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Una familia revive el nacimiento de Jesús

La Asociación de Vecinos Asopraes respalda a su comunidad para la realización del nacimiento viviente en el parque Morichal de la urbanización / Foto: William Domunt

La Asociación de Vecinos Asopraes respalda a su comunidad para la realización del nacimiento viviente en el parque Morichal de la urbanización / Foto: William Domunt

El acto, que cuenta con la participación de la comunidad, se ha convertido en una costumbre en Prados del Este  

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En Prados del Este renació Jesús de Nazaret. El sábado en la noche, la comunidad se reunió en el parque Morichal para apreciar un nacimiento viviente. Había caballos, ovejas, una mula y, a falta de buey, una ternera. Estaban María, José, Herodes, la profetisa Ana, los reyes Melchor, Gaspar y Baltasar y el Niño Jesús, entre otros personajes.

La tradición surgió hace 30 años gracias a la familia Larrazábal Romero.

“Desde niña me gustaron los nacimientos en Navidad, pero siempre me intrigó que las figuras estuviesen inmóviles. Yo quise que hablaran y así fue cómo me propuse, junto con mi hermana Mireya, darle vida a ese episodio histórico”, relató María Romero, precursora de la actividad.

Ahora ella interpreta a la profetisa Ana. Se viste con una túnica que diseñó con apoyo de sus familiares, y mantiene sobre su cabeza un manto. Repite frases de escritos bíblicos al pie de la página y orienta al resto de los personajes de la obra. “Nadie se queda por fuera; todos quieren ayudar en el nacimiento”, dijo.

Leonardo Romero, sobrino de María Romero, ha sido pastor, ángel y soldado romano.

“Desde que tengo uso de razón estoy inmerso en la tradición que se ha mantenido por casi dos generaciones. Recuerdo que en los ensayos, realizados los domingos, con el paso de los años se fueron incorporando vecinos. Ahora es una costumbre de Prados del Este”.

La interpretación del nacimiento de Jesús de Nazaret está estrictamente basada en La Biblia. Además de las actuaciones, un grupo de personas se encarga de narrar desde una tarima cada episodio, de acuerdo con los guiones elaborados por la familia Larrazábal Romero.

Nada está preparado por expertos en esta obra. El acto, que dura aproximadamente dos horas, se ha perfeccionado con el transcurrir de los años y la colaboración de una comunidad. Su mayor logro ha sido atraer a decenas de espectadores de Prados del Este y constituirse como una tradición propia de los vecinos, aseguran quienes se congregan para verla.

David D’ Cambra es Herodes desde 1998. No se arrepiente de interpretar al personaje que persigue a Jesús de Nazaret pues dice que su papel no es fácil.

“Muchas personas no quieren ser el malo, pero alguien debe interpretarlo. Yo me ofrecí a hacerlo y no me arrepiento”, indicó.

Su familia lo observa con orgullo, pese a que interpreta el personaje villano de la obra.  “Con el acto se intenta rescatar los valores de esta época del año y consolidarnos como comunidad. Eso es lo que hago al asumir el papel”, argumentó D’Cambra.

Seis meses de gestación

Los preparativos empiezan con seis meses de antelación. La familia Larrazábal Romero coordina el vestuario, guiones y accesorios técnicos del nacimiento, mientras que la comunidad se encarga de ejecutar acciones y colaborar. La Asociación de Vecinos de Prados del Este, por ejemplo, se ocupa del alquiler del sonido, la iluminación y el traslado de los animales.

“Se trabaja mucho; algunos trajes, en ocasiones, deben ser arreglados por costureras. Pero la pasión por esta fecha y tradición hace posible todo”, agregó María Romero.

El traslado de los animales es uno de las etapas más complejas. En ocasiones son prestados por el parque zoológico El Pinar, en El Paraíso, y en otras provienen de establos particulares. Este año proceden de El Hatillo. Se cuenta, además, con la colaboración de un guardaparques en el Morichal.

Kiomara Scovino, presidenta de Asopraes, afirma que los vecinos utilizaron fondos propios para materializar el nacimiento, aunque en años anteriores contaron con el apoyo de comerciantes de la urbanización.

“Decoramos el espacio para adecuarlo a la época: recogimos palmas, pusimos iluminación y nos encargamos de otros detalles”, relató orgullosa.