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Sin agua Campo Rico por falla en bombeo

Vecinos dicen que los equipos no cuentan con la potencia eléctrica requerida

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Hace 64 años Carmen Briceño fue una de las fundadoras del barrio Campo Rico de Petare.

Recuerda que para entonces, con 25 años de edad, reclamaba mejoras para la comunidad enérgicamente. Llegaba incluso a detener el tránsito para manifestar por la falta de agua.

Hoy, con 89 años de edad a cuestas, pasa la mayor parte del día sentada en el comedor de su casa y confiesa que está resignada a vivir sin agua, como les sucede a las familias de la calle El Polvorín de esa comunidad petareña.

Campo Rico cuenta con una estación de bombeo en el sector, que está ubicada al final de la calle 2 de Mayo. Por eso les cuesta tanto trabajo comprender por qué no pueden bañarse, lavar los platos o asear su casa con normalidad.

Al parecer, el problema no es la escasez de agua como tal (en una inspección realizada en el lugar se constató que los depósitos estaban llenos), sino la incapacidad para hacerla llegar a los hogares.

Gustavo Herrera vive en la calle El Polvorín y es ingeniero electricista. Conoce con propiedad cuáles son las causas que estarían incidiendo para que el agua no llegue al grifo de más de 1.500 familias. Explica que en la sala de máquinas de la estación de bombeo de Hidrocapital no hay una alineación correcta entre las bombas y el motor eléctrico. De allí que cada cierto tiempo se registren fallas en los núcleos de las piezas y terminen por partirse.

La poca presión que bombea el agua es, a juicio de Herrera, otra causa de fallas de suministro. "Ellos calcularon un nivel de presión que satisfizo las necesidades hace 15 años.

Eso es ahora insuficiente", dijo. Añadió que en la actualidad hay equipos electrónicos que regulan la presión y la adaptan a los requerimientos de la comunidad en determinado momento. En contraste, la estación de bombeo de Campo Rico sólo tiene dos opciones: "prender y apagar".

Añade otros cuatro elementos para completar el diagnóstico: a diferencia de la calle San Miguel (dotada de tuberías amplias por las que corre fácilmente el agua), en El Polvorín no hubo cambio de las tuberías de surtidores y son las mismas de décadas atrás.

De las dos bombas de la estación, que impulsan el agua a los hogares, la mayoría de las veces sólo prenden una.

La acometida eléctrica requerida para bombear el agua es insuficiente. "La estación no cuenta con la potencia para incrementar la capacidad de bombeo", afirma Herrera. Por último, faltaría una campaña educativa permanente sobre el mantenimiento del tanque, pues los vecinos han observado cúmulo de desechos que obstruyen la tubería.