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Los Tragahumo intentan salvar al Henri Pittier

Los voluntarios se movilizan para controlar los incendios, que han consumido esta temporada 1.600 hectáreas del parque nacional

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Su nombre define la función que cumplen en el Parque Nacional Henri Pittier. Los Tragahumo de Palmarito son una brigada ecológica fundada en 1972, que nació con la misión de mantener el ecosistema y preservar del fuego el pulmón vegetal que bordea la cordillera de la costa, en el estado Aragua.

Sin más recursos que los que salen de su propio bolsillo y donaciones esporádicas de instituciones públicas y privadas, el equipo se crece ante las circunstancias adversas como la que viven en la actualidad: desde noviembre de 2012 hasta la semana pasada las llamas han consumido cerca de 1.600 hectáreas.

El verdor que suele cubrir las montañas del sector Palmarito pasó a ser una capa grisácea, que da cuenta de la voracidad de la combustión.

El paisaje sería aún peor si los Tragahumo, en presencia de un incendio, no ejecutaran procedimientos de combate en las áreas más afectadas y refrescaran las zonas rescatables, para evitar que sean arrasadas por las llamas.

Emeterio Planchez, coordinador del grupo de voluntarios, pone sobre la mesa un rosario de problemas. "El año pasado encontramos en flagrancia y pusimos a la orden de las autoridades a tres personas que estaban quemando el parque Henri Pittier, pero acto seguido fueron liberados.

Necesitamos que se tomen medidas ejemplarizantes, de acuerdo con la Ley Penal del Ambiente".

Desprovistos. Sin el equipamiento reglamentario y con instrumentos domésticos es mucho el humo que deben tragar los 35 voluntarios cuando se enfrentan a las llamas. "En la escala de prioridades siempre somos los últimos", expresa la voluntaria Leyla Martínez. "Cuando hay incendios en el cerro, somos los que subimos hasta las zonas más afectadas, sin importar que estemos desprovistos de recursos. Protección Civil y los bomberos se apoyan en nosotros, que tenemos menos posibilidades que otros, y sin embargo, salimos airosos".

En la caja de herramientas de Los Tragahumo de Palmarito se encuentran diversos artículos, un tanto domésticos. Por ejemplo, un batidor, que es un simple instrumento compuesto por un palo que sujeta en uno de sus extremos una lámina de goma, con la que se golpea el suelo para extinguir llamas de baja o mediana intensidad. También disponen de precarios extintores que se sujetan a la espalda, como un morral, para rociar agua en las zonas afectadas.

También usan machetes, para deforestar la capa vegetal seca que propaga los incendios, y rastrillos que permiten escarbar la tierra, para luego refrescarla. Pero eso no es suficiente, detalla Planchez. "Todo lo financiamos de nuestros recursos", declaró.

Cristina Vaamonde, presidente de la ONG Una Montaña de Gente, recuerda que el Henri Pittier es la primera área natural que fue declarada como parque nacional en Venezuela, en 1937. "Es contradictorio que un país de tesoros naturales como Venezuela no preste suficiente atención a sus áreas verdes y tenga equipos voluntarios tan poco asistidos, como pasa con Los Tragahumo de Palmarito". Exige que sean tomados en cuenta en las partidas presupuestarias nacionales. "Aun cuando 15% del territorio lo ocupan los parques nacionales, menos de 1% del presupuesto del país lo recibe el Ministerio del Ambiente".