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Viviendas de Tanaguarena no deberían sobrepasar los seis pisos

El Plan de Rehabilitación del Litoral señala que no es recomendable aumentar la densidad poblacional en Caraballeda. Los edificios que se construyen irrespetan las variables urbanas

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El sector Cerro Grande, en Tanaguarena, fue uno de los más afectados por el deslave de Vargas en 1999, tanto que incluso se barajó la posibilidad de declarar el sector como cementerio. Especialistas de la Universidad Metropolitana tuvieron la responsabilidad de evaluar el sector de Tanaguarena e hicieron una propuesta urbana de rehabilitación de la zona entregada a la Autoridad Única de Área para el Estado Vargas, responsable de atender la tragedia en 2001.

La propuesta se llamó Riviera Caribe. Los hallazgos están compilados en el texto Rehabilitación de El Litoral Central de Venezuela, publicado por la Unimet y avalado por la Escuela de Diseño de la Universidad de Harvard.

Riviera Caribe se proponía crear un frente marino que incluyera paseos peatonales y nuevas playas, edificaciones de uso residencial y servicios comerciales. El plan centraba su atención en los canales de control de riesgo, por lo que plani9ficaron zonas de protección y recuperación ambiental en los cauces de los ríos Quebrada Seca y Cerro Grande.

Los expertos recomendaban que los asentamientos urbanos de Cerro Grande –severamente afectados por los deslaves– no fuesen reurbanizados debido a que se encontrarían muy cercanos a la zona de protección del canal de Quebrada Seca “y no estarían exentos de riesgo debido a la estrechez de la garganta natural”, se lee en el informe.

En cambio, proponían reutilizar un terreno municipal de 10.000 metros cuadrados al este del canal de Cerro Grande para desarrollar un conjunto de edificios de interés social.

Graciela Flores, coordinadora de la Maestría en Diseño Urbano de la Unimet y una de las participantes en el estudio, explicó que esas viviendas tendrían muchas restricciones de tipo técnico porque no era conveniente aumentar la densidad en el área.

De acuerdo con el plan de rehabilitación, se pensaba que podrían desarrollarse cerca de 700 unidades residenciales o vacacionales, que no tuviesen más de 6 pisos: 400 unidades sobre el frente costero; 100 unidades en el terreno municipal vecino al canal de Cerro Grande y 200 unidades en los nuevos desarrollos frente a ese canal.

Flores explica que el proyecto nunca fue ejecutado: “Vargas debe ser el lugar más estudiado de Venezuela y con las propuestas mejor formuladas. Fueron consultados los mejores expertos. Quizás no se ejecutó porque no había suficiente voluntad política para hacerlo”.

Aumentar densidades

En lugar de eso, entre El Caribe y Tanaguarena se levantan 36 torres de 12 pisos, previstos para ser habitados por alrededor de 3.000 familias.

“Algunos de los edificios se encuentran en zonas de relativa amenaza. Lo recomendable, según el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Área de Protección y Recuperación Ambiental del Estado Vargas (Eje Arrecife-Los Caracas) aparecido en Gaceta Oficial en 2005, era mantener la densidad poblacional o disminuirla. La población de Caraballeda es de 15.000 habitantes. Si están construyendo 3.000 viviendas, lo que están haciendo prácticamente es duplicar el número de habitantes”, explicó Rafael Jiménez, investigador del Instituto de Estudios Regionales y Urbanos de la Universidad Simón Bolívar.

Riesgo

Rafael Jiménez, investigador del Instituto de Estudios Regionales y Urbanos de la Universidad Simón Bolívar, señaló que en Cerro Grande construyen alrededor de 100 viviendas en la zona sur: “Son viviendas bajas, de 2 pisos. Eso viola el plan de ordenamiento de Vargas, aprobado en 2005 por el Presidente. La recomendación del plan era no ocupar las plantas bajas de los edificios porque en caso de una tragedia es la mejor forma de salvar la mayor cantidad de vidas y bienes”.

El investigador dijo que el cono de deyección del río Tanaguarena no afecta a los edificios de 12 pisos, sino a algunas de esas viviendas bajas. En cuanto a la falla de San Sebastián que pasa frente a la zona de Tanaguarena, dijo que es imposible saber qué riesgo supone hasta que no se active. “No sabemos si los edificios cumplen con las normas sismo resistentes, puesto que esos proyectos no los ha revisado nadie. Lo que sí es evidente es que no cumplen con las variables urbanas”, subrayó Jiménez.

Teme que el aumento de la densidad en la zona origine el colapso de los servicios. “Esa no es una amenaza natural. La amenaza la estamos creando nosotros mismos. El Gobierno nacional tiene la facultad para decretar el aumento de densidad, pero debe cumplir con las formalidades”, finalizó.