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Más ciudad para los niños

Carrera Asfalto Puro convocó a ciclistas caraqueños | Foto: AVS Photo Report

¿Cuántos niños se moverían en bicicleta por la ciudad si las condiciones fuesen óptimas? | Foto: AVS Photo Report

Toda ciudad debe ser un aula abierta, permanente, en la que los niños se desenvuelvan con autonomía, con respeto hacia el otro, con alegría de habitar la ciudad 

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¿Qué es una ciudad para los niños? ¿Acaso una ciudad temática repleta de parques de juego y kioscos de chucherías? ¿O acaso es la misma en la que nos movemos e interactuamos cotidianamente los adultos con los niños?

La frase “más ciudad para los niños” expresa un déficit: en Caracas a los pequeños les resulta cuesta arriba adquirir autonomía. Al igual que a los ancianos, la ciudad les ofrece más un catálogo de riesgos que un menú de oportunidades. En vez de parques abiertos, parques con candados. En vez de áreas deportivas, la calzada por cancha. En vez de centros culturales, centros comerciales. En vez de bibliotecas y ludotecas, esquinas calientes. Vivimos una ciudad donde la ventana de contacto más importante con sus espacios naturales es la televisión.

No es que no existan opciones: en Caracas hay parques y zoológicos, hay nuevas áreas de juego, hay bibliotecas. Se han recuperado muchos espacios públicos y se han construido nuevos. Las estaciones de juego instaladas en el bulevar de Sabana Grande y la fuente de la plaza de Los Palos Grandes, aunque distintas en su concepción, parecen hablar el mismo idioma: la ciudad cotidiana también puede ser divertida, el camino de vuelta de la escuela podría depararnos una buena aventura y es digno de ser narrado.

Necesitamos que esa lista de casos concretos se extienda por cada rincón de la ciudad, en barrios y urbanizaciones, en calles locales y en grandes avenidas. Pero, además, no se trata sólo de sumar parques y bibliotecas. Actualmente las condiciones físicas, estructurales, de nuestra ciudad no son óptimas para el desplazamiento a pie de los adultos, mucho menos para los niños. Por citar lo más obvio: no se respetan los semáforos y los rayados peatonales, las aceras están llenas de vehículos estacionados o de motorizados imprudentes que circulan a toda velocidad. Bajar o subir de un autobús es una tarea para expertos. La llegada de la noche nos expulsa de la calle demasiado temprano.

¿La consecuencia? Les estamos enseñando a nuestros niños a no hacer contacto, a no mezclarse; a vivir la ciudad desde lejos, con desconfianza; a ser los nuevos guerreros de nuestro “sálvese quien pueda”. Les estamos enseñando a ser frustrados y ofuscados conductores de vehículos. Les estamos enseñando a ocupar flagrantemente los espacios de los viandantes. Los estamos instruyendo como devoradores de espacios verdes. Les estamos inoculando a rápidas dosis el virus del muro, la reja y el cerco eléctrico.

Debemos aprender a construir una ciudad que los incluya, que los respete, que los eduque en la experiencia. Una ciudad sustentable que les brinde seguridad, para que aprendan a ser autónomos y responsables. Eso, en buena medida, es obligación de las instituciones públicas, de políticas de Estado, pero también de la consolidación de una masa crítica desde la sociedad, de la creación de redes de ciudadanos, de un activismo que señale posibilidades, que abra caminos.

Y está en manos de los adultos incorporar a los niños, con toda su capacidad creativa y su potencial transformador, en esa lucha por un hábitat urbano para todos. No en balde se dice que aquella ciudad que está hecha a la medida de los niños o de los adultos mayores, automáticamente nos incluye a todos.


Ciclo de tertulias

¿Qué dicen los cuentos de la ciudad en general, qué dicen de Caracas en particular? ¿Deberían las bibliotecas escolares tener el tema “ciudad” entre sus anaqueles? ¿En nuestros cuentos se modelan nuevos conductores de vehículos o de bicicletas? ¿Por qué no hay cuentacuentos en todos los parques? ¿Por qué no hay bibliotecas en todas las plazas? ¿La ciudad debe ser un artefacto lúdico? ¿Pueden los cuentos volcarse en las paredes de nuestras calles? ¿Son los artistas callejeros una suerte de “ilustradores urbanos”? ¿Los niños pueden debatir el tema “ciudad”, pueden intervenirla con sus deseos? ¿Cómo incorporarlos en la construcción de una visión compartida de ciudad?

Sobre estas preguntas y muchas otras conversaremos en la próxima tertulia de +Ciudad para los niños (“Contar con otra ciudad: Literatura+Biblioteca+Narración oral”) se realizará el sábado 11 de mayo, a las 11:00 am en la biblioteca de la plaza Los Palos Grandes. Allí tendremos como invitadas a  Rosa Virginia Urdaneta (directora de la Biblioteca LPG), Carmen Diana Dearden (directora de editorial Ekaré) y Linsabel Noguera (narradora oral). La entrada es libre.