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El deterioro amenaza la casa de Teresa de la Parra

Aunque el exterior de la casa luce en buenas condiciones, adentro reina el abandono / Leonardo Noguera

Aunque el exterior de la casa luce en buenas condiciones, adentro reina el abandono / Leonardo Noguera

El inmueble, también conocido como Casa de Bellard, forma parte del entorno inmediato al Panteón Nacional

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La Casa Teresa de la Parra tiene las puertas abiertas, pero el público no puede visitarla. Está ubicada al lado del recién renovado Panteón Nacional, pero las paredes interiores no han recibido el mismo cuidado, a pesar de que fue declarada en 2009 Bien de Interés Cultural en Gaceta Oficial 39.272.

El texto señala que cada uno de los bienes incluidos en el Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano son manifestaciones representativas de la identidad nacional, pero el desgaste de las paredes, el olor a rancio en el fondo de la casa y los materiales de construcción colocados en las esquinas dan cuenta de las necesidades de restauración del inmueble.

La casa no tiene relación alguna con la autora de Ifigenia y Memorias de Mamá Blanca. Recibió ese nombre como homenaje póstumo a la escritora hecho por la Biblioteca Nacional, que durante años administró la vivienda. Allí ahora funciona una oficina del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia, responsable de custodiar el Panteón, el Mausoleo y las áreas recuperadas en el Foro Libertador.

En la Guía Cultural del Centro de Caracas, editada por el Servicio de Información para la Diversidad Cultural, se explica que la vivienda fue construida en el siglo XIX, en los terrenos del cementerio de la iglesia de la Santísima Trinidad. Al principio funcionó como casa y consultorio de Eugenio Pignat de Bellard, médico cirujano muy apreciado en su tiempo, por lo que también se le conoce como Casa de Bellard.

El exterior de la casa luce en buenas condiciones. Hannia Gómez, directora de la Fundación de la Memoria Urbana, subraya que la arquitectura no es sólo la fachada: "Los espacios internos son igual de importantes. No se trata de un cascarón vacío. El uso de oficina no va contra la condición de patrimonio, lo que no puede ser es que se improvise un uso que vaya contra los valores del bien cultural".

Cuando el Mausoleo del Libertador Simón Bolívar estaba en construcción era frecuente ver entrar y salir del lugar a los trabajadores de la obra, que empleaban el inmueble para dejar sus cosas, comer o descansar.

"El uso que le están dando debería obligar a evaluar las condiciones y tomarlo como un incentivo para restaurar el interior. Esta debe ser una oportunidad de rescate, más que una ocasión para que continúe el deterioro", subrayó Gómez.

Lucha de años. La Casa de Bellard no ha estado exenta de la polémica. En la década de los setenta, los habitantes de Altagracia, San José y La Pastora se unieron para evitar la demolición de 300.000 viviendas en esas parroquias sobre las cuales pesaban decretos de expropiación, para ser sustituidas por edificios.

El cronista Luis González Guillén, vecino de La Pastora para esa época, recuerda que llegaron a hacer guardia durante las noches para evitar que fuesen derribadas. "En ese momento hubo mucha solidaridad entre los vecinos, tanto que hasta se constituyó el Comité Cultural Conservacionista y de Defensa de las Parroquias San José y Altagracia. Hay que reivindicar esa casa histórica y evitar que se sigan perdiendo esos valores en la ciudad".

Residencia con historia

La Casa Teresa de la Parra aparece en el reverso de los descontinuados billetes de cinco bolívares. Ese fue uno de los argumentos utilizados para exigir que la casa se mantuviera sobre sus fundaciones. En la actualidad colinda al fondo con el café y tienda de recuerdos inaugurada junto con el Mausoleo de Bolívar. Se presume que la residencia de Teresa de Parra cuando vivió en Caracas estaba ubicada en la esquina de Salas, pero ya desapareció.

Los restos de la escritora descansan en el Panteón Nacional, desde que se cumpliera el centenario de su nacimiento en 1989.América Manduca, residente de San José, que tomó parte de la lucha para que derogaran los decretos de expropiación de San José, Altagracia y La Pastora, invitó a la comunidad a que continúe trabajando por la conservación de sus sitios.