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Vida útil de obras hidráulicas en Caracas está cerca de su fin

El hundimiento en la avenida Francisco de MIranda reveló las deficiencias del embaulado de la quebrada Pajaritos | Foto: Alexandra Blanco / El Nacional

El hundimiento en la avenida Francisco de MIranda reveló las deficiencias del embaulado de la quebrada Pajaritos | Foto: Alexandra Blanco / El Nacional

La infraestructura fue creada hace 30 años y tiene 3 lustros sin recibir mantenimiento integral

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En las grandes urbes existe un entramado de construcciones subterráneas desconocido por la mayoría de los ciudadanos. Con el hundimiento del terreno en la avenida Francisco de Miranda, muchos caraqueños se enteraron de las corrientes de agua que circulan por debajo de la calzada.

El ex vicepresidente de Operación y Mantenimiento de Hidrocapital, Norberto Bausson, recordó que la mayoría de las obras hidráulicas de la capital fueron creadas por lo menos hace 30 años, cuando se construyeron las principales arterias viales, por lo que la vida útil de esa infraestructura está llegando a su fin.

De acuerdo con el experto, es muy probable que la red de quebradas de la ciudad se encuentre en las mismas condiciones que la de Pajaritos, que pasa bajo la avenida Francisco de Miranda y cuyo mal estado fue señalado el jueves por la Dirección de Obras de la Alcaldía de Chacao tras una inspección.

La relación cauces-vías puede explicarse a través de un eje de coordenadas: las corrientes de agua se dirigen de norte a sur (desde el Ávila hasta el Guaire) y las autopistas y el sistema del Metro de Caracas conectan la ciudad de este a oeste.

El desgaste de las tuberías o baúles que encausan esos caudales se debe a las obstrucciones, la corrosión originada por las aguas servidas, la sedimentación y el paso del tiempo, señala Bausson, para quien hace más de 15 años no se aplica un plan integral de mantenimiento preventivo de las quebradas.

“Cada día las estructuras de embaulado envejecen y son más vulnerables, por lo que pueden ocurrir más incidentes por las filtraciones”, señala el ingeniero.

Destaca la necesidad de elaborar un mapa y hacer un inventario de las quebradas en Caracas, para llevar un control de cuáles han sido revisadas y cuáles requieren reparaciones.

Inspecciones difíciles. El investigador del Instituto de Mecánica de Fluidos, José Luis López,  afirmó que el hecho de que las quebradas estén embauladas -en canales cerrados que no permiten ver el flujo de agua- dificulta las inspecciones.

Debido al tipo de estructura y a las condiciones generadas por la concentración de aguas contaminadas, siempre se requerirán equipos especiales para disminuir los riesgos de salud en los encargados del mantenimiento.

Ese problema, continúa López, podría ser solucionado con una técnica más favorable para el flujo de las aguas: las canalizaciones abiertas, con franjas laterales que, además, darían más espacio a la corriente cuando aumente el caudal.

“La gente debe entender que esa visión de futuro no es una tarea de corto plazo. Así como el proyecto Guaire, esto requiere por lo menos de 20 años”, indicó. 

Para López, otro factor que influye en la vulnerabilidad de las quebradas son las construcciones que se realizan encima. El investigador comenta dos casos: un área de terreno que cedió cerca del barrio Hoyo de Las Delicias, debido a filtraciones en el embaulamiento de la quebrada Chapellin, y una situación similar ocasionada por una falla en la quebrada La Boyera, cerca de la sede de Pdvsa La Tahona.

Para la ingeniera Yuri Medina, jefa del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UCV, el fenómeno se produce cuando falla la planificación urbana y se viola la planicie de inundación de la quebrada, es decir, los márgenes o franjas de seguridad que se establecen para evitar daños en la superficie por inundaciones.

Competencias en el limbo

Desacuerdos burocráticos podrían ser otra causa del deterioro de las obras hidráulicas, indica la ingeniera Yuri Medina, jefa del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UCV.

De acuerdo con la experta, las competencias sobre el drenaje de la ciudad están muy diluidas, están en el limbo. Agrega que las responsabilidades de las obras más grandes deberían ser del Ministerio de Ambiente y la limpieza del drenaje, de las alcaldías.

“Ante la pregunta sobre quién debe atender esos sistemas, la respuesta pareciera ser que nadie y todos a la vez. Los organismos deberían ponerse de acuerdo para realizar planes de seguimiento”, indicó.

Medina explica que las medidas preventivas son generalmente tres: la inspección a lo largo de todo el recorrido de la quebrada –tramos abiertos y cerrados-, la limpieza periódica y los ordenamientos que impidan la ocupación de las planicies inundables.