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En El Algodonal declararon cierre técnico por falta de suministros

Pacientes en estado crítico permanecen hospitalizados en áreas inadecuadas | JOSÉ PACHECO

Pacientes en estado crítico permanecen hospitalizados en áreas inadecuadas | JOSÉ PACHECO

No funcionan los servicios de Terapia Intensiva, Cirugía General y de Tórax, Cardiología y Tomografía, entre otros

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Dos meses tiene recluido en el Hospital José Ignacio Baldó de El Algodonal un paciente referido desde Calabozo, estado Guárico. El hombre fue herido de bala en diciembre de 2011, fecha en la que empezó su peregrinación en busca de un centro asistencial en el que atendieran sus dolencias. Tiene el abdomen abierto y debe recibir alimentación a través de sondas.

En junio llegó al Hospital Simón Bolívar del complejo hospitalario localizado en Antímano, donde debía ser recluido en Terapia Intensiva, pero no fue posible. No hay suministros médicos ni equipos en esa área que permanece inactiva, lo que imposibilita la realización de intervenciones quirúrgicas.

El hombre permanece recluido en el centro de salud y recibe tratamiento con medicamentos que le llevan los médicos desde otros centros privados. La habitación en la que yace no tiene luz y le falta la mayoría de los vidrios, por lo que permanentemente entran alimañas.

Marieta Rea, miembro de la Sociedad Médica del hospital, denunció que la situación de ese paciente es común en toda la estructura, integrada por tres hospitales y un ambulatorio, por lo que ayer un grupo de especialistas alertó que el centro asistencial atraviesa un cierre técnico debido al déficit de equipos y materiales. El término implica que, aunque seguirán recibiendo pacientes, están imposibilitados de atenderlos.

“Ese paciente tiene que estar en Terapia Intensiva, pero está cerrada porque no funcionan los respiradores y no hay medicamentos Lo hemos trasladado dos veces al hospital de Coche para lavarle el abdomen. Eso sucedió hasta que el Periférico informó que no estaba en capacidad de atenderlo. Para llevarlo, tuvieron que bajarlo cargado por las escaleras entre 8 camilleros porque no funcionan los ascensores”, relató.

La cirujana indicó que las dos ambulancias con las que cuenta el hospital están paradas por fallas en los frenos. La directiva les explicó que no hay dinero para repararlas.

Los pabellones quirúrgicos de los hospitales pediátrico Luisa Cáceres de Arismendi y Simón Bolívar tampoco funcionan porque no hay aire comprimido, lo que impide que operen las máquinas de anestesia.

Glendys Rivero, médico residente del centro asistencial, relató que hace una semana llegó un paciente herido que no pudo ser atendido por la falta de suministros. Debido a ello fue referido al Hospital Miguel Pérez Carreño. Sin embargo, tampoco fue atendido a tiempo porque no tenían sangre A positiva para hacerle la transfusión que necesitaba. El plasma fue enviado desde El Algodonal, pero no llegó a tiempo. Finalmente, el paciente falleció.

“La gente está muriendo de mengua. Tenemos 50 pacientes hospitalizados que esperan para ser operados de la vesícula, hay 60 en espera de esterilización, 30 pacientes oncológicos, 20 niños que necesitan cirugía de tórax y 12 adultos en la misma condición. La lista de los que aguardan para ser hospitalizados es larga. Los exámenes preoperatorios, que se realizan en centros privados, se vencen mientras esperan un turno en el quirófano”, expresó.


Deterioro

El edificio destinado a las consultas externas en El Algodonal está resquebrajado y rodeado de maleza. Las camillas, baños y escritorios denotan el olvido al que han sido sometidos. Los zancudos y otras alimañas andan a sus anchas.

“De aquí hemos sacado culebras, ratones y alacranes”, denunció una enfermera.

Más adelante, en el Hospital General Simón Bolívar los pacientes comparten las habitaciones en camas rotas, armarios y porta sueros oxidados.

Un grupo de médicos residentes indicó que las ratas invadieron el área de preparación de medicamentos y en ocasiones han llegado a comerse la comida de los enfermos.

Las fallas en la iluminación coronan la hilera de problemas. La mayoría de los cuartos no tiene luz y en algunos las tomas eléctricas están al descubierto.