiendo dinero

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Carmen Morales lleva varias noches sin dormir. Permanece en vela cuidando a su madre de 59 años de edad, Ceniht, quien se queja por los dolores de una úlcera mal curada en la pierna izquierda. Además del llanto y de los gritos sordos de su mamá, a Morales le preocupa que sufra otro accidente cerebrovascular y no pueda asistirla en la emergencia. Ambas viven, junto al esposo de Morales y los dos hijos de la pareja, en el décimo piso de un edificio invadido en Chacao. El inmueble, que pertenece a FEDE y está ubicado en la avenida Libertador, no tiene ascensor. 
"No me quedan lágrimas para lamentarme. No puede ser que por acá pase gente del gobierno y no se dé cuenta de cómo vivimos. Les pido que recuerden que somos seres humanos", clama Carmen. 


Su familia es una de las 52 que ocupan el edifi cio desde hace 7 años. Llegó procedente de Turumo. Aspiraba alcanzar una mejor calidad de vida, y con ese propósito pagó 30.000 bolívares para tener el derecho de ocupar un área que luego se convirtió en apartamento. Quisiera tener una oportunidad similar a la que tuvieron los habitantes de la Torre de David, a quienes el Estado les adjudicó vivienda propia. El 27 de mayo, y con la desocupación de las últimas 108 familias que habitaban la torre, se concretó el desalojo de 4.585 personas que vivieron en el rascacielos desde el 17 de septiembre de 2007. Siete años y ocho meses después de la invasión, la Operación Zamora -coordinada por Ernesto Villegas- entregó viviendas a 1.285 familias. 

"Allí hubo mucho muerto y mucha mafi a, por eso los sacaron. Aquí, 90% de la gente es sana", afi rma Morales. Asegura que el edifi cio de FEDE ha mejorado desde que fue invadido, pero los ladrillos descascarados de las paredes y los escalones sin frisar muestran otra realidad. En la estructura, además de la iglesia La Gran Multitud, funciona una "patrulla", que funge de cooperativa vecinal. El ostentoso nombre no basta para mejorar los servicios. "No hay ascensor y pago 1.500 bolívares mensuales para obtener agua a través de una manguera. Acá no hay futuro. El gobierno dice que Chacao no suma votos". 

La ONG Frente en Defensa del Norte de Caracas contó 128 invasiones a inmuebles, públicos y privados, en Candelaria, El Recreo, San Bernardino, San José y Altagracia. El coordinador de la asociación, Carlos Julio Rojas, subraya que en 2007 arreciaron las ocupaciones, a su juicio, estimuladas desde el Estado: "El gobierno se hace de la vista gorda ante los invasores". La Torre Confi nanzas es el primer desalojo desde entonces. 

Vivir en oficinas

"Antes teníamos que entrar como unas cucarachas. Gracias a Dios, la seguridad de la torre ha mejorado", indicó Jenny Madrid, una joven de 25 años de edad que vive en el edificio Manfredir de Quinta Crespo, donde el colectivo Escudo de la Revolución tiene su sede. 

El Centro Manfredir tiene 3 torres de 25 pisos, 2 residenciales y una de ofi cinas. Pertenecía al antiguo Ministerio de Desarrollo Urbano hasta 2010 cuando el gobierno lo utilizó como refugio de damnifi cados tras las lluvias del último trimestre de ese año. Algunas familias fueron reubicadas, pero luego el inmueble fue invadido. Hoy, 204 familias viven allí a la espera de que se defi na su situación. 

Al igual que Madrid, los vecinos subrayan que la seguridad de la torre mejoró desde que la protección está a cargo del colectivo Escudo de la Revolución. 

Sin embargo, el 7 de octubre de 2014 el Cicpc incursionó en el edifi cio y el enfrentamiento con los miembros de ese grupo causó cinco muertos.Ocho meses después del allanamiento pareciera haber calma. Los habitantes de la torre modifi can las estructuras de las antiguas oficinas. 

Tumban paredes, instalan topes de cocinas, construyen baños, arreglan techos. Anhelan materializar un hogar. 

"Tenemos tres años entregándoles cartas. Queremos que reestructuren el edifi cio o nos aprueben un proyecto de vivienda en terrenos baldíos de Chacaíto, Los Ruices o la avenida Urdaneta. No queremos salir de Caracas", añade Isaac Hernández, presidente de la Organización Comunitaria de Vivienda 12 Fuerzas Revolucionarias. 

Hernández asegura que una antigua banda delictiva que residía en el lugar se robó parte del cableado de alta tensión. 

Los ascensores no sirven y el agua llega gracias a una toma que conecta con la tubería de la torre residencial gemela. A pesar de eso, Darwin Valera sigue invirtiendo en el apartamento donde vive junto con su esposa y sus tres hijos. Llegó a Manfredir luego de vivir siete años en la Torre de David y de ser damnifi cado del barrio Cartanal, en los Valles del Tuy: "No me arrepiento de haber dejado la torre. 

A mi mamá, Adelina Mata, le dieron llaves en Ciudad Tiuna, pero yo vine para acá buscando mayor seguridad. No me importa si hacer este baño me cuesta 90.000 bolívares. Vivo como me gusta y así sea un día que pase aquí quiero vivirlo bien". 

Un problema mal atendido. El profesor de Arquitectura de la USB Franco Micucci cree que el Estado debe evitar que se concreten las ocupaciones espontáneas, pues esta conducta propicia réplicas en el entorno:"El problema está en el origen, que sigue sin resolverse: las condiciones socioeconómicas de la población y la falta de confianza. 

Hay un déficit importante de viviendas y los inmuebles que pudieran estar aptos para alquilar nadie los arrienda por temor a perderlos". 

El experto en urbanismo recalca que el Estado no puede obviar el problema. "Si no se evitó la incursión en el inmueble por lo menos debe planifi carse su acomodo en la estructura, garantizar el cambio de uso y facilitar la inserción correcta en el entorno urbano. Aquí, por el contrario, se deja toda la responsabilidad en manos del invasor", añade Micucci. 

"Nos dijeron que nos sacarían en diciembre del año pasado, que tuviéramos paciencia, pero estamos en junio y nada. Lo que hacen es burlarse de uno", dice Karla Centeno, quien vive -junto con otras 153 familias- en la Torre Viasa, en Bellas Artes. 

"Lo que sucede es que hay personas que están pasando más roncha que uno. A esos el gobierno los ayuda primero. Las autoridades saben que estamos aquí, pero como somos organizados podemos aguantar un poquito más", explica Mariela Valera, residente del edificio American Oiran, invadido desde hace ocho años. 

En este inmueble, junto con el Manfredir. la torre Viasa y el edifi cio de FEDE, suman 498 familias que invadieron bienes del Estado. A diferencia de los 3 anteriores, esta edificación -que perteneció al Banco de Venezuela y está ubicada en la avenida Urdaneta- cuenta con los servicios básicos, tiene ascensor y funciona un Simoncito. Pero la condición habitacional de las 80 familias que allí viven sigue siendo incierta. No poseen título de propiedad. 

A pesar de que han estado allí más tiempo que los de la Torrede David sin respuestas concretas, Mariela afi rma que está "rodilla en tierra" con el gobierno. Llora de solo nombrar al presidente fallecido Hugo Chávez: "No pedimos que nos regalen esto, podemos pagarlo. 

Tampoco nos negamos al desalojo. Eso sí, siempre y cuando no nos echen a la calle. Si nuestro comandante nos escuchó, ¿por qué Maduro no?".