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Zoológicos están vulnerables y sin vigilancia

En El Pinar sospechan de los trabajadores en la mutilación del cunaguaro | Foto: Omar Véliz

En El Pinar sospechan de los trabajadores en la mutilación del cunaguaro | Foto: Omar Véliz

Los visitantes de tres parques públicos de la capital consideran que se requiere más seguridad y fortalecer las normas contra el maltrato a los animales

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El zoológico El Pinar, en El Paraíso, es una fortaleza en forma de espiral con dos entradas. Los estrechos caminos son transitados por visitantes entre las 9:00 am y 4:00 pm, pues el resto del día queda resguardado por personal del Gobierno del Distrito Capital. “Pasó algo raro. No fueron desconocidos y eso es lo más triste del caso”, admite un trabajador del sitio.
El sábado fue mutilado uno de los tres cunaguaros de El Pinar. De acuerdo con las investigaciones del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, en el hecho pudo estar involucrado personal de guardia del parque. Para Esmeralda Mujica, presidente de la Asociación Venezolana de Zoológicos y Acuarios, es inadmisible que se culpe o se responsabilice a los profesionales, técnicos o empleados de manera general sin tener pruebas.
Sin embargo, cinco vigilantes fueron citados el lunes para rendir declaraciones en el Ministerio Público. “Somos poquitos en el zoológico. Las personas que citó la Fiscalía por cortarle las patitas al cunaguaro siguen trabajando en el sitio. Todavía no se ha probado nada. Es una averiguación que comenzó hace poco”, cuenta uno de los custodios del lugar.
La noticia fue conocida el fin de semana y muchos activistas han condenado el hecho. Vitalis se pronunció ayer a través de una nota de prensa. Diego Díaz, director de la ONG, solicitó a la Fiscalía Ambiental ejercer una acción penal contra los responsables.
Nataly Trujillo, directora de El Pinar, se negó a ofrecer entrevistas o información sobre la salud del cunaguaro debido a que no estaba autorizada por el Gobierno del Distrito Capital. Tampoco permitió que El Nacional hiciera un recorrido por las instalaciones del zoológico, pues ordenaron restringir el acceso a la prensa.

“Son suficientes”. La directiva del zoológico de Caricuao está conforme con la seguridad. Pese a la experiencia de El Pinar, Gabriel Lugo, director del parque, opina que cuentan con suficiente personal para evitar ese tipo de hechos: “La plantilla de vigilantes está completa. Tenemos 21, distribuidos en todo el parque, para atender cualquier problema y resguardar la zona. Se rotan en varios turnos”.
En el zoológico de Caricuao, de 630 hectáreas, tienen más de 900 animales en cautiverio o libres. En algunas áreas es notoria la ausencia de personal de seguridad. “No se ven vigilantes. Algunos muchachos intentan maltratar a los animales y nadie lo impide. Algunas zonas están sin mantenimiento. Nos gustaría que se reforzaran las normas contra la violencia a los animales”, dijo Josué Lira, visitante.  
En el parque zoológico Francisco de Miranda, en el este de la capital, tampoco se corre con mejor suerte. Allí se cuenta con el apoyo de funcionarios de Inparques y de la Guardia del Pueblo para supervisar más de 82 hectáreas. “No alcanzan. En este parque atracan y hasta puede ser más inseguro debido a que entran muchas personas. Estoy seguro de que es más frecuentado que El Pinar o el de Caricuao. Eso es falta de supervisión y de inversión”, dijo Daniela Freites, visitante.  

Fuera del ojo de Inparques
El Pinar es una excepción. Es uno de los dos parques de la ciudad regentados por el Gobierno del Distrito Capital.
La historia de El Pinar, antiguamente llamada hacienda La Vaquera, empezó luego de la dictadura de Juan Vicente Gómez. El parque atravesó periodos de crisis e, incluso, fue cerrado en varias oportunidades y, finalmente, transferido a la Gobernación del Distrito Federal en 1994.
No cambió de manos con la creación del Gobierno del Distrito Capital. Las reglas, manejo y personal son distintos a la mayoría de los zoológicos de la ciudad, regentados por el Instituto Nacional de Parques.
Es pequeño en relación con los zoológicos Francisco de Miranda y de Caricuao, pues apenas alcanza siete hectáreas para la recreación de visitantes. Eso ha hecho que no se considere la incorporación de El Pinar en la lista de zoológicos regentados por Inparques, dijeron funcionarios del organismo.