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La Pedrera sigue habitada a casi tres años del decreto de emergencia

La mitad de la población aún se opone a abandonar sus bienes | Foto: William Dumont

La mitad de la población aún se opone a abandonar sus bienes | Foto: William Dumont

Los que permanecen en la barriada se niegan a ir a los albergues; 2.500 familias están en peligro

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Decenas de columnas torcidas que sostienen algunos retazos de concreto, montañas de escombros, paredes demolidas y viviendas carentes de ventanas y puertas han convertido el barrio La Pedrera, situado en la parroquia Antímano de Caracas, en un cementerio de casas que aún albergan a las familias que se resisten a abandonar el sector, decretado en estado de emergencia en diciembre de 2010, tras la intensa vaguada registrada a finales de ese período.

Aunque el entonces presidente Hugo Chávez anunció la medida, fue este año cuando el Ejecutivo creó el Área de Emergencia Habitacional Barrio La Pedrera, a través del  Decreto Nº 305 publicado en Gaceta Oficial N° 40227 de fecha 13 de agosto. El anuncio apoyado en la Ley Orgánica de Emergencia para Terrenos y Vivienda, abarca 118 hectáreas para salvaguardar y atender a las más de 2.500 familias que habitan el lugar. La mitad de la población aún se opone a abandonar sus bienes, aunque para muchos sólo se limita a 4 paredes a medio construir y algunos animales domésticos.

Siguen en la espera. El vecino José Colmenárez relata que hace tres años fue desalojado con su familia de la vivienda ubicada en el Plan Tres de La Pedrera. “Fuimos trasladados al refugio Montecristo, en San Martín, y todavía no nos han adjudicado una casa”. Aseguró que hace varios meses decidió volver al sector, pero esta vez al Sexto Plan, tres cotas más arriba de su hogar original.

Colmenárez relata que tras permanecer varios años en refugios, son numerosas las personas que han decidido escarbar los escombros y remover el hierro, para reconstruir lo que quedó de sus antiguos hogares.

Pedro José Olimpo, quien reside desde hace más de 30 años en la zona más elevada del sector, insiste que la única manera de abandonar su hogar es que el Gobierno le entregue una vivienda digna. Olimpo asegura que con frecuencia disfruta de la quietud, que a pesar de la intermitencia de los servicios como el agua y la electricidad, todavía se respira en el lugar. “Mi casa no está en riesgo, el problema es la carretera”, replica con angustia.

Aunque el lugar es considerado un terreno inestable, María González, de la tercera edad, afirma que vive al abandono de Dios, por lo que formula un llamado al presidente Nicolás Maduro para que haga cumplir de una vez por todas el decreto que mantiene en zozobra a cientos de familias, porque desconfían de su destino.

En el refugio. Euclides Ruiz, representante vecinal del Tercer Plan, informó que por lo menos 57, de las 110 familias que inicialmente habitaban el sector, han sido desalojadas en lo últimos meses.

Este fin de semana, 60 familias de todo el barrio fueron traslados al refugio Torre Pomarrosa, situado en Catia. Yelis Arreaza, quien permanece en el albergue desde el pasado viernes, relata que llegó al sitio con la esperanza de conseguir un lugar seguro para sus 6 hijos y para su esposo. “Hace 15 días se me cayó el rancho y tuve que dormir en el patio. Por eso vine, con la condición de que me reubicarán”, enfatizó.

 Los testimonios

Eduardo Zavaleta. Transportista. “Nací en este lugar, me crié aquí y trabajo como 'jeepsero', por eso decidí regresar con mi pareja”.

Deisy Castillo.Comerciante. "Si me dan una casa, me voy directo, pero jamás pasaré por un refugio”.