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Universitarios consideran que sociedad  civil debe incorporarse a la protesta

Los estudiantes de la ULA Roberto Mendez, Villca Fernandez y Gabriela Scattaglia, continúan en huelga de hambre en la Nunciatura / Ernesto Morgado

Los estudiantes de la ULA Roberto Mendez, Villca Fernandez y Gabriela Scattaglia, continúan en huelga de hambre en la Nunciatura / Ernesto Morgado

El alumno Villka Fernández dice que está dispuesto a morir. Profesora y su hija se sumaron al ayuno en la ULA

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Villca Fernández está dispuesto a morir. El estudiante de quinto año de Ciencias Políticas de la Universidad de los Andes entró hace nueve días en la Nunciatura Apostólica, en Caracas, para escuchar misa y, después de oír la lectura del Evangelio, decidió permanecer en la sede que representa al Vaticano en el país, con la intención de comenzar su sexta huelga de hambre cuyo norte es exigirle al Gobierno que responda a las demandas de la comunidad universitaria.

Mientras la mayoría de los venezolanos disfruta del puente del 24 de Junio, Fernández, secretario de la Federación de Centros Universitarios de la ULA, permanece sentado en una colchoneta a la entrada de la representación diplomática, junto al también alumno de la ULA Roberto Méndez. Fernández subraya que su protesta es importante porque cree que con los reclamos de profesores, estudiantes y empleados de la universidad se está jugando la libertad y el futuro de Venezuela.

“El régimen es sordo y descarado frente a estas reivindicaciones porque no le importa la universidad. Se trata de un espacio donde se promueven las ideas y el pensamiento. Por eso quieren aniquilarlas”, dijo.

Con cuatro rosarios en el cuello, las imágenes de la Virgen de Coromoto y de La Chinita, una pulsera con la figura del Corazón de Jesús y otras con los colores de la Bandera Nacional, Fernández alza la voz para enfatizar que no se trata de un problema exclusivo de la universidad, sino que su protesta evidencia una lucha social que debería aglutinar a todos los venezolanos.

“La gente debe entender que no resolverán su problema si no luchan por el país. Los egresados universitarios y la sociedad civil tienen un compromiso moral con el conflicto y deberían sumarse a la protesta”.

No quiere ponerle etiquetas a su llamado. Ignora si se trata de una invitación a la desobediencia civil. Simplemente dice que lanza un grito por la libertad porque, para él, vivir arrodillado significa estar preso eternamente, mientras que morir luchando sería vivir libre por la eternidad.

La protesta andina. La manifestación de la Nunciatura no es la única. Ayer, al cumplirse 20 días de la huelga de hambre que llevan a cabo 15 estudiantes, 1 profesora y 1 empleado, se sumaron la docente jubilada de la Facultad de Ingeniería Luz Marina Pereira y su hija Mailevy Guía Pereira, alumna de Diseño de la Universidad de los Andes.

El viernes, cuando recibió el título de abogada, la profesora Pereira fue la oradora de orden en representación de los graduandos. En el Aula Magna hizo el anuncio y convocó a los universitarios y a la comunidad en general a sumarse a la defensa de la universidad autónoma, pues considera que continúa irrespetada y atropellada por el Gobierno. Guía Pereira también exhortó a sus compañeros a que se incorporen a la lucha. Destacó que no es sólo por un salario para el personal universitario y por las reivindicaciones estudiantiles, sino por la defensa de la autonomía.

Ayer, la Asociación de Profesores de la ULA, encabezada por Virgilio Castillo, secretario de Asuntos Académicos, y representantes de ese gremio en varias facultades, entregaron botones de reconocimiento a todos los universitarios que llevan a cabo la protesta que pone en riesgo su salud.

Miembros de la junta directiva del Colegio de Abogados de Mérida, liderados por su presidente Eliseo Moreno y más de 50 profesionales del Derecho, al terminar los actos protocolares por celebrar su día nacional, se dirigieron al recinto rectoral para expresar solidaridad con la lucha universitaria.


Docentes de la UCV evalúan decisión

ANDREÍNA MONASTERIO

Después de la decisión del Tribunal 4° del Área Metropolitana de Caracas, que ordena a la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela suspender el paro, las opiniones de la base profesoral están divididas. 

Eritza Liendo, profesora de la Escuela de Comunicación Social, apoya continuar con el cese de actividades. “No logro entender cuál es el viso de ilegalidad que desean darle al paro, cuando fue una decisión que se tomó tras un referéndum entre los agremiados”, argumenta.

María Gabriela Colmenares, profesora de la Escuela de Arte, también está de acuerdo y denuncia que la autonomía universitaria se ha visto atacada desde 2002, cuando hubo la toma del Consejo Universitario. “La Convención Colectiva Única se ha negociado entre ‘gremios de maletín’ afectos al oficialismo”, declara.

Rómulo Orta, jefe de la cátedra de Salud Pública de la Escuela de Medicina Luis Razzetti, no cree que el gremio debe seguir con el paro. “Las luchas profesorales universitarias han carecido de alianzas con otros sectores sociales afines”, explica.

Los docentes ucevistas participarán en una asamblea que se efectuará en la Facultad de Farmacia el miércoles. Por su parte, la nueva Asociación de Profesores de la Universidad del Zulia realizará mañana una reunión de emergencia para decidir si reanudan las clases.