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De la calma al roce o viceversa

El Teatro la Campiña, cerrado, es una oportunidad para revitaliza la zona y darle un matiz más interesante a este sendero | Cortesía Cinematreasures

El Teatro la Campiña, cerrado, es una oportunidad para revitaliza la zona y darle un matiz más interesante a este sendero | Cortesía Cinematreasures

Una cuadra más arriba de la avenida Libertador está la calle El Porvenir, donde se puede encontrar un bosque de árboles

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En La Florida, una cuadra más arriba de la avenida Libertador, detrás de la calle Los Jabillos, tras una bifurcación de la avenida Los Jardines, aparece la calle El Porvenir. En la memoria larga allí estuvo un cementerio (del siglo XVIII), y más recientemente un deteriorado parque infantil. Entre ambos lugares había un interesante conjunto de árboles completamente desvalorizados, que tras una reciente intervención de Pdvsa La Estancia han sido rescatados y redimensionados convirtiéndose en un apacible bosque urbano con una plaza lúdica.

Con las transformaciones se restringió la circulación de vehículos automotores, y se creó un ambiente propicio para peatones. Se establecieron normas de uso, algunas absurdas como negar el uso de bicicletas para niños o la presencia de heladeros, y otras sensatas como prohibir el uso de equipos de sonido. El problema es que la plaza se concibió musicalizada, y entre los temas del loop está aquella marcha machacona de “Patria, patria querida…”.

De allí en dirección este comienza un circuito de calles que conectan sobre todo hacia el norte y constituyen una agradable alternativa para caminar hasta La Campiña, El Bosque o Chacaíto, alejados de la tosquedad que impone la avenida Libertador. Una trama de calles y callejones que nos muestran varios estilos arquitectónicos, dos quebradas y una variada vegetación que bien podría considerarse prolongación del bosque urbano del inicio del recorrido.

La calle El Porvenir es diferente, antes y después de la Negrín: antes está signada por la presencia vecinal y comercial (una venta de parrilla al aire libre, un taller de bicicletas, una ferretería) que crean cercanía y contacto callejero. Del otro lado es un área sin comercios donde no se siente la vida vecinal, con un convento y menos tránsito peatonal, que vuelve a intensificarse en los alrededores de Pdvsa.

Una de las características de esta trama es que entreteje calles con ritmos muy diferentes: las que enlazan norte y sur (Negrín, Los Manguitos), de incesante y perturbador tránsito de vehículos, y las de tránsito local (Los Huertos, La Floresta, callejón Venezuela), de carácter casi contemplativo. La que transitamos (primero El Porvenir, luego El Mirador), dependiendo de la cercanía a unas y otras cambia su cadencia sin mayor fórmula de continuidad.

El signo de identidad de estas calles lo constituyen las viejas casas de los años treinta y cuarenta, y los edificios de los años cincuenta levantados por constructores anónimos. Esa particularidad ha sido impactada por la influencia de Pdvsa, gran demandante de servicios. El lugar se ha ido poblando de panaderías, restaurantes y comederos que han ido ocupando las viejas casas, pero también las aceras que se atragantan de vehículos y obligan a la gente a caminar por la calzada.

Uno de los hitos arquitectónicos de la zona es el teatro La Campiña, antiguo cine París, que lamentablemente permanece cerrado. Y al final del recorrido se suman otros edificios, de modesta y singular arquitectura, que permiten una intensa actividad comercial callejera, que por cierto se nutre de mucho más que los vecinos de la zona.

Tal como está, la vía constituye una interesante alternativa ante los desmanes de la Libertador. Pero si el teatro tuviese una programación permanente, si se conservara parte de la arquitectura que la signa, y si se liberaran y adecuaran las aceras de un extremo a otro (el parque El Porvenir evidencia una posibilidad) este tejido de calles de La Florida, La Campiña y Los Cedros sería un sendero mucho más agradable, por su amplia oferta para caminar a gusto. Dependiendo del estado de ánimo y el tiempo disponible, se puede recorrer desde la calma vecinal del parque hasta este punto de roce metropolitano, o sencillamente hacerlo a la inversa.