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Una verificación ciudadana sin ciudadanos

Foto William Dumont

Elecciones del 8-D / Foto William Dumont

La Defensoría del Pueblo subsanó lagunas de los coordinadores del centro más grande de Petare. Los votos nulos fueron numerosos

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El Grupo Escolar Rafael Napoléon Baute, en el barrio José Félix Ribas de Petare (municipio Sucre, Miranda) tiene 17 mesas de votación y 9.344 electores. De ese total ayer votaron más de 5.360, pero ni uno solo asistió a la verificación ciudadana consagrada en reglamento de la Ley Orgánica de Procesos Electorales.

Durante el acto, que comenzó a las 9:15 pm, solo estuvieron presentes los miembros de mesa, representantes del CNE, coordinadores de testigos de los partidos y los representantes de la Defensoría del Pueblo.

Aunque el proceso de votación termina a las 6:00 pm, y para esa hora ya no había electores en cola fuera del centro, fue a las 7:00 pm cuando los coordinadores del centro cerraron la puerta.

Ninguno de los transeúntes que estaban fuera expresó su intención de entrar para la verificación ciudadana; los coordinadores de los partidos tampoco los invitaron.

Aquí empezó la confusión. El reglamento de la LOPE estipula que una vez cerradas las mesas, se transmiten los resultados, se imprimen las actas de escrutinio y luego se sortean las mesas cuyas cajas serán abiertas para contrastar sus papeletas con esas actas.

Pero los coordinadores del centro, Giovani Calderón García y Wilfredo Calderón García, insistían en que primero se debían sortear las mesas e iniciar la verificación para luego hacer la transmisión. La intervención de los abogados de la Defensoría del Pueblo persuadió a los funcionarios del proceder correcto.

A las 8:00pm, surgió otro inconveniente: el CNE sólo envió un cable de transmisión de datos para las 17 máquinas, lo cual obligó a los presidentes de mesa a prestarse el cable uno a uno. Ese proceso duró por una hora.

En el interín, uno de los presidentes de mesa, que no reveló su nombre, explicó su errada versión: “La verificación es una revisión que se hace a puerta cerrada, solo con los presidentes; y nadie más puede entrar”.

A las 9:00 pm se inició el sorteo de mesas. Los coordinadores y los presidentes insistían en meter en un sobre 10 papeles en blanco y 7 marcados; quienes escogieran los marcados serían los elegidos para la revisión. El manual señala otra cosa: se deben poner en un sobre papeles numerados por tantas mesas como haya en el centro y sacar por sorteo las que serán verificadas. Una vez más los defensores  rectificaron el error.

De las mesas escogidas (5, 13, 2, 4, 1, 17 y 9) la número 4 registró otro inconveniente: la defensora María Reyes constató que no tenían el acta de escrutinio. Los miembros explicaron que la presidente no quiso darles sus comprobantes. Luego de 20 minutos, recuperaron una copia e iniciaron la revisión.

La principal incidencia en las mesas verificadas fue el alto número de votos nulos: de cerca de 2.000 votos, más de 120 (6%) fueron nulos: “La gente no sabía cómo votar. Por eso tuvimos tantos votos nulos”, dijo la miembro A de la mesa 9.