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Transportes escolares carecen de supervisión de autoridades

Imagen referencial. Transporte Escolar | Foto: Manuel Sarda / El Nacional

La campaña también pretende promover la aprobación de créditos para ayudar a los transportistas escolares a renovar su flota | Foto: Manuel Sarda / El Nacional

Las unidades incumplen los requerimientos legales para garantizar la seguridad de los estudiantes

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En Venezuela, los transportes escolares transitan a la deriva y sin control. El pasado martes, una camioneta Wagoneer que trasladaba a un grupo de niños a su escuela, en Valencia, perdió los frenos y chocó contra un poste de electricidad, lo que provocó la muerte de cinco de los infantes y de un adulto. Estos accidentes se han convertido en un factor común, muchas veces debido al incumplimiento de los parámetros de seguridad.

Ya no son los tradicionales autobuses amarillos los que ahora prestan este servicio. En su mayoría, se trata de unidades que no están destinadas exclusivamente al transporte de estudiantes, tal como especifica la norma de la Comisión Venezolana de Normas Industriales, del año 1987.

La norma estipula que los pasajeros deben poder circular de forma erguida por la unidad. También contar con cinturones de seguridad en los asientos, con pasamanos (para brindar seguridad y comodidad en el ascenso y descenso de los escolares, señala el documento), con salidas de emergencia (como mínimo una puerta o dos ventanas), con un cajetín para primeros auxilios y con al menos un extintor de incendio.

De acuerdo con el último Reglamento de la Ley de Tránsito Terrestre, del año 1998, los vehículos destinados al transporte escolar deben estar pintados de color amarillo, y llevar en la parte trasera y en lugar visible la capacidad de asientos y las inscripciones “Transporte Escolar” y “Deténgase cuando estas luces estén encendidas”.

La mayor parte de estas previsiones de ley no se cumplen, advierte la presidenta del Sindicato Único de Trabajadores de Transportes Escolares, Norma Tovar.

Un censo elaborado por el gremio calculó que solo en el Área Metropolitana de Caracas existen alrededor de 2.000 transportistas escolares, cuyas unidades “no están en las condiciones más adecuadas”, señala.

Tampoco existe ningún tipo de fiscalización a estos vehículos o un ente gubernamental que se encargue de regularizarlos. Tovar recordó que hasta el año 1999 el Instituto Nacional de Transporte Terrestre elaboró un seguimiento a este sector, con la revisión mecánica de los autobuses. A juicio de Tovar, la pérdida de esta práctica ha provocado la desaparición de los autobuses amarillos.

“Ahora funcionan solo unas vans y también están deterioradas. La mayoría de los transportistas son madres y padres jubilados que decidieron dedicarse a este servicio. Hoy todo el que le dé la gana hace transporte, en cualquier unidad”.

El ministro de Educación, Héctor Rodríguez, afirmó ayer durante el acto del Día del Maestro que luego de atender a las familias afectadas en el accidente en Valencia, empezará un proceso de control sobre los transportes escolares. “Tenemos la obligación de regularlo, de revisarlo y de mejorar los sistemas. Ojalá llegue el día en que podamos lograr que nuestros niños no necesiten transporte, porque hay una escuela lo suficientemente cercana a cada comunidad. Vamos a seguir trabajando en eso”, dijo.

Uno de los proyectos del Instituto Metropolitano de Transporte adscrito a la Alcaldía Metropolitana prevé la repotenciación de las unidades escolares. El proceso incluye pintarlas de color amarillo, colocar letreros para identificar al vehículo y repararlas, comentó Tovar.

No obstante, en septiembre de 2013, la presidenta de Inmetra, Eddy Cristiani, señaló que el proyecto de renovación de flota escolar ha enfrentado algunas trabas, pues es necesario flexibilizar las leyes y que se les dé cabida a vehículos bien equipados, pero más pequeños. La norma Covenin establece que las unidades escolares deben ser de grandes dimensiones (entre 15 a 62 puestos).

Exhortan a padres a ejercer control

El fallecimiento de su hijo de tres años de edad, producto de un accidente hace unos años a bordo de un vehículo Wagoneer que fungía como transporte escolar, motivó a María José García a emprender una campaña de concientización para prevenir estos accidentes fatales.

El mensaje exhorta a los padres y a las autoridades de las escuelas a ejercer un mayor control en el cumplimiento de las normas de seguridad en estas unidades escolares, haciendo un chequeo de frenos y del motor, del seguro para niños, de la protección en las ventanas, entre otros aspectos.

La campaña también pretende promover la aprobación de créditos para ayudar a los transportistas escolares a renovar su flota.