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En escuela callejera enseñan arte a los niños de Propatria

Hoy develarán un nacimiento fabricado en bajo relieve con cajitas de medicamentos recolectadas por la comunidad

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El pesebre del callejón El Descanso, de Brisas de Propatria, que será mostrado hoy en la tarde a la comunidad es producto del esfuerzo de 3 meses de trabajo de 46 niños y 1 vecino, que se empeñó en cambiar el entorno del barrio.

Daniel Camacaro, bailarín clásico y fotógrafo, de 35 años de edad, ideó un centro de formación para las artes itinerante, en el que no hay una metodología rígida para la enseñanza, pero que tiene una meta clara que desea alcanzar:  lograr que los pequeños cambien su forma de actuar y crezcan como personas.
Hace tres meses, Camacaro tomó libros, creyones y papel de desecho, entre otros materiales, y tocó la puerta de cada casa para invitar a los pequeños a hacer algo diferente.

“El primer día acudieron sólo siete niños. Los padres no querían enviarlos porque no sabían de qué se trataba la propuesta. Me decían que cómo iba a ponerme con esos niños en la mitad del callejón con todo lo que había pasado, pero esa era la idea, que perdieran el miedo y recuperáramos nuestro espacio”, explica.

Un año antes, el 18 de noviembre de 2011, un hecho violento convulsionó a los vecinos y los confinó a vivir con angustia y desconfianza. Tres personas apreciadas por la comunidad fueron asesinadas en una vivienda cercana.

Tiempo después de la tragedia, La Escuela Callejera, denominación dada al grupo, mostrará a la comunidad el producto de su trabajo: un nacimiento de 2,20 metros de alto por 3,20 metros de ancho, elaborado con la técnica del bajorrelieve con cajitas de medicamentos.

“Tendremos a todos los personajes, pero también se verán las personas que viven en la comunidad. Incluso estarán las antenas de Directv porque querían recrear lo que hay en el barrio. Esa fue idea de ellos mismos. Una niña propuso hacer a los vecinos con palitos de fósforos. A mí no se me había ocurrido y se supone que soy el artista. Ellos están aprendiendo de mí y yo también de ellos”, dijo.

Todos los materiales usados por la escuela son reciclados o donados por la comunidad. No cuentan con recursos económicos, pero anhelan lograr el apoyo necesario para continuar con su trabajo y sumar a más niños a la iniciativa.

Pequeños artistas. Todos los domingos en la tarde el fotógrafo catiense reúne a los pequeños para leerles cuentos de Horacio Quiroga y otros autores. Luego les propone recrear lo que recuerdan con un teatro de títeres. Los participantes no solo intervienen en la creación del guión, sino que además construyen cada uno de los muñecos que usan en la actividad.

Camacaro indica que durante sus charlas al grupo procura emplear la terminología propia de cada arte para educarlos y adopten el lenguaje por repetición y asociación. Hasta el momento 46 participantes de edades comprendidas entre los 4 y los 16 años de edad se han unido a la iniciativa.

 “Ya han aprendido el lenguaje para referirse en términos artísticos a las cosas. Me hablan de colores saturados y ya no se refieren al barrio como el rancherío, sino como un paisaje. Otros dicen que el arte es muy fino y que quieren seguir viniendo”, señala.

Camacaro explica que La Escuela Callejera incluso integró a los adolescentes del sector y logró alejarlos de actividades poco educativas. Varios de ellos son promotores de la idea de evitar el uso de fuegos artificiales durante la Navidad, especialmente fosforitos, por temor a dañar el trabajo realizado.
Las niñas han solicitado le solicitaron que les enseñe ballet y próximamente abrirá una especie de cátedra dentro de la misma escuela.