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Presión vecinal precipitó salida de invasores en El Cigarral

Funcionarios de la Guardia Nacional desalojaron a los invasores | Juan Carlos Neira

Funcionarios de la Guardia Nacional desalojaron a los invasores | Juan Carlos Neira

La comunidad organizada protestó hasta que salieron los ocupantes ilegales. Contaron con el apoyo de la Guardia Nacional y Polihatillo

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A las 9:40 am fueron desalojadas ayer cerca de 200 personas que tomaron por la fuerza un edificio de la calle Tovar del sector El Cigarral, en El Hatillo. En cuatro autobuses se retiraron los ocupantes del edificio Terrazas de la Tahona, en un procedimiento coordinado por la Guardia Nacional y comandado por el general Antonio Benavides. A las 9:53 am se despejó la avenida principal de La Boyera.

El paso de vehículos estuvo interrumpido desde las 11:30 pm del día anterior por más de 80 vecinos que se reunieron en ambos sentidos de la vía para llamar la atención de los funcionarios.

De acuerdo con el alcalde de El Hatillo, Myriam Do Nascimento, en el municipio se registraron otros focos de invasión que no se concretaron. “Esto no se puede repetir pues además de El Cigarral tuvimos intentos de invasión en El Encantado, Corralito y  El Episcopado. Aplaudo el talante de estos vecinos que estuvieron desde la medianoche hasta las 10:00 am defendiendo la propiedad privada y la jurisdicción del municipio El Hatillo. Debo agradecer a la Guardia Nacional que sacó a las 200 personas que ocuparon el edificio”.

Informó que dos funcionarios fueron coaccionados con armas durante el desalojo. “Dos polihatillo fueron recibidos a tiros. Ellos no pudieron contener a más de 40 motorizados que los rodearon. Son personas que no son del municipio El Hatillo”.

Yolimar Rangel, una propietaria afectada, aseguró sentirse completamente indefensa por la invasión, la segunda en lo que va de año en las residencias Terrazas de la Tahona.  “Hace mes y medio pasó lo mismo. Esta vez los invasores rompieron la reja de seguridad. Afortunadamente no estaba el vigilante pues meses antes le pedimos que se fuera para evitar ser agredido ante un ataque como este”, denunció Rangel.

Hortensia Núñez, vecina de El Cigarral, indicó que hace tres años aproximadamente la edificación fue intervenida por el Gobierno pues los constructores de la obra no terminaron de ejecutarla.


Vecinos defendieron su comunidad. Algunos testigos comentaron que los invasores se trasladaron en motos y autobuses de uso oficial para llegar al lugar. Dijeron que además hubo detonaciones. “No sé si eran dispositivos pirotécnicos o disparos de armas, pero hubo detonaciones. Todo eso pasó mientras ellos llegaban desde unos autobuses identificados con el logo de Pdvsa”, señaló Rosaida Correa, vecina de la zona.

Vanessa Perera, residente en El Cigarral, cree que la influencia vecinal es determinante cuando ocurren invasiones. “Si no hubiéramos trancado la vía desde la noche anterior, quizás no se habría logrado todo esto. Pero lo más importante es que a través de las cacerolas pudimos reaccionar para después tomar una decisión”.


Cacerolas como señal de alerta

La comunidad de El Cigarral tiene un mecanismo para alertar en caso de invasiones: tocar cacerolas. Con ollas en mano y  desde sus ventanas informaron sobre lo que sería la segunda invasión en este sector en lo que va de año. Como efecto viral, el mensaje se propagó hasta hacer bajar de sus apartamentos a los vecinos indignados, que después se congregaron en vigilia en la vía principal de La Boyera. Para hacer más visible su descontento utilizaron restos de concreto, bolsas de basura, ramas de árboles y otros objetos para crear una barricada. Vanessa Perera, vecina de El Cigarral, bajó de su apartamento dispuesta a no dormir si era necesario para presionar la salida de los invasores. “Sabemos que la Guardia Nacional intervino y prestó su apoyo para retirar a estas personas, pero lo ideal es que estos casos no ocurran. Creo que desde el Gobierno deben tomarse acciones más que reactivas, preventivas. Sólo así encontraremos la solución”, dijo la mujer.