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“Estamos damnificados en nuestras casas”

10 familias resultaron afectadas en la Alta Florida

Las 10 familias que resultaron afectadas en la Alta Florida perdieron todos sus electrodomésticos y enseres

Lourdes Collazo, vecina de la Alta Florida, perdió todos los electrodomésticos. Un total de 37 familias de Altagracia, alojadas en un Mercal, no saben si deben ir a un refugio

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Las 10 familias que resultaron afectadas por las lluvias en la parte la Alta Florida cambiaron la rutina desde el viernes pasado, cuando sus viviendas se anegaron. Ayer en la mañana los vecinos aún sacaban enseres, que perdieron en su totalidad, para botarlos.

Desde una ventana, Lourdes Collazo relató cómo ha hecho los últimos cuatro días para poder limpiar su hogar. “Estamos damnificados en nuestras casas. Perdí todos los electrodomésticos: la lavadora, la secadora y el freezer; también los muebles, las mesas y hasta artículos personales. Lo único que me quedó es este sofá de cuero, que lo tengo en observación, pero imagino que por dentro está mojado. Estoy muy triste con estas lluvias. En las noches no puedo dormir bien. Menos mal que los cuartos los tenemos en el segundo piso y que esa parte de la casa no se mojó. Ahora tenemos que ver cómo hacemos con todo esto porque no nos podemos dar el lujo de pedir ayuda al Gobierno”, dijo.

Para sacar sus pertenencias y limpiar la casa, Collazo contrató a una mujer; también a unos obreros, que reparan una pared dañada con el embate de las aguas. “En el lavadero se abombó la pared por la humedad. Hay que tumbarla y volver a construirla, para evitar que con otras lluvias se venga abajo y las consecuencias sean peores”, dijo.

En la ventana de la casa de Collazo permanecían al sol zapatos, prendas de vestir y asientos de muebles. De esa manera las familias afectadas tratan de salvar sus pertenencias. En la misma situación se encuentra Marielisa Pino de Barrios, que también perdió todos los electrodomésticos, enseres y un vehículo Mazda 2008. Su carro es uno de los tres automóviles declarados con pérdida total en la zona.

“Esto es lo más grave que los vecinos de la Alta Florida hemos vivido en 30 años. El viernes, a las 3:00 pm, mis muebles nadaban en la casa y mi esposo salió a la calle para ver qué pasaba con la alcantarilla. Perdimos todo, pero sinceramente lo que más me dolió fue que mi loro murió ahogado. Esperamos que vengan a solucionar esto”, afirmó, consternada.

Todos los afectados consultados en la Alta Florida coinciden en un aspecto: piden que las autoridades a las que compete solucionen el drenaje en las alcantarillas de las calles del sector, pues más allá de las lluvias que se registraron, atribuyen las consecuencias a esa falla.

Aunque el escenario de ayer en la zona no es el mismo del viernes, cuando el lodo y el agua alcanzaron más de un metro dentro de las viviendas, el ambiente era tenso debido al dolor que reflejaban los vecinos en sus rostros por las pérdidas. Muchos faltaron a sus empleos para sacar el agua de las casas. Algunos afectados contaron con el apoyo de amistades, que acudieron a ayudarlos a limpiar. Las marcas de agua en las paredes y el olor a humedad dan una idea de la intensidad de las precipitaciones registradas hace cuatro días en la zona.

Refugio temporal

En el sector El Hueco del barrio Esperanza, parroquia Altagracia, el panorama es más complejo. Allí, 37 familias fueron desalojadas de sus hogares el viernes y alojadas temporalmente en un refugio habilitado en el Mercal de la zona.

Todos los vecinos afrontan pérdida total de enseres. Aunque los Bomberos del Distrito Capital aún trabajan en la zona, algunas viviendas permanecían anegadas ayer en la mañana. “Estamos esperando que venga un topógrafo para que nos diga si el terreno es apto para seguir viviendo aquí o si las casas tienen que volver a ser construidas. Seguimos en la lucha por una vivienda digna”, dijo Luis Monje, vecino.

Funcionarios de Protección Civil y de la Policía Nacional hicieron ayer recorridos por los sectores San Isidro y San Pedro, en Catia, para verificar el estado de algunas viviendas.
En San Isidro, Altavista, la familia Zambrano tuvo que desalojar su casa pues la parte trasera cedió. Afligidos, aceptaron la sugerencia de las autoridades de abandonar el hogar y ayer en la mañana sacaron los enseres y artículos personales. Sin embargo, no quisieron declarar a la prensa.

Los vecinos del sector permanecían apostados en la calle y observaban cómo los afectados abandonaban la casa. Frente a la vivienda está la Unidad Educativa Fe y Alegría cuya fachada tiene un pequeño hueco debido a las fuertes precipitaciones.