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Vuelos juguetones y coloridos alegraron el Avethon 2013

La actividad de este año contó con siete puntos de observación y culminó en el Parque de la Paz, en La Lagunita

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La imagen del mielero turquesa, ave de un exquisito color azul, estampó las franelas de más de 100 participantes inscritos en la edición XVII del Avethon, actividad organizada por la Sociedad Conservacionista Audubon de Venezuela, como parte del Festival Mundial de las Aves. El punto de salida fue el Parque Generalísimo Francisco de Miranda, donde se organizaron los equipos y se asignaron los 7 destinos.

Armados con binoculares, los grupos se dispersaron entre el Parque Miranda, Jardín Botánico, Bosques de La Lagunita, Jardines Ecológicos Topotepuy, Sabaneta, Universidad Simón Bolívar y el Parque Vinicio Adames.  

Topotepuy fue el punto de avistamiento escogido por el equipo Águilas Pescadoras. “¿Saben por qué las hembras son menos vistosas que los machos? Es por supervivencia. Son ellas las que dan vida”, explicó Alejandro Naggy, uno de los guías, mientras señalaba un colibrí hembra de frente azul.

Repentinamente, un colibrí orejivioleta aparece para disputarse la flor con su par, y Jesús Dittmar, miembro de Audubon desde hace 10 años, comparte las ilustraciones de cada uno en un libro de aves. Tomás Odenhal y su hija Sara, de 11 años de edad, se ajustan los binoculares para observar una escapadiza ave que revuelve la vegetación.

Naggy comienza a silbar suave y rítmicamente; luego, hace una especie de llamado que se asemeja a lanzar besos. “Se trata de imitar los sonidos con los que comunican peligro o emular a ciertos depredadores. Así se hacen visibles”, señala el guía.

Mary de Ortiz, con ocho años en Audubon, recuerda el motivo que la llevó a tomar un taller de observación de aves: “Nací en un parque nacional en Perú, por lo que siempre estuve rodeada de naturaleza. Cuando mis hijos crecieron decidí aprender sobre aves porque quería identificar el cristofué; siempre lo escuchaba junto con mi abuela, pero nunca lo había visto”.

Las paraulatas, un sangre de toro y un azulejo roban la atención de los miembros del equipo, que anotan sus hallazgos.

Ana Loreto se estrena en la actividad y observa las palmeras, donde una tángara las hace mover. Antes de llegar a un campo despejado, todos persisten en avistar un güitío copetón. El recorrido en Topotepuy termina con un festín de colibríes que se deleitan en los bebederos dispuestos para ellos.

Tomás Fernández, chef y apasionado observador de aves, invita al grupo a su casa en Oripoto antes de llegar al Parque de la Paz en La Lagunita, punto final del Avethon. En su hogar, Fernández cuenta con la visita frecuente de 11 variedades de colibríes que vuelan entre flores.

El grupo ganador fue premiado por avistar 65 aves. La más rara del Avethon fue el gavilán pita venado.