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La cultura pop tomó el Caracas Comic Con

Caracas Comic Con / Omar Véliz

Caracas Comic Con / Omar Véliz

La venta de mercancía y la oportunidad de representar un cosplay, atrajo a cerca de 8.000 fanáticos a la convención de animación

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El sábado, el CCCT fue un hervidero de personas, entre compradores navideños, asistentes a un concierto gaitero y a diversas exposiciones. Pero en la muchedumbre destacaban algunos cuantos disfrazados; unos, de figuras extravagantes y anónimas para muchos. Otros, vestidos de archiconocidos superhéroes, como Batman o el Hombre Araña. Cientos de ellos esperaban en cola para entrar a una de las cada vez más frecuentes convenciones de historietas y animación en el país: el Comic Con.

Aunque muchos fueron “de civiles”, no fueron pocos los que cayeron en la tentación de meterse en la piel de personajes fantasiosos. Como Claudia Dmitrejtschuk, adolescente que enfundada en una malla bajo una armadura dorada diseñada con rollos de papel higiénico y cartones de huevo decorados, no aparentaba siquiera estar cerca de los 17 años que tiene. “Me tomó cerca de una semana diseñar este traje de Steampunk, androide inspirado en la época victoriana”, señaló.

Estudiante de artes plásticas, probablemente tuvo ventaja sobre otros que elaboraron cosplay o disfraces más rudimentarios, pero no por ello menos llamativos. A Jefferson Delgado, de 15 años de edad, le tomó un año diseñar su Raiden, samurai protagonista de la saga Mortal Kombat. Valiéndose de cartulina, papel periódico y pegamento, el mismo sábado terminó su atuendo. “Después de hoy, tendré que repararlo para otra postura. Pero vale la pena, porque soy fanático de las armaduras”, manifestó.

Entre la multitud era difícil que los aparatosos trajes no sufrieran daños. De acuerdo con Daniela Paolillo, directora de la Organización Comic Con, cerca de 8.000 fanáticos visitaron el encuentro, celebrado en Urban Cuplé entre el 21 y el 25 de noviembre. Además de los disfrazados, en sí parte de la atracción, hubo venta de artículos de colección. En el kiosco Rosmi, se vendían historietas entre 50 y 400 bolívares, en el caso de las ediciones especiales.

Otro stand, Toy Monster, ofrecía juguetes para grandes: desde la batiseñal de Batman, por 15.000 bolívares, hasta un busto de bronce del boxeador Rocky, valorado en 4.000 bolívares. Sin embargo, no faltaban las gorras, chapas y figuras económicas, pensadas para los niños –los principales compradores, de acuerdo con los comerciantes–. Para muestra un botón: a Ana Oliveros, de 8 años, sus padres la trajeron desde Lecherías a Caracas para asistir a la convención y lucir su traje de Mérida, princesa de Disney. “Es un modo de distraer a los niños”, apuntó Edgar Oliveros, su padre. Más feliz no podía estar ella: “Me he tomado muchas fotos y eso me encanta”.

Nostalgia
Esta tercera edición del Cómic Con fue la de los nostálgicos. A pesar de la sofisticación de los cosplay, las pantallas no cesaron de proyectar imágenes de éxitos pop de las décadas de los ochenta y noventa, como las Tortugas Ninja, He-Man y Digimon. Los adultos jóvenes tardaban en despegarse de los televisores, embelesados, para luego toparse con el stand de Star Wars, organizado por la ONG Legión 501.

En esta onda retro, el invitado principal fue David Yost, el blue Power Ranger de la serie homónima, que este año cumplió 20 años desde su estreno. “Me encanta el público venezolano, han sido muy cálidos conmigo”, dijo Yost. Sin embargo, la calidez no fue suficiente: cada foto con el artista era vendida por 160 bolívares, lo mismo que un autógrafo. La nostalgia tiene su precio.